Capítulo 26: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti se apoya”


Isaías: Los tiempos del cumplimiento, un comentario versículo por versículo por Iván D. Sanderson, está disponible en forma impresa en Deseret Book y Amazon.com y como un e-libro en español y en inglés para Kindle.

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El capítulo 26 es una canción profética de salvación en la cual Isaías exhorta: “Confiad en Jehová para siempre, porque en Jehová el Señor está la fortaleza sempiterna”. El Señor humilla a los orgullosos, aún hasta el suelo. Aunque otros señores (los reyes y gobernantes mundanos) hayan tenido dominio, solamente el Señor Jehová moriría y luego resucitaría. A causa de Su muerte y resurrección, todo ser humano se levantará en la resurrección.

El versículo 1 describe a Jerusalén en el día de la restauración: “En aquel día cantarán este cántico en la tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación pondrá Dios por muros y baluarte”. “En aquel día” fija al margen de tiempo como los últimos días. “Fuerte ciudad” como se usa en este versículo significa la verdad y fortaleza del evangelio. “Salvación” significa la inmortalidad para todos por medio de la resurrección de Jesucristo.

El versículo 2 proclama que toda gente justa participaría en las bendiciones del evangelio: “Abrid las puertas, para que entre la nación justa guardadora de verdades”. Las puertas abiertas de la ciudad representan un pueblo que vive en paz, sin temor de invasión alguna, protegido por el Señor.[1] Otras naciones que viven rectamente tendrían acceso libre a la verdad y el poder del evangelio. “La nación justa” es una nación que salvaguarda la verdad, abandonando mentiras y doctrinas falsas.

En el versículo 3, el profeta testifica que aquellos que aceptan la verdad y viven la ley del Señor tendrán una paz completa: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti se apoya, porque en ti ha confiado”.

El presidente Ezra Taft Benson declaró: “Llenad vuestros pensamientos con la meta de llegar a ser como el Señor, y alejaréis las tentaciones deprimentes a medida que procuréis conocerlo y saber su voluntad…. Y ¿qué sucederá si así lo hacemos? ‘Tu guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti se apoya’”.[2]

El versículo 4 exhorta: “Confiad en Jehová para siempre, porque en Jehová el Señor está la fortaleza sempiterna”.[3] nuestra confianza en el Señor—manifestada por nuestra obediencia absoluta—provee la protección y fortaleza interminables.

Compárense las palabras de Nefi: “¡Oh Señor, en ti he puesto mi confianza, y en ti confiaré para siempre! No pondré mi confianza en el brazo de la carne; porque sé que maldito es aquel que confía en el brazo de la carne. Sí, maldito es aquel que pone su confianza en el hombre, o hace de la carne su brazo”.[4]

El versículo 5 describe el poder del Señor para humillar a los orgullosos y ensalzados: “Porque derribó a los que moraban en la altura; ha humillado a la ciudad enaltecida, la ha humillado, la ha humillado hasta la tierra, la ha derribado hasta el polvo”. “Los que moraban en la altura” y “la ciudad enaltecida” se refieren al orgullo y a la altivez mundanas. El Señor derribará el orgullo de los arrogantes, aún “hasta el polvo”.

El versículo 6 describe la destrucción de la ciudad de los orgullosos y los arrogantes: “Los pies la hollarán, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos”.[5] Los humildes y menesterosos hollarán la ciudad orgullosa. Compárese la expresión de Isaías en el capítulo 25 que describe acontecimientos similares: “Y abatirá la fortaleza de tus altos muros; la humillará y la echará a tierra, hasta el polvo”.[6] También, compárese la declaración de Isaías en el capítulo 54, la cual se dirige a la Israel recogida en los últimos días: “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda, y tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades desoladas”.[7], [8]

El versículo 7 proclama que somos justificados por la rectitud personal, que es el fruto de la obediencia: “El camino del justo es rectitud; tú, que eres recto, allanas el camino del justo”.[9] El Señor evalúa o juzga la vida de los justos; es por medio de Su sacrificio infinito que son redimidos. “El camino [o la vía] del justo” significa el plan de salvación.[10]

Los versículos 8 y 9 proclaman la larga espera del justo por el Señor y Sus juicios. El versículo 8 comienza: “Sí, en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; a tu nombre y a tu memoria es el deseo del alma”. El Gran Rollo de Isaías presenta “…a tu nombre y a tu memoria es el deseo del alma, y a tu ley”.[11] El deseo de nuestras almas debe siempre inclinarse hacia Su nombre y Su memoria. Compárense las palabras de la oración sacramental: “…que están dispuestos a tomar sobre sí el nombre de tu Hijo, y a recordarle siempre, y a guardar sus mandamientos que él les ha dado…” (énfasis añadido).[12]

El versículo 9 continúa: “Con mi alma te he deseado en la noche; sí, con mi espíritu dentro de mí, temprano te buscaré, porque cuando tus juicios están en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia”.[13] Compárense las palabras del Señor dirigidas al profeta José Smith: “El que temprano me busca, me hallará, y no será abandonado”.[14] También, compárense las palabras de Isaías en el capítulo 33: “Oh Jehová, ten misericordia de nosotros; a ti te hemos esperado; se tú brazo de ellos cada mañana; sé también nuestra salvación en tiempo de tribulación”.[15]

Janette C. Hales, de la presidencia de las Mujeres Jóvenes de la iglesia, explicó el versículo 9:

“Cuando establecemos un modelo de rectitud en nuestra vida nos comprometemos con nuestro Padre Celestial a hacer todo lo que esté de nuestra parte por ayudar a otros a emular ese modelo en sus vidas. Esto puede pasar una y otra vez hasta que, como dice en Isaías, ‘Los moradores del mundo aprenden justicia’”.[16]

Los versículos 8 y 9 contienen un quiasma:

A: (8) También en el camino de tus juicios, oh Jehová,
B: te hemos esperado;
C: a tu nombre y a tu memoria es el deseo
D: del alma.
D: (9) Con mi alma
C: te he deseado en la noche;
B: sí, con mi espíritu dentro de mí, temprano te buscaré,
A: porque cuando tus juicios están en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.

Los juicios del Señor son justos; los rectos anhelan seguir la vía del Señor. La estructura quiasmática contribuye a la elocuencia de esta canción de salvación de Isaías.

El versículo 10 testifica que el inicuo, aunque se le de amplia oportunidad, rechazará al Señor: “Se mostrará piedad al malvado, pero no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad y no mirará a la majestad de Jehová”. La iniquidad—aún en la tierra donde la rectitud es la norma—siempre es asunto de elección personal. Por causa de su iniquidad, a los injustos no se les permitirá ver al Señor en Su venida.

Los versículos 9 y 10 contienen un quiasma reconocido en el hebreo original, fraseado aquí para asemejar la construcción hebrea:[17]

(9) Con mi alma te he deseado en la noche; sí, con mi espíritu dentro de mí, temprano te buscaré,
A: porque cuando tus juicios están en la tierra, justicia
B: aprenden
C: los moradores del mundo.
C: (10) Se mostrará piedad al malvado,
B: pero no aprenderá
A: justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová.

Aún cuando los juicios del Señor estarían en la tierra, los impíos no aprenden rectitud pero continúan tratando a otros injustamente. El lado descendente es contrario al lado ascendente, poniendo en contraste los inicuos y los justos.

En el versículo 11, el afán del Señor por Su pueblo justo será visto por los inicuos, lo que les causará vergüenza: “Jehová, tu mano está alzada, y no ven; pero verán y se avergonzarán por la envidia al pueblo; sí, el fuego de tus enemigos los consumirá”. Al último, los inicuos serán avergonzados y serán quemados por el fuego destructivo.[18]

El versículo 12 declara: “Jehová, tú establecerás paz para nosotros, porque también hiciste por nosotros todas nuestras obras”. Las obras justas son motivadas por nuestros deseos de serle fieles al Señor.

Los versículos 13 y 14 son un testimonio de que el Jehová del Antiguo Testamento es el mismo quien moriría y resucitaría. El versículo 13 comienza: “Jehová, Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre”.[19] De todos los señores o gobernantes que han vivido sobre la tierra, Jehová será el único a quien se le recordará.

El versículo 14 testifica que el Señor Jehová moriría y resucitaría: “Los muertos no vivirán; los espíritus de los muertos no se levantarán, porque los castigaste, y los destruiste y borraste todo recuerdo de ellos”. Las autoridades seculares han tenido dominio sobre la gente, pero sus muertes no llevan a cabo la resurrección; no se levantan otra vez hasta después de la muerte y resurrección de Cristo. Por lo tanto, ellos no serán recordados. Por contraste el Señor, aunque muerto, viviría otra vez; aunque fallecido, se levantaría otra vez. Por lo tanto, solamente El sería recordado.

El versículo 15 declara: “Has aumentado la nación, oh Jehová, has aumentado la nación; te has glorificado; la has ensanchado hasta todos los confines de la tierra”. Esto significa que el Señor, a Su venida, gobernará políticamente sobre toda la tierra, extendiendo las fronteras de Su dominio hasta incluir toda la tierra.[20] El Señor traerá unidad a todos los pueblos de la tierra porque predicará la palabra del Evangelio a cada nación.[21]

En los versículos 16 al 18 Isaías recuerda la miseria sufrida por Israel durante su largo exilio. El versículo 16 comienza: “Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los disciplinaste”.[22] Cuando atribulada, Israel retorna al Señor en oración. Igualmente tendemos a olvidar al Señor hasta que los problemas nos mueven a buscar Su ayuda. El Señor castiga a Su pueblo cuando permite que los problemas le aflijan cuando peca; sin embargo, El oye su oración y los visita con Su espíritu.

El versículo 17 ilustra el grado de sufrimiento de Israel con un símil: “Como la mujer encinta cuando se acerca el parto se retuerce y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová”.

El versículo 18 nos provee una metáfora concerniente al sufrimiento de Israel: “Concebimos, nos retorcimos, pero dimos a luz sólo viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo”. Por causa de su dolor, Israel ha sido ineficaz militarmente; no ha traído la liberación ni ha conquistado nada.

En los versículos 19 al 21, Isaías presenta la respuesta del Señor para la oración de Israel. El versículo 19 proclama la resurrección universal. Tal como el Salvador , como se alude el versículo 14, todo ser humano se levantará de la muerte: “Tus muertos vivirán; junto con mi cuerpo muerto se levantarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo!, porque tu rocío es cual rocío de hierbas, y la tierra entregará los espíritus de los muertos”.[23] Todos los muertos se levantarán en la resurrección, junto con el Señor. Compárense las palabras de Pablo en el Nuevo Testamento: “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados”.[24]

El versículo 20 describe la venganza del Señor sobre los inicuos mientras que al mismo tiempo protegería a los justos: “Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos; cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación”. Es de notar aquí que el Señor se dirige a Su pueblo gramaticalmente en forma singular. El Señor amonesta a Su pueblo—cada persona individualmente—para que se resguarden al tiempo de la destrucción. Sus instrucciones reflejan las que se dieron al pueblo de  Moisés en Egipto al tiempo de la pascua. Es de notar que la redacción “que pasa la indignación” de la traducción Reina-Valera es la base de la palabra “pascua”. Estos acontecimientos antiguos son un símbolo de la destrucción de los inicuos en la Segunda Venida del Señor.[25] Tal como se hizo en la antigüedad, el Señor dará una amonestación pascual por medio de Su profeta viviente.

El versículo 21 describe el castigo del Señor sobre los inicuos: “Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar la iniquidad del morador de la tierra contra él, y la tierra descubrirá sus sangres y no encubrirá ya más a sus muertos”. “Sus sangres”, como se usa en este versículo, se traduce de una palabra hebrea que significa la culpa por el derramamiento de sangre, o la “culpabilidad de sangre”.[26] La culpabilidad de sangre ya no será escondida; el crimen y la violencia de todo tipo cometida sobre la tierra ya no serán ocultadas pero serán llevadas a  justicia por el Señor.

Notas


[1]. Victor L. Ludlow, Isaiah: Prophet, Seer, and Poet [Isaías: Profeta, Vidente, y Poeta]: Deseret Book Company, Salt Lake City, Utah, 1982, pág. 250.

[2]. Ezra Taft Benson, “No desesperéis”, Liahona, Febrero de 1975, pág. 43.

[3]. Los versículos 3 y 4 contienen un quiasma: Tú/guardarás/a aquel cuyo pensamiento/confiad en Jehová/para siempre/en Jehová el Señor.

[4]. 2 Nefi 4:34.

[5]. Los versículos 5 y 6 contienen un quiasma: Derribó a los que moraban en la altura/ha humillado a la ciudad enaltecida/la ha humillado hasta la tierra/hasta el polvo/los pies la hollarán/los pies del afligido.

[6]. Isaías 25:12.

[7]. Isaías 54:3.

[8]. Véase 3 Nefi 22:3.

[9]. El versículo 7 contiene un quiasma: El camino del justo/tú/recto/el camino del justo.

[10]. Véase Isaías 3:12; 8:11; 28:7; 40:3 y su respectivo comentario.

[11]. Donald W. Parry, Harmonizing Isaiah [La Armonización de Isaías]: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies (FARMS) [Fundación para Investigación Clásica y Estudios Mormones] en Brigham Young University, Provo, Utah, EE.UU., 2001, pág. 111.

[12]. Moroni 4:3; también Doctrina y Convenios 20:77.

[13]. El versículo 9 contiene un quiasma: Te he deseado en la noche/mi espíritu/dentro de mí / temprano te buscaré.

[14]. Doctrina y Convenios 88:83.

[15]. Isaías 33:2.

[16]. Janette C. Hales, “Un modelo de rectitud”, Liahona, Julio de 1991, pág. 91.

[17]. Parry, Harmonizing Isaiah [Armonizando a Isaías], 2001, pág. 260.

[18]. Véase Isaías 1:7, 28; 30:27, 30, 33; 33:11-12 y su respectivo comentario.

[19]. El versículo 13 contiene un quiasma: Jehová, Dios nuestro/ señores fuera de ti/se han enseñoreado de nosotros/pero en ti/solamente nos acordaremos/de tu nombre.

[20]. Isaías 26:15, nota al pie de página 15b.

[21]. Véase Isaías 5:26; 40:28; 41:5, 9.

[22]. El versículo 16 contiene un quiasma: En la tribulación/te buscaron/derramaron oración/cuando los disciplinaste.

[23]. El versículo 19 contiene un quiasma reconocido en el hebreo original: Tus muertos vivirán/moradores del polvo/mi cuerpo muerto/la tierra entregará los espíritus de los muertos. En Donald W. Parry, Harmonizing Isaiah [La Armonización de Isaías]: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies (FARMS) [Fundación para Investigación Clásica y Estudios Mormones] en Brigham Young University, Provo, Utah, EE.UU., 2001, pág. 260.

[24]. 1 Corintios 15:21- 22.

[25]. Compárese Éxodo 12:21-23; véase también Isaías 10:25; 30:29 y su respectivo comentario.

[26]. F. Brown, S. Driver, y C. Briggs, The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon [Léxico Hebreo e Inglés de Brown, Driver y Briggs]: Hendrickson Publishers, Peabody, MA, 01961-3473, 1996, Número de Strong 1818, pág. 196.

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Una respuesta a Capítulo 26: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti se apoya”

  1. Marielos Castro Ledezma dijo:

    Gracias por la explicación, cada día Dios se revela a través de personas como ustedes, muchas bendiciones y que el Todopoderoso siga dando sabiduría en la interpretación santa de su Palabra.

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