Capítulo 2: “Será establecido el monte de la casa de Jehová”


Isaías: Los tiempos del cumplimiento, un comentario versículo por versículo por Iván D. Sanderson, está disponible en forma impresa en Deseret Book y Amazon.com y como un e-libro en español y en inglés para Kindle.

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En el capítulo 2, Isaías vio acontecimientos preparativos para el reino milenario del Señor. Vio el templo que se levantará en los postreros días, el recogimiento de Israel, y la paz y justicia del milenio. Los soberbios y los inicuos serán humillados en la Segunda Venida. Grandes destrucciones antes de ese tiempo darán fin al materialismo idólatra que corrompe toda sociedad y causarán terror en los corazones de los inicuos.

Este es el capítulo más antiguo citado por completo por Nefi, en 2 Nefi 12. Al compararse con el texto bíblico hay diferencias en más de la mitad de los 433 versículos de Isaías citados en el Libro de Mormón, mientras que cerca de 200 versículos tienen la misma redacción.[1] A través de este comentario, palabras y frases que se citan de distinta manera en el Libro de Mormón se presentan en letra cursiva. En la traducción de José Smith (TJS), la redacción es muy similar a las porciones del Libro de Mormón en las cuales se citan los escritos de Isaías.[2]

Este capítulo marca el principio de una división importante en el libro de Isaías, comprendiendo los capítulos 2 al 39. En estos capítulos, la nación antigua de Israel se describe en un estado de maldad en su tierra natal. Estas condiciones son símbolos de—o son típicos de—maldad semejante en los últimos días.[3]

Cuando la redacción de los quiasmas en el capítulo 2 como se presenta en el Libro de Mormón es distinta a la de la Biblia, ésta añade a y clarifica lo que Isaías quiso decir. En algunos casos, quiasmas intentados por el profeta no se pueden reconocer a no ser por las palabras añadidas. Esto nos indica que aquellos que alteraron el texto después del tiempo de Isaías[4] tenían, tal vez, un conocimiento incompleto de las estructuras sutiles escritas originalmente por el profeta. Esto también indica que el texto de Isaías que se hallaba en las planchas de bronce, llevadas en el desierto por Lehi y finalmente al continente americano,[5] fue una versión más pura que el texto hebreo masorético del cual el Antiguo Testamento ha sido traducido a los idiomas modernos del mundo.

El versículo 1 declara: “Lo que vio Isaías hijo de Amoz tocante a Judá y a Jerusalén”. Este capítulo, sin embargo, trata extensivamente de los acontecimientos mundiales en los últimos días en vez de solamente Judá y Jerusalén. Su significado aparente es, por lo tanto, los que vinieron de Judá y Jerusalén y fueron esparcidos por toda la tierra. El significado hebreo de “lo que vio Isaías” es que Isaías vio su mensaje en forma de una visión del Señor.[6]

En el versículo 2, el profeta previó la casa del Señor (el templo de los últimos días) establecida en la cima de los montes: “Y acontecerá en los postreros días que será establecido el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones”. El Libro de Mormón dice “la casa del Señor…”.[7] “correrán a él todas las naciones” quiere decir que gran cantidad de gente de todas naciones irán a la casa del Señor.[8] “El monte de la casa de Jehová” quiere decir el santo templo.[9]

Cuando los pioneros Mormones llegaron al valle de Salt Lake,[10] llamaron al valle y a las regiones de los alrededores “Deseret”, de la palabra jaredita del Libro de Mormón que significa “abeja obrera”.[11] Este nombre fué escogido para simbolizar la laboriosidad de la gente. Sin embargo, cuando los ciudadanos de Deseret trataron de unirse a los Estados Unidos como un territorio, el congreso quiso imponer su voluntad, rechazando el nombre escogido por ellos. El nombre Utah—el nombre dado a la región por los indios—se determinó en su lugar, el cual continuó la práctica de retener el nombre indio original que se aplicó para muchos de los estados de los Estados Unidos. Así, Utah llegó a ser el nombre del territorio en 1869 y finalmente el nombre del estado en 1896. No se sabía en ese tiempo que el nombre “Utah” en el idioma de los indios Ute quiere decir “la cima de los montes”.[12] En estas circunstancias, no se puede decir que la asignación del nombre “Utah” para el estado fue ideada por aquellos que deseaban demostrar el cumplimiento de esta profecía de Isaías.

Según Gileadi,[13] la palabra “monte” o “montaña” tiene una conexión retórica con la palabra “nación”, la cual puede sustituirse para un mayor entendimiento. Esto se ilustra en varios pasajes, en el libro de Isaías en la Biblia tal como en el Libro de Mormón. La transcripción de Nefi del  versículo 14 en el capítulo 2 dice: “Y sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados; y sobre todas las naciones que se ensalcen, y sobre todo pueblo”.[14] La letra cursiva indica las palabras y frases que se presentan de manera distinta en el Libro de Mormón, como se explicó previamente. Nótese en estas frases que son sinónimas y paralelas, que se presenta una clave interpretativa muy importante, la cual puede aplicarse para todo el libro de Isaías: “montes” significa “naciones”. De la misma manera, en el capítulo 13 en la traducción de Reina-Valera, Isaías dice: “Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendoso ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos dispone las tropas para la batalla”.[15] En estas dos declaraciones paralelas, “los montes” es equivalente a “reinos, de naciones reunidas”.[16]

Con esta aclaración, así entendemos el significado del versículo 2: “Y sucederá en los últimos días, que la nación que posee el templo del Señor será establecida como cabeza entre las naciones, y será exaltada sobre las naciones menores; y correrán a ella todas las naciones”.

El Señor usó la misma conexión retórica cuando mandó a Sidney Rigdon: “…He aquí, yo, el Señor vuestro Dios, lo sanaré ¨[a Sidney Rigdon] para que quede sano; y nuevamente alzará su voz sobre las montañas, y será un portavoz delante de mi faz” (énfasis añadido).[17] Este colega del profeta José Smith sería llamado a levantar su voz otra vez entre las naciones.

En los últimos días, entonces, una nación—América—tendrá un templo, o una casa del Señor, en un lugar que se llamará Utah—“la cima de las montañas”, el significado en el idioma de los indios Ute; esa nación sería preeminente sobre todas las otras naciones, y gente de todas las naciones correrán a ella. Esta profecía ha sido cumplida en nuestro propio tiempo. Elementos tal como las naciones corriendo a ella han sido cumplidos al menos en parte y serán cumplidos aún en mayor grado.

En el versículo 3, se revela el propósito por el que las naciones correrían hacia el templo: “Y vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará acerca de sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová”. “La ley” se traduce de una palabra hebrea que significa “enseñanza” o “doctrina”.[18] Cada año, millones de personas visitan la manzana del templo en Salt Lake City donde tienen oportunidad de aprender los caminos del Señor. “Sión” como se usa aquí significa un lugar que se establecería en los últimos días para el recogimiento del pueblo del Señor de muchos países.[19] “Nos enseñará acerca de sus caminos” quiere decir que la gente se enseñará por la revelación de Dios, y “caminaremos por sus sendas” quiere decir que la gente seguirá el plan de salvación, haciendo sagrados convenios con Dios en Su santa casa.

Las palabras de los versículos 2 y 3 son citadas, con variaciones menores, por Miqueas.[20]

El Élder LeGrand Richards dijo:

“Este templo que se levanta a pocos pasos de aquí es la casa del Dios de Jacob, la que nuestros pioneros comenzaron a edificar en una época en que los medios de transporte eran sumamente rudimentarios, demorando cuarenta años en su edificación. ¿No os parece glorioso, uno de los edificios más hermosos del mundo? Los que salimos a la misión en días ya lejanos sabemos con cuánto ardor los que se convertían en aquel tiempo vendían todo lo que poseían, ahorrando su dinero centavo a centavo, como lo vi hacer en Holanda, hasta poder reunir lo suficiente para venir a esta tierra y a este templo que ejercía tanta atracción sobre ellos, y poder aprender más de ‘los caminos del Señor y caminar por sus sendas’”.[21]

Las últimas dos frases del versículo 3 son un paralelismo. “Sión” tiene el mismo significado que “Jerusalén”, y “la ley” tiene el mismo significado que “la palabra de Jehová”. Aparentemente, no hay significado especial al emparejar “Sión” con “la ley” ni “Jerusalem” con “la palabra de Jehová;” el significado no sería diferente si las palabras emparejadas fueran invertidas.

¿Qué tiene la Sión de los últimos días en común con la Jerusalén antigua, en el contexto estructural de este paralelismo? Varias interpretaciones se derivan de la variedad de significados de las palabras claves “Sión” y “Jerusalén”.[22] La Sión de los últimos días, donde el templo sirve como un pendón, tendría profetas vivientes tal como en la Jerusalén antigua. Estos profetas vivientes recibirían la palabra del Señor y la llevarían al mundo. Por otro lado, si el significado de  “Jerusalén” fuera tomado como el sitio moderno para el recogimiento de los descendentes justos de Israel, el significado es que serían dos sitios de donde saldrá la palabra del Señor.

En Doctrina y Convenios, en el cual el versículo 3 está parafraseado, el significado de dos sitios en los últimos días de donde saldría la palabra del Señor es aparente: “Y alzará su voz desde Sión, y hablará desde Jerusalén, y se oirá su voz entre todo pueblo”.[23] Es probable que Isaías quiso que se entendieran ambos significados.

Joel también  parafrasea, con el mismo significado implícito: “Y Jehová bramará desde Sión, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra: mas Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel”.[24]

Más tarde, en el capítulo 56, Isaías predice la disponibilidad universal de las ordenanzas del templo en los últimos días:

“Yo los llevaré [gente que no son del convenio, venida de muchos países] a mi santo monte y los llenaré de gozo en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”.[25]

El Señor dará la bienvenida a todo pueblo—aún aquellos no nacidos en el linaje del convenio—en el templo y aceptará sus ofrendas y ordenanzas.

Mateo, en el Nuevo Testamento, describe el versículo 3 como habiendo sido cumplido en la vida del Señor Jesucristo. Durante la semana final de Su vida, enseñó diariamente en el templo—o, en el monte del Señor.[26]

El Presidente Gordon B. Hinckley declaró en los servicios dedicatorios para el Centro de Conferencias en Octubre 8 del 2000 que este edificio nuevo es parte del “monte de la casa del Señor”, incluyendo el templo y todo otro edificio en la sede de la Iglesia, para cumplir la profecía de Isaías. Dijo él: “Mientras contemplo esta estructura maravillosa, adyacente del templo, viene a mi mente la gran pronunciación profética de Isaías”. Continuó, después de haber citado los versículos 2, 3, y 5:

“Creo que esa profecía se aplica al histórico y maravilloso Templo de Salt Lake; pero creo que también se relaciona a este magnífico recinto, ya que desde este púlpito la ley de Dios saldrá adelante, junto con la palabra y el testimonio del Señor”.[27]

Algunos judíos modernos creen que esta profecía de Isaías predice la tercera edificación del templo en Jerusalén y, cuando haya sido construido, ese templo anunciará la venida del Mesías.[28]

En lo que concierne a la profecía del versículo 3, el presidente Joseph Fielding Smith dio la  explicación siguiente:

“La antigua Jerusalén, después que los judíos hayan sido santificados y limpiados de todos sus pecados, llegará a ser una ciudad santa donde el Señor morará y de donde mandará Su palabra a toda gente. De la misma manera, en este continente [América], la ciudad de Sión, la nueva Jerusalén, se edificará y de ella saldrá la ley de Dios. No habrá ningún conflicto, porque cada ciudad será la cede para el Redentor del mundo, y desde las cuales mandará Sus proclamaciones tal como requiera la ocasión. Jerusalén será el punto del recogimiento de Judá y sus hermanos de la casa de Israel, y Sión será el punto de recogimiento de Efraín y sus hermanos, sobre cuyas cabezas serán conferidas las ‘bendiciones más ricas…’.
“Estas dos ciudades, una en la tierra de Sión y otra en Palestina, llegarán a ser las sedes del reino de Dios durante el milenio”.[29]

El himno “Bandera de Sión” declara el cumplimiento de la profecía de los versículos 2 y 3:

Bandera, alto en el monte se izó.
Oh pueblo, contemplad; al mundo se alzó….

Su templo Él tendrá, Su gloria va a mostrar,
y gente se dirá allende de la mar:
Subamos para a Dios servir,
hacer Su obra y Su verdad oír.[30]

El versículo 4 nos cuenta de grandes guerras que tendrán como propósito el juicio y el reproche: “Y juzgará entre las naciones y reprenderá a muchos pueblos”— Este paralelismo indica que “juzgar” significa “reprender” y “naciones” tiene el mismo significado que “muchos pueblos”. Siguiendo estas guerras, la guerra será abolida: “y forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra”. Las tecnologías de los armamentos se usarán para propósitos pacíficos y la guerra llegará a ser cosa de los tiempos pasados.[31]

Miqueas también cita el versículo 4, con poca variación.[32]

En el versículo 5, el profeta implora: “Venid, oh casa de Jacob, y caminemos a la luz de Jehová”. “Luz” en este versículo se refiere a la luz de inspiración, o la influencia del Espíritu Santo. Este don espiritual se puede obtener solamente al vivir una vida recta. Para nuestro tiempo, Isaías nos implora vivir vidas rectas para que escapemos de los juicios de los últimos días y para que disfrutemos de las bendiciones espirituales prometidas. El Libro de Mormón añade más al  versículo 5: “sí, venid, porque todos os habéis descarriado, cada cual por sus sendas de maldad”.[33]

La súplica de Isaías se expresa en el himno para niños: “Hazme andar en la luz”.[34]

Los versículos 3 al 5 contienen un quiasma:[35]

(3) y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová,
A: a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará acerca de sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.
B: (4) Y juzgará entre las naciones y reprenderá a muchos pueblos;
C: y forjarán sus espadas en rejas de arado
C: y sus lanzas en hoces;
B: no alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra.
A: (5) Venid, oh casa de Jacob, y caminemos a la luz de Jehová.

El mensaje central de este quiasma es que las naciones de la tierra, después de haber aprendido del Señor y habiendo seguido Sus senderos, abandonarán la guerra. Las armas de guerra serán usadas para propósitos pacíficos; figurativamente, volverán sus espadas en rejas de arado y lanzas en hoces.

El versículo 6 declara: “Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos de costumbres del oriente y de agoreros, como los filisteos; y pactan con hijos de extranjeros”. Esto quiere decir que, en lugar de practicar la ley que les dio el Señor, habían adoptado las costumbres del oriente, en particular las costumbres de Babilonia. La gente confiaba en adivinos como lo hacían sus vecinos los Filisteos, y hacían tratos con los hijos de extranjeros, sin autorización del Señor.

Los versículos 5 y 6 contienen un quiasma:

A: (5) Venid, oh casa de Jacob,
B: y caminemos a la luz de Jehová;
C: sí, venid, porque todos os habéis descarriado,
C: cada cual por sus sendas de maldad.
B: (6) Ciertamente tú, Oh Señor, has dejado tu pueblo,
A: la casa de Jacob

Palabras del Libro de Mormón “sí, venid, porque todos os habéis descarriado” y “cada cual por sus sendas de maldad” comprenden las declaraciones centrales sinónimas de este quiasma. Isaías, el profeta del Señor, implora el retorno de la rectitud.

Se nota que este quiasma casi no se reconoce en la traducción de Reina-Valera, pero las palabras y frases del Libro de Mormón amplían y completan el quiasma. Corrupción del texto Masorético, como se manifiesta en la traducción Reina-Valera, obscurece y debilita el quiasma que el profeta quiso expresar originalmente.

Los versículos 7 y 8 contienen un paralelismo de tres partes:

“Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está su tierra llena de caballos, y sus carros son sin número.
“Además, su tierra está llena de ídolos; ante la obra de sus manos se han arrodillado, ante lo que fabricaron sus dedos”.

Tres distintas declaraciones equivalentes siguen la primera frase, “Su tierra está llena de…”. Éstas son “plata y oro, sus tesoros no tienen fin”; “caballos, y sus carros son sin número”; e “ídolos; ante la obra de sus manos se han arrodillado, ante lo que fabricaron sus dedos”. ¿Qué son sus ídolos? –Plata y oro, tesoros, caballos y carros; la obra de sus manos, lo que fabricaron sus dedos.[36] Isaías vio nuestra sociedad materialista y el énfasis sobre los símbolos de posición social. “Y sus carros son sin número” sugiere que Isaías vio los embotellamientos continuos en las autopistas modernas. Caballos y carros también indican la fuerza militar y los armamentos.[37]

Este materialismo sería abandonado por los que se arrepientan al tiempo de la Segunda Venida del Señor. Isaías proclama mas tarde, en el capítulo 17: “Y no mirará a los altares, obra de sus manos, ni verá lo que hicieron sus dedos, ni las imágenes de Asera ni los altares de incienso”.[38]

El versículo 9 implora: “Y se ha inclinado el hombre, y el varón se ha humillado; por tanto, no los perdones.” El Libro de Mormón presenta: “Y no se ha inclinado el hombre vil, ni el grande se ha humillado; por tanto, no lo perdones”.[39] “Hombre” quiere decir “hombre vil” y “varon” quiere decir hombre “grande”, o importante. En vez de indicar que el hombre ordinario y el gran hombre se arrodillan igualmente delante de los ídolos del materialismo, aprendemos en el Libro de Mormón que el no humillarse delante del Señor es el motivo de Su ira. La versión del Libro de Mormón añade palabras y frases que revelan un quiasma elaborado que incluye los versículos 9 al 11, que casi no se reconoce en la versión Reina-Valera. Véase la explicación y el análisis del quiasma que sigue después del comentario del versículo 11.

El resto del capítulo, los versículos 10 al 22, describe grandes destrucciones que acompañarán la Segunda Venida del Señor—después de la construcción del templo y que las naciones corran a él. Grandes destrucciones traerán el fin del materialismo profundo y atemorizarán los corazones de los inicuos.

En el versículo 10, el profeta amonesta el inicuo: “Métete en la peña y escóndete en el polvo de la presencia terrible de Jehová y de la gloria de su majestad”. El Libro de Mormón da “¡Oh malvados, meteos en la peña y escondeos en el polvo! Porque el temor del Señor y la gloria de su majestad os herirán”.[40] Los inicuos temerán la venida del Señor y tratarán de esconderse; serán abatidos por la gloria de la majestad del Señor.

Los versículos 11 al 14 describen la humillación de la sociedad. El versículo 11 declara: “La altivez de la mirada del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y sólo Jehová será exaltado en aquel día”. El Libro de Mormón registra “Y sucederá que la mirada altiva…”.[41] Durante y después de las grandes destrucciones, la humildad reemplazará el orgullo.

Los versículos 9 a 11 contienen un quiasma:

A: (9) Y no se ha inclinado el hombre vil
B: ni el varón se ha humillado; por tanto, no los perdones.
A: (10) ¡Oh malvados,
C: Métete en la peña
C: escóndete en el polvo!
A: Porque la presencia terrible de Jehová y de la gloria de su majestad os herirán.
B: (11) y sucederá que La altivez de la mirada del hombre será abatida,  y la soberbia de los hombres será humillada
A: y sólo Jehová será exaltado en aquel día.

La declaración introductoria y su reflexión antitética ocurren cuatro veces en este quiasma, también introducida antes y después de la declaración central y su reflexión. Elementos en el lado descendente del quiasma tienen significados opuestos de los del lado ascendente. “Y no se ha inclinado el hombre vil” en el versículo 9 y su repetición “Oh malvados” del Libro de Mormón son antitéticos a “Porque la presencia terrible de Jehová y de la gloria de su majestad os herirán” en el versículo 10 y su repetición “y sólo Jehová será exaltado en aquel día” en el versículo 11. Las palabras del Libro de Mormón son indispensables para cumplir la forma antitética de este quiasma. Las palabras “no” y “ni” en el versículo 9 y una repetición del primer elemento, “Oh malvados”, en el lado ascendente completan el quiasma. “No se inclina” y “ni el grande se humilla” en el lado ascendente son opuestos a “será abatida” y “será humillada” en el lado descendente; y “Métete en la peña” y “escóndete en el polvo” son declaraciones sinónimas que describen el terror y la evasión inútil de los inicuos cuando venga el Señor. El hecho de que este quiasma funcione bien solamente cuando se usa la redacción del Libro de Mormón es un testigo poderoso de la veracidad del Libro de Mormón y de la obra del profeta José Smith.[42]

El tema del versículo precedente se repite para dar énfasis en el versículo 12: “Porque el día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo el que se haya ensalzado, y será abatido”— El Libro de Mormón dice “Porque el día del Señor de los Ejércitos pronto vendrá sobre todas las naciones, sí, sobre cada una; sí, sobre el orgulloso y soberbio…”.[43] Luego, en el capítulo 13, Isaías explica los motivos del Señor para la destrucción: “Y castigaré al mundo por su maldad y a los malvados por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios y abatiré la altivez de los tiranos”.[44]

Los versículos 11 y 12 contienen un quiasma:

A: (11) Y sucederá que la altivez de la mirada del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada;
B: y sólo Jehová será exaltado
C: en aquel día.
C: (12) Porque el día
B: de Jehová de los ejércitos pronto vendrá sobre todas las naciones, sí, sobre cada una; sí,
A: sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo el que se haya ensalzado, y será abatido.

En este quiasma la exaltación del Señor en Su gloriosa segunda venida contrasta con el orgullo egoísta de los inicuos. La altivez de todas las naciones será abatida y sólo el Señor será exaltado en ese día.

En el versículo 13, los árboles se refieren a los líderes orgullosos y los nobles[45] en países adyacentes: “y sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre todas las encinas de Basán”— El Libro de Mormón registra “Sí, y el día del Señor vendrá sobre todos los cedros del Líbano…”.[46] Basán es el area hacia el noreste del Mar de Galilea, que ahora es una parte de Siria. Véase el mapa bíblico 1.[47] Basán es el área típica y el homónimo para basalto, que es una clase común de roca volcánica (lava), que allí se encuentra en abundancia.[48]

En el versículo 14 “montes” y “collados” se refieren a las naciones mayores y menores de la tierra, todas consumidas por el orgullo: “y sobre todos los montes altos y sobre todos los collados elevados”— El Libro de Mormón dice “y sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados; y sobre todas las naciones que se ensalcen, y sobre todo pueblo”,[49] que da la interpretación de la  metáfora en una serie de declaraciones paralelas. Esta conexión retórica se usa en todo el libro de Isaías.[50]

En el versículo 15, torres altas y muros fuertes se refieren a fortalezas militares: “y sobre toda torre alta y sobre todo muro fortificado”—[51]

El versículo 16 continúa: “y [el día del Señor será] sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas pinturas preciadas”. El Libro de Mormón presenta “Y sobre todos los barcos del mar, y sobre toda nave de Tarsis…”.[52] Este versículo provee información sobre las planchas de bronce de las cuales Nefi transcribió estos capítulos de Isaías. Una nota al pie de página en la edición SUD de la Biblia lo explica: “La versión griega (Septuaginta) tiene una frase que el hebreo no tiene, y el hebreo tiene una frase que el griego no tiene, pero 2 Nefi 12:16 tiene las dos”.[53] El Gran Rollo de Isaías, uno de los rollos del Mar Muerto,  presenta “barcos lujosos” en vez de “pinturas preciadas”.[54]

El versículo 17 repite el tema establecido en los versículos 10 al 16: “Y la altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y sólo Jehová será exaltado en aquel día”. Isaías contrasta la soberbia abatida de los hombres con el ensalzamiento del Señor para acentuar sus diferencias; este contraste literario tiene por propósito el acentuar en la mente del lector la gran diferencia entre el estado humilde del hombre después de las destrucciones y el estado exaltado del Señor en Su Segunda Venida.

El versículo 18 declara: “Y quitará totalmente los ídolos”. La adoración verdadera de Dios tomará el sitio del materialismo, la inmoderación y la maldad que caracterizan los últimos días.[55]

El versículo 19 continúa la descripción por Isaías del terror del hombre: “Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová y por la gloria de su majestad, cuando él se levante para hacer temblar la tierra”. El Libro de Mormón registra “Y los hombres se meterán en las cavernas de las rocas y en las cuevas de la tierra, porque el temor del Señor caerá sobre ellos y la gloria de su majestad los herirá, cuando se levante para estremecer la tierra terriblemente”.[56]

Al acercarse el día del Señor, los terremotos “estremecerán la tierra terriblemente.” en la primera parte del vigésimo siglo, terremotos de magnitud 6 o mayor ocurrieron apróximadamente una vez por década. Desde ese tiempo el índice de la incidencia de los terremotos ha crecido exponencialmente, hasta que en el presente los terremotos de magnitud 6 o mayor ocurren casi cada día en alguna parte del mundo.[57]

El versículo 20 declara que los que practican la idolatría (el materialismo) llegarán a conocer el disgusto del Señor: “Aquel día arrojará el hombre a los topos y a los murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase”— El hebreo presenta “tirar fuera”.[58] Los hombres irán buscando donde esconder la evidencia de su idolatría en las cuevas y huecos en la tierra—los hábitat de los topos y los murciélagos.

Los versículos 8 al 20 contienen un quiasma:

A: (8) Además, su tierra está llena de ídolos; ante la obra de sus manos se han arrodillado, ante lo que fabricaron sus dedos.  (9) Y no se ha inclinado el hombre vil ni el varón se ha humillado; por tanto, no los perdones.
B: (10) “¡Oh malvados, meteos en la peña y escondeos en el polvo! Porque la presencia espantosa de Jehová y del resplandor de su majestad os herirán. (11) y sucederá que la altivez de la mirada del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada;
C: y sólo Jehová será exaltado en aquel día..
D: (12) Porque el día de Jehová de los ejércitos pronto vendrá sobre todas las naciones, sí, sobre cada una; sí, sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo el que se haya ensalzado, y será abatido;
E: (13) Sí, y el día del Señor vendrá sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre todas las encinas de Basán;
F: (14) y sobre todos los montes altos y sobre todos los collados elevados;
G: y sobre todas las naciones,
H: que se ensalcen,
G: y sobre todo pueblo;
F: (15) y sobre toda torre alta y sobre todo muro fortificado;
E: (16) y sobre todos los barcos del mar, y sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas preciadas.
D: (17) Y la altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada;
C: y sólo Jehová será exaltado en aquel día. (18) y quitará totalmente los ídolos.
B: (19) Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová y por la gloria de su majestad, cuando él se levante para estremecer la tierra.
A: (20) Aquel día arrojará el hombre a los topos y a los murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase.

Dueños orgullosos de ídolos buscarán esconderlos en cuevas por vergüenza y terror cuando aparezca el Señor. Los inicuos, temerosos de la majestad y gloria del Señor, y agudamente conscientes de sus vidas culpables, serán humillados y heridos. Las naciones y sus líderes, que se representan metafóricamente como montes altos, collados levantados, cedros y encinas, serán abatidos y humillados en el día del Señor de los ejércitos. Este quiasma sería debilitado considerablemente sin las frases y palabras dadas por el Libro de Mormón.

El versículo 21 es similar al versículo 19, que se repite para dar balance poético y énfasis: “Para meterse en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia temible de Jehová y por la gloria de su majestad, cuando se levante para hacer temblar la tierra”. El Libro de Mormón registra “Para meterse en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de los peñascos, porque el temor del Señor vendrá sobre ellos, y los herirá la majestad de su gloria, cuando se levante para estremecer la tierra terriblemente”.[59]

Los versículos 19 al 21 contienen un quiasma:

A: (19) Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová caerá sobre ellos y por la gloria de su majestad, cuando él se levante para hacer temblar la tierra terriblemente.
B: (20) Aquel día arrojará el hombre, a los topos y murciélagos,
C: sus ídolos de plata
C: y sus ídolos de oro,
B: que le hicieron para que adorase,
A: (21) para meterse en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, porque el temor del Señor vendrá sobre ellos, y los herirá la gloria de su majestad, cuando él se levante para hacer temblar la tierra terriblemente

La tierra se estremecerá violentamente y los inicuos serán heridos cuando venga el Señor. Por el temor del Señor, conociendo su terrible maldad, los idólatras buscarán a esconder la evidencia de su iniquidad.

El  versículo 22 nos amonesta: “Dejaos del hombre cuyo aliento está en su nariz, pues, ¿de qué es él estimado?” Debemos cesar de confiar en el poder de los hombres, porque el brazo de la carne no tiene importancia al compararse con el poder del Señor.[60]

¿Tenía José Smith el entendimiento suficiente de las sutilezas y los significados escondidos en el libro de Isaías para haber fabricado el Libro de Mormón? El comparar los quiasmas en este capítulo con su redacción en el Libro de Mormón da fuerte testimonio de que el profeta José Smith tradujo el Libro de Mormón por medio de la divina revelación de un texto antiguo, tal como testificó.[61] ¿Cómo habría podido José inventado las palabras precisas que se necesitaban para completar las partes perdidas de estos quiasmas? Considere que en el siglo diecinueve no se conocía mucho acerca del quiasma—en particular, no entre los trabajadores agrícolas sin educación.[62]

Notas

[1]. 2 Nefi 12:2, nota al pie de página, 2a.
[2]Joseph  Smith’s “New Translation” of the Bible [Una “Traducción Nueva” de la Biblia por José Smith]: Herald Publishing House, Independence, Missouri, 1970, 523 pág.
[3]. Los Capítulos 2 al 39 describen a Israel en su patria en una condición de maldad; los capítulos 40 a 54 describen a Israel en exilio dispersado por todo el mundo, interactuando con gente y acontecimientos; y los capítulos 55 a 66 describen su glorioso recogimiento en su patria después de su arrepentimiento y purificación.
[4]. Véase 1 Nefi 13:28.
[5]. 1 Nefi 3:3, 12, 24; 1 Nefi 4:16, 24, 38; 1 Nefi 5:10-22; 1 Nefi 13:23; 1 Nefi 19:21-24; 1 Nefi 22:1, 30; 2 Nefi 4:2, 15; 2 Nefi 5:12.
[6]. F. Brown, S. Driver, y C. Briggs, The Brown-Driver-Briggs hebreo y English Lexicon: Hendrickson Publishers, Peabody, MA, 01961-3473, 1996, Número de Strong 1697, pág. 182.
[7]. 2 Nefi 12:2.
[8]. Brown et al., 1996, Número de Strong 5102, pág. 625.
[9]. Véase Isaías 30:29; 56:7; 65:11; 66:20 y su respectivo comentario.
[10]. Véase Isaías 35:1 y su respectivo comentario.
[11]. Ether 2:3.
[12]. Joseph Fielding McConkie, Gospel Symbolism [Símbolismo en el evangelio]: Bookcraft, Inc. Salt Lake City, UT, 1985, pág. 129-130. Véase también “El monte del Señor” (video), La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1993.
[13]. Avraham Gileadi, The Book of Isaiah: A new translation with interpretive keys from the Book of Mormón [El Libro de Isaías: Una Nueva Traducción con claves interpretativas del Libro de Mormón]: Deseret Book Co., Salt Lake City, Utah, 1988, 250 pág. Véase pág. 43. Véase Isaías 2:2 y 2 Nefi 12:2, 14; Isaías 11:9; 13:2, 4; 30:25 y su respectivo comentario.
[14]. 2 Nefi 12:14.
[15]. Isaías 13:4.
[16]. Véase Isaías 2:14 y 2 Nefi 12:14; Isaías 11:9; 13:2, 4; 30:25 y su respectivo comentario.
[17]. Doctrina y Convenios 124:104.
[18]. Brown et al., 1996, Número de Strong 8451, pág. 435.
[19]. Véase Isaías 1:27 y su respectivo comentario. Véase también Salmos 102:13, 16; 129:5; 132:13; Isaías 1:8; 4:5; 14:32; 24:23; 28:16; 31:9; 35:10; 46:13; 51:16; 52:7, 8; 59:20.
[20]. Miqueas 4:1-2.
[21]. LeGrand Richards, “Profetas y profecía”, Liahona, Febrero de 1976, pág. 40.
[22]. Por ejemplo, véase la variedad de significados para “Sión” en el comentario por Isaías 3:16.
[23]. Doctrina y Convenios 133:21.
[24]. Joel 3:16.
[25]. Isaías 56:7.
[26]. Véase Mateo 26:56; véase también Isaías 6:10, su respectivo comentario y apostilla.
[27]. Gordon B. Hinckley, “Este grandioso año milenario (La dedicación del Centro de Conferencias)”: Liahona, Enero de 2001, pág. 82.
[28]. Véase http://www.templemountfaithful.org/vision.htm.
[29]. Joseph Fielding Smith, Doctrines of Salvation [Doctrinas de Salvación], Vol. 3, pág. 69-71.
[30]. Himnos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1992, Himno no. 4, “Bandera de Sión”, versículos 1 y 3.
[31]. Véase Isaías 32:15.
[32]. Miqueas 4:3.
[33]. 2 Nefi 12:5.
[34]. Himnos, no. 198.
[35]. Donald W. Parry, Harmonizing Isaiah [La Armonización de Isaías]: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies (FARMS) [Fundación para Investigación Clásica y Estudios Mormones] en Brigham Young University, Provo, Utah, EE.UU., 2001, pág. 257.
[36]. Véase Gileadi, pág. 22.
[37]. Donald W. Parry, Jay A. Parry y Tina M. Peterson, Understanding Isaiah [Entendiendo a Isaías]: Deseret Book Company, Salt Lake City, Utah, 1998, pág. 30.
[38]. Isaías 17:8; véase su respectivo comentario.
[39]. 2 Nefi 12:9.
[40]. 2 Nefi 12:10.
[41]. 2 Nefi 12:11.
[42]. Véase John W. Welch, “Chiasmus in the Book of Mormon [Quiasmas en el Libro de Mormón]”: BYU Studies 10, no. 1, 1969, pág. 6.
[43]. 2 Nefi 12:12.
[44]. Isaías 13:11.
[45]. Véase Isaías 9:18; 10:18-19, 33-34; 14:8; 29:17; 32:15; 37:24; 55:12.
[46]. 2 Nefi 12:13.
[47]. Véase Mapa Bíblico 1.
[48]. Ernest Klein, A Comprehensive Etymological Dictionary of the English Language [Un Diccionario Comprensivo Etimológico del Idioma Inglés] : Elsevier Publishing Company, New York, 1971, basalt, pág. 72.
[49]. 2 Nefi 12:14.
[50]. Véase Isaías 2:2 y 2 Nefi 12:2, 14; Isaías 11:9; 13:2, 4; 30:25 y su respectivo comentario.
[51]. Brown et al., 1996, Número de Strong 1219, pág. 130.
[52]. 2 Nefi 12:16.
[53]. Isaías 2:16, Nota al pie de página 16a.
[54]. Parry, 2001, pág. 45.
[55]. Véase Isaías 2:7-8 y su respectivo comentario.
[56]. 2 Nefi 12:19.
[57]. En el Internet, véase http://earthquake.usgs.gov/recenteqsww/Quakes/quakes_all.html para un informe mundial de terremotos en tiempo casi actual.
[58]. Brown et al., 1996, Número de Strong 7993, pág. 1020.
[59]. 2 Nefi 12:21.
[60]. Véase 2 Nefi 4:34.
[61]. El Libro de Mormón—Introducción (edición de1993 en español) dice: “Concerniente a esta historia, el profeta José Smith dijo: >Declaré a los hermanos que el Libro de Mormón era el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios al seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro.’” Véase también José Smith—Historia 1:59-68.
[62]. Véase José Smith—Historia 1:3, 22-23, 27, 48, 55.

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