Capítulo 58: “¿Es éste el ayuno que yo escogí, un día en que el hombre aflija su alma…?”


Isaías: Los tiempos del cumplimiento, un comentario versículo por versículo por Iván D. Sanderson, está disponible en forma impresa en Deseret Book y Amazon.com y como un e-libro en español y en inglés para Kindle.

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Este capítulo es un sermón sacerdotal en el cual el Señor, mediante Isaías, expone la verdadera ley del ayuno. Es el tratado más detallado sobre este tema que en cualquier otra parte de las escrituras. Si nosotros como pueblo no aplicamos la ley del ayuno correctamente, el Señor no oirá nuestras oraciones ni reconocerá nuestro ayuno para las bendiciones buscadas. El capítulo finaliza con una súplica para observar también el día de reposo en la manera designada por el Señor.

En el versículo 1, el Señor manda a Isaías: “¡Clama a voz en cuello; no te contengas! Alza tu voz como trompeta, y declara a mi pueblo su transgresión y a la casa de Jacob su pecado”. El Señor instruye a Isaías para que le diga al pueblo de sus pecados, utilizando todo el poder de su voz.[1] Esto pone de manifiesto a Isaías que el mensaje del Señor a la gente es de gran importancia. El escenario del sermón de Isaías puede haber sido un Yom Kippur (o, día de expiación)[2] observancia del día de reposo, que tradicionalmente incluye un ayuno.[3]

En el versículo 2, el Señor describe muchas cosas espirituales que la gente hacía correctamente: “Pues me buscan cada día y quieren saber mis caminos, como nación que hubiese hecho justicia y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden juicios justos y quieren acercarse a Dios”.[4] La gente buscaba al Señor en oración, se gozaban en conocer los caminos del Señor por el estudio de las escrituras, como una nación hacían cosas justas, guardaban las ordenanzas del Señor y buscaban establecer la justicia. La observancia espiritual de Israel antigua, que se describe en este versículo, es aplicable a nosotros en los últimos días. También debemos dar atención cuidadosa a las instrucciones siguientes del Señor.

En el versículo 3, el Señor aclara que no han estado aplicando la ley del ayuno correctamente. El Señor plantea preguntas retóricas, entonces comienza Su explicación: “Dicen: ¿Por qué ayunamos y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto y oprimís a vuestros trabajadores”. El Señor no reconoce el ayuno de la gente, y a pesar de la aflicción de sus almas por el ayuno, el Señor retiene las bendiciones pertinentes. La razón es que ellos buscan su propio gusto—o, hacen cosas divertidas—en el día del ayuno. Además, ellos hacen tareas, o requieren a otros que trabajen para ellos, en el día santo que deberían haber dedicado al ayuno y a la oración.

En el versículo 4 el Señor declara, además, que ayunan por razones equivocadas: “He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño de iniquidad; no ayunéis como lo hacéis hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto”. La gente ayunaba para impresionar a otros, para el debate y para otros propósitos malvados en lugar de los justos. Sin el espíritu apropiado, el ayuno da como resultado solamente el hambre, la irritabilidad y la contención.[5] ¿Cómo podemos ayunar para fines malvados? El afligir a un hijo o hija rebelde, lamentándonos: “Estoy ayunando para ti” puede ser tan ofensivo como pegarle en la cara con un puño apretado. De otra manera, si nuestro ayuno a favor de alguien más se hace en secreto y con humildad, el Señor intervendría.

El obispo Víctor L. Brown describió cuatro motivos para ayunar: Para superar las tentaciones de Satanás como lo hizo el Salvador, para ayudar a los pobres y a los necesitados, para lograr el éxito en la vida, y para humillarnos y prepararnos para comunicarnos con el Señor.[6]

Los versículos 3 y 4 contienen un quiasma:

A: (3) Dicen: ¿Por qué ayunamos y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido?
B: He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto
C: y oprimís a vuestros trabajadores.
B: (4) He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño de iniquidad;
A: no ayunéis como lo hacéis hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.

A la pregunta del pueblo, “¿Por qué ayunamos y no hiciste caso…?” el Señor contesta: “No ayunéis como lo hacéis hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto”. El Señor no daba respuesta a su ayuno porque la manera en que lo hacían era incorrecta. “En el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto” se complementa con “para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño de iniquidad”. Estas declaraciones igualadas—junto con el enfoque, “y oprimís a vuestros trabajadores”—completan la respuesta del Señor. Ayunando por contiendas y debates, buscando la diversión, y oprimiendo nuestros trabajadores en el día de ayuno anulan nuestro esfuerzo espiritual.

En el versículo 5, el Señor plantea una seria de preguntas retóricas que contrastan la observancia de la gente con la manera en que el Señor deseaba que ayunaran: “¿Es éste el ayuno que yo escogí, un día en que el hombre aflija su alma, en que encorve su cabeza como junco y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno y día agradable a Jehová?” Cuando la gente ayuna sólo para que otros vean que están ayunando, el Señor no puede aceptarlo. El encorvar “su cabeza como junco” significa el mostrarse triste para que otros sepan de su ayuno. El hacer cama de cilicio y cenizas era una práctica antigua que dice a otros que uno está de luto.[7]

En el Sermón del Monte, Jesús mencionó estos mismos principios:

“Y cuando ayunéis, no pongáis un semblante como los hipócritas, porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
“Mas tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,
“para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público”.[8]

El versículo 5 contiene un quiasma:

A: (5) ¿Es éste el ayuno que yo escogí,
B: un día en que el hombre aflija su alma,
C: en que encorve su cabeza
C: como junco
B: y haga cama de cilicio y de ceniza?
A: ¿Llamaréis esto ayuno y día agradable a Jehová?

El asumir una actitud de aflicción para que otros sepan de nuestro ayuno no es aceptable al Señor. “¿Es éste el ayuno que yo escogí…?” contrasta con “¿Llamaréis esto ayuno y día agradable a Jehová?”

Comenzando con el versículo 6, el Señor nos da instrucciones sobre la manera correcta de ayunar: “¿No es más bien el ayuno que yo escogí: desatar las ligaduras de la maldad, soltar las cargas de opresión, y dejar libres a los quebrantados y romper todo yugo?” “Desatar las ligaduras de la maldad” significa el desligarse de la esclavitud del pecado; el ayuno puede ser una parte importante en el proceso del arrepentimiento.[9] “Soltar las cargas de opresión”, “dejar libres a los quebrantados”, y “romper todo yugo” describen nuestros esfuerzos en ayudarnos nosotros mismos y a otros a ser libres de la esclavitud del pecado y para corregir lo injusto. La pregunta negativa en el principio indica que estos fundamentos del ayuno han sido bien conocidos.

Carl B. Pratt de los Setenta enseñó:

“Si ayunamos y oramos con el propósito de arrepentirnos de los pecados y de vencer debilidades personales, desde luego estaremos buscando el “desatar las ligaduras de la maldad” en nuestra vida. Si el propósito de nuestro ayuno es el ser más eficaces al enseñar el Evangelio y al servir a los demás en nuestros llamamientos de la Iglesia, sin duda nos estamos esforzando por “soltar las cargas de opresión” de otras personas. Si ayunamos y oramos pidiendo la ayuda del Señor en nuestros esfuerzos misionales, de cierto tenemos el deseo del “dejar libres a los quebrantados”. Si el propósito de nuestro ayuno es aumentar el amor por nuestro prójimo y vencer nuestro egoísmo, nuestro orgullo y el tener nuestros corazones puestos en las cosas del mundo, indudablemente estamos procurando a ‘[romper] todo yugo’”.[10]

Spencer J. Condie, también de los Setenta, describió cómo el ayuno puede ayudar al individuo a superar la conducta adictiva:

“Satanás desea que cedan su albedrío moral a los diferentes comportamientos adictivos, pero un Padre Celestial amoroso les ha prometido por medio de Su profeta Isaías, que por medio de un ayuno sincero, al atenuar sus apetitos físicos, Él les ayudará a “desatar las ligaduras de la maldad” y a “[romper] todo yugo”. Reclamen esa promesa por medio del ayuno. Ese vacío que sentimos en el cuerpo proporcionará más espacio para la plenitud del Evangelio. El vacío precede a lo sagrado” (énfasis añadido).[11]

El élder Condie también describió la necesidad del estudio de las escrituras y la oración junto con el ayuno para hacer decisiones importantes en la vida:

“Pueden estar enfrentando las decisiones relativas a una misión, su futura profesión, y luego, el matrimonio. Al leer las escrituras y orar por dirección, no pueden ver realmente la respuesta en forma de palabras impresas en la página, sino mientras leen recibirán impresiones claras y estímulos y, como se prometió, el Espíritu Santo ‘os mostrará todas las cosas que debéis hacer’”.[12], [13]

El versículo 7 proporciona más información indispensable sobre la observancia del ayuno: “¿No consiste en que compartas tu pan con el hambriento y a los pobres errantes alojes en tu casa; en que cuando veas al desnudo, lo cubras y no te escondas del que es tu propia carne?” El suministro de alimentos para los hambrientos es una parte importante del ayuno, sin la cual nuestra observancia es incompleta.

Podemos dar pan a los hambrientos en varias maneras. La forma establecida en la Iglesia actualmente es dar una generosa ofrenda de ayuno que consiste en el valor de los alimentos no ingeridos durante el período del ayuno, mínimamente, o mucho más si somos capaces.[14] Nuestro ayuno no es completo sin el pago de la ofrenda de ayuno.

“Los pobres errantes” significa aquellos sin hogar. La Iglesia tiene programas en marcha, basándose en los fondos de las ofrendas de ayuno, para proporcionar ayuda a los que no tengan un hogar. Los fondos de las ofrendas de ayuno y el sistema de bienestar social de la Iglesia tienen como objetivo  prevenir que los pobres de la Iglesia se queden sin hogar—proporcionar la ayuda necesaria para que sean capaces de mantener su hogar.[15]

El “desnudo” es un eufemismo significando a aquellos sin posesiones temporales. Cuando Job perdió todos sus bienes temporales, declaró: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. Jehová dio y Jehová quitó: ¡Bendito sea el nombre de Jehová!”.[16]

“Y no te escondas del que es tu propia carne” significa que cada uno de nosotros tenemos una obligación especial hacia los de nuestra propia familia. Nuestra responsabilidad hacia nuestras familias es mucho más que la mera provisión de  alimentos, ropa y refugio. Aunque nos encontremos ocupados y cargados con las preocupaciones del día, sin duda podemos hallar el tiempo suficiente para tomar un niño pequeño sobre nuestro regazo, leerle una historia y de otra manera expresar el cariño, amor, y el compromiso que les une a padres e hijos. Del mismo modo, los adolescentes necesitan el cuidado constante y amor que una familia debe proporcionar, e incluso los hijos adultos con sus propias familias dependen de sus padres y hermanos para la fuerza y apoyo emocional. Los nietos tienen un vínculo especial con sus abuelos; cuando la responsabilidad primera de la crianza y la disciplina es asumida por los padres, el papel de los abuelos puede centrarse más en la aceptación incondicional y el amor.

El sistema de bienestar social de la Iglesia está basado sobre el principio de que cada individuo tiene la responsabilidad primaria de proveer para sus propias necesidades. Si el individuo cae en tiempos difíciles y es incapaz de satisfacer esas necesidades, la responsabilidad recaerá entonces sobre la familia; sólo cuando la familia es incapaz de ayudar, la Iglesia ofrecería la ayuda.[17] Por último, es la responsabilidad del individuo lograr la independencia personal, proveyendo para sí mismo de nuevo en tan poco tiempo como sea posible.

Sin embargo, hay demasiados en nuestra sociedad que confunden una red de seguridad con una hamaca:

“¡Ay de vosotros los pobres, cuyos corazones no están quebrantados, cuyos espíritus no son contritos y cuyos vientres no están satisfechos; cuyas manos no se abstienen de echarse sobre los bienes ajenos; cuyos ojos están llenos de codicia; que no queréis trabajar con vuestras propias manos!” [18]

En los versículos 8 al 14 el Señor describe las bendiciones obtenidas por la observancia apropiada de la ley del ayuno. El versículo 8 comienza: “Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se manifestará pronto; e irá tu rectitud delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia”. El uso por el Señor de los pronombres singulares “tu” y “ti” indica que Él se dirige a cada uno de nosotros, más bien que como grupo. “Nacerá tu luz como el alba” significa la luz de la inspiración y revelación: Seremos guiados por el Señor, con la inspiración del cielo disponible a cada uno de nosotros. “Tu salud se manifestará pronto” significa que el Señor nos sostendrá en la salud y la fuerza. “Irá tu rectitud delante de ti” significa que la rectitud personal sirve como una defensa contra el mal— así como una vanguardia en una operación militar proporciona la protección. “La gloria de Jehová será tu retaguardia” compara el ojo atento del Señor a una fuerza militar que sigue detrás, para prevenir ataques en esa dirección. Así que la protección del Señor para los que observan apropiadamente el ayuno es comparada con tener a un ejército entero que te acompaña por los peligros de la vida.

El versículo 8 contiene un quiasma:

A: (8) Entonces nacerá tu luz como el alba,
B: y tu salud se manifestará pronto;
B: e irá tu rectitud delante de ti,
A: y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

Cuando estamos protegidos por el Señor, nuestra salud es sostenida y otros sabrán y reconocerán nuestra rectitud. “Tu salud”, o bienestar físico, se compara con “tu rectitud”, o bienestar espiritual.

El versículo 9 continúa la descripción de bendiciones: “Entonces invocarás, y te responderá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitas de en medio de ti el yugo, el señalar con el dedo y el hablar vanidad”— ¡Qué gran bendición es, cuando el Señor contesta tus oraciones! El Señor expone algunos requisitos adicionales; el recibir las bendiciones prometidas también depende  del evitar estos males. El quitar “de en medio de ti el yugo” significa quitar la opresión, la esclavitud y la tiranía del pecado. “El señalar con el dedo” significa chismear o criticar, pensando mal. En nuestra sociedad actual, otro significado es hacer un ademán grosero de insulto;[19] queda poca duda de que Isaías verdaderamente vio nuestros días. “El hablar vanidad” significa el decir mentiras, o el obsesionarse con las cosas del mundo que no tienen ningún valor eterno.

El versículo 10 describe las bendiciones otorgadas a los que ayunan: “y si extiendes tu alma al hambriento y sacias al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía”[20]— El extender “tu alma al hambriento” significa lo mismo que el saciar “al alma afligida”—esto hacemos cuando pagamos una ofrenda de ayuno generosa. “En las tinieblas nacerá tu luz” significa lo mismo que la “oscuridad será como el mediodía”. El significado es que la luz de la inspiración de los cielos iluminará nuestro sendero a través de un mundo oscuro y turbulento como si estuviéramos caminando bajo el sol del mediodía. Aún en tiempos difíciles, la luz guiadora del Señor hará que sea espiritualmente como el mediodía para  nosotros aunque estemos rodeados por la oscuridad y el mal.

En el versículo 11, el Señor usa una metáfora del agua para representar la guía espiritual: “y Jehová te guiará siempre, y en las sequías saciará tu alma y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego y como manantial cuyas aguas nunca faltan”. La inspiración y la revelación de los cielos[21] nos guiará continuamente si guardamos la ley del ayuno. “Dará vigor a tus huesos” viene de una palabra hebrea que significa “fortalecer”.[22]

Jeffrey R. Holland describió las bendiciones que vienen del pagar los diezmos y las ofrendas:

“Debemos pagarlos [los diezmos y las ofrendas] como una expresión personal de amor hacia nuestro generoso Padre Celestial. Por Su gracia, Dios ha dado pan al hambriento y ha vestido al pobre. En diferentes épocas de nuestra vida, eso nos incluye a todos, ya sea en un sentido temporal o espiritual. Para cada uno de nosotros, el Evangelio y sus bendiciones han brotado como nace la luz del alba, alejando las tinieblas de la ignorancia y el pesar, del temor y la desesperanza. En una nación tras otra, los hijos del Señor lo han llamado y Él les ha respondido. Debido a la difusión de Su Evangelio por todo el mundo, Dios alivia las cargas de la opresión y deja libres a los quebrantados. Su amorosa bondad ha hecho que la vida de nuestros miembros, ricos o pobres, cercanos o distantes, sea ‘como huerto de riego y como manantial cuyas aguas nunca faltan’”.[23]

Joseph B. Wirthlin, al citar los versículos 9 y 11, testificó de las grandes bendiciones disponibles por medio de la observancia verdadera del ayuno: “El ayunar con el espíritu apropiado y a la manera del Señor nos vigorizará espiritualmente, fortalecerá nuestra autodisciplina, llenará nuestros hogares de paz, iluminará nuestro corazón con dicha, nos fortificará contra la tentación, nos preparará para tiempos de adversidad y abrirá las ventanas de los cielos”.[24]

Los versículos 9 al 11 contienen un quiasma:

A: (9) Entonces invocarás, y te responderá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí.
B: Si quitas de en medio de ti el yugo,
C: el señalar con el dedo
C: y el hablar vanidad;
B: (10) y si extiendes tu alma al hambriento y sacias al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía;
A: (11) y Jehová te guiará siempre, y en las sequías saciará tu alma….

Las bendiciones descritas en este quiasma dependen de nuestros esfuerzos en ayudar a otros a escapar de la esclavitud del pecado, el nutrir a los hambrientos y el evitar chismes, insultos y mentiras. “Entonces invocarás, y te responderá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí” se complementa con “y Jehová te guiará siempre, y en las sequías saciará tu alma”. El Señor escuchará  nuestras oraciones y nos guiará continuamente, proporcionando la revelación en abundancia—tan indispensable como el agua para el alma sedienta.

El versículo 12 describe la bendición del recogimiento de Israel, relacionándonos en particular a nosotros en los últimos días: “Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación en generación levantarás; y serás llamado reparador de brechas, restaurador de calzadas para habitar”. Los que guardan la ley del ayuno tendrán el privilegio de participar en el recogimiento de Israel y la edificación de Sión. “Reparador de brechas” se refiere a Nehemías, quien reedificó el muro alrededor de Jerusalén al fin de la cautividad babilónica.[25] Su obra es un símbolo para aquellos que construyen a Sión en los últimos días. En el sentido espiritual, “restaurador de calzadas para habitar” se referiría a la restauración del evangelio en los últimos días y la obra del Profeta José Smith. “Los cimientos de generación en generación levantarás” significa el sellamiento de las familias mediante las ordenanzas del sagrado templo en una cadena no interrumpida a través de muchas generaciones.

En un nivel más personal y espiritual, el edificar “las ruinas antiguas” significaría el enseñar a las nuevas generaciones la fe y la doctrina de sus antepasados pioneros. “Los cimientos de generación en generación levantarás” podría significar que cuando se le enseña la verdad a un niño, no sólo la verdad le bendice a él, sino también a sus hijos y nietos por muchas generaciones venideras. “Reparador de brechas, restaurador de calzadas para habitar” significaría ser un pacificador—uno que enseña la generosidad, la empatía y el evitar la contención. Estas tareas son la obra de una mujer, y también la de un líder justo del sacerdocio al enseñar a su rebaño.

En la revelación moderna, el Señor alude a este pasaje en Isaías y su cumplimiento:

“Sión no será quitada de su lugar, a pesar de que sus hijos han sido esparcidos. Los que permanezcan y sean de corazón puro volverán a sus heredades, ellos y sus hijos, con cantos de gozo sempiterno, para edificar los lugares asolados de Sión; y todas estas cosas para que se cumplan los profetas” (énfasis añadido).[26]

El versículo 13 analiza el mantener sagrado el día de reposo, agregando su observancia a la de la ley del ayuno a calificarnos para recibir las bendiciones del Señor: “Si retraes del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamas delicia, santo, glorioso de Jehová, y lo veneras, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu propia voluntad ni hablando tus propias palabras”— El Señor requiere que observemos el día de reposo por hacer y decir lo que Él quiere que hagamos en ese día, no lo que queramos hacer nosotros. El “retraer del día de reposo tu pie” significa el dejar de seguir nuestro propio camino en ese día—caminando, más bien, en la vía que el Señor desea que sigamos.

El versículo 14 finaliza la lista de las bendiciones que debemos recibir por el obedecer la ley del ayuno y el observar el día de reposo: “Entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra y te daré a comer la heredad de Jacob, tu padre, porque la boca de Jehová lo ha hablado”.[27] El Gran Rollo de Isaías presenta “…y él te hará cabalgar sobre las alturas de la tierra y te dará a comer la heredad de Jacob, tu padre…”.[28] Las bendiciones de Jacob—o sea, las bendiciones del convenio de Abraham—se prometen a los que guardan el día de reposo y obedecen la ley del ayuno. El “cabalgar sobre las alturas de la tierra” significa lograr nuestro potencial completo—proporcionando liderazgo a otros de los hijos de nuestro Padre y recibiendo las bendiciones que el Señor quiere para cada uno de nosotros. Isaías termina su discurso dando su testimonio sobre la fuente de las doctrinas que ha enseñado: “porque la boca de Jehová lo ha hablado”.

El presidente Spencer W. Kimball aconsejó:

“El día de reposo es un día santo en que hemos de hacer cosas dignas y santas. La abstinencia del trabajo y de la recreación es importante pero insuficiente. El día de reposo requiere pensamientos y actos constructivos, y si uno solamente holgazanea y no hace nada en el día de reposo, él lo rompe. Para observarlo, uno se pondrá de rodillas en oración, preparando lecciones, estudiando el evangelio, meditando, visitando al enfermo y al ansioso, durmiendo, leyendo materia sana, y asistiendo todas las reuniones de ese día a las cuales él es esperado. La falta de hacer estas cosas apropiadas es una transgresión de omisión”.[29]

La voz del Señor nos guiará continuamente si guardamos la ley del ayuno, porque así el Señor nos ha dicho. Muchas bendiciones esperan a aquellos que guardan la ley del ayuno y observan el día de reposo de acuerdo con la voluntad del Señor.

Notas


[1]. Véase Apocalipsis 1:10; Alma 29:1-2; Doctrina y Convenios 19:37; 29:4; 30:9; 33:2; 42:6.

[2]. Ernest Klein, A Comprehensive Etymological Dictionary of the English Language [Un diccionario comprensivo etimológico del idioma inglés]: 1971, Elsevier Publishing Company, 52 Vanderbilt Avenue, New York, NY 10017, Yom Kippur, pág. 838.

[3]. Victor L. Ludlow, Isaiah: Prophet, Seer, and Poet [Isaías: Profeta, Vidente, y Poeta]: Deseret Book Company, Salt Lake City, Utah, 1982, pág. 482-484.

[4]. El versículo 2 contiene un quiasma: Me buscan cada día/quieren saber mis caminos/nación que hubiese hecho justicia/no hubiese dejado la ley de su Dios/me piden juicios justos/quieren acercarse a Dios.

[5]. Donald W. Parry, Jay A. Parry y Tina M. Peterson, Understanding Isaiah [Entendiendo a Isaías]: Deseret Book Company, Salt Lake City, Utah, 1998, pág. 513.

[6]. Victor L. Brown, “A Visión of the Law of the Fast”, Ensign, Nov. 1977, pág. 82.

[7]. Véase Ester 4:1, 3; Jeremías 6:26; Daniel 9:3; Jonás 3:6; Mateo 11:21; Lucas 10:13; Mosíah 11:25.

[8]. Mateo 6:16-18.

[9]. Véase Joel 2:12-13; Helamán 3:35; Moroni 6:5.

[10]. Carl B. Pratt, “Las bendiciones de un ayuno apropriado”, Liahona, Noviembre de 2004, pág. 47-49.

[11]. Spencer J. Condie, “Llegar a ser un gran beneficio para nuestros semejantes”, Liahona, Julio de 2002, pág. 48-50.

[12]. 2 Nefi 32:5.

[13]. Spencer J. Condie, “Llegar a ser un gran beneficio para nuestros semejantes”, Liahona, Julio de 2002, pág. 48-50.

[14]. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, True to the Faith [Fiel a la Fe]: 2004, pág. 68.

[15]. Thomas S. Monson, “Sé un ejemplo [Be Thou an Example]”, Ensign, Nov. de 1996, pág. 44.

[16]. Job 1:21.

[17]. True to the Faith [Fiel a la Fe], 2004, pág. 184-185.

[18]. Doctrina y Convenios 56:17.

[19]. Parry, et al., 1998, pág. 515.

[20]. El versículo 10 contiene un quiasma reconocido en el hebreo original: Extiendes/tu alma/al alma afligida/sacias. En Donald W. Parry, Harmonizing Isaiah [La Armonización de Isaías]: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies (FARMS) [Fundación para Investigación Clásica y Estudios Mormones] en Brigham Young University, Provo, Utah, EE.UU., 2001, pág. 263.

[21]. Véase Isaías 12:3; 30:25; 35:6-7; 55:1, 11 y su respectivo comentario.

[22]. F. Brown, S. Driver, y C. Briggs, The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon [Léxico Hebreo e Inglés de Brown, Driver y Briggs]: Hendrickson Publishers, Peabody, MA, 01961-3473, 1996, Número de Strong 2502, pág. 323.

[23]. Jeffrey R. Holland, “Como huerto de riego”, Ensign, Enero de 2002, pág. 37-39.

[24]. Joseph B. Wirthlin, “La ley del ayuno”, Liahona, Julio de 2001, pág. 91.

[25]. Véase Nehemías 6:1; también Nehemías 2:17-20; 3:4.

[26]. Doctrina y Convenios 101:17-19.

[27]. Los versículos 11 al 14 contienen un quiasma: Jehová te guiará siempre/saciará tu alma y dará vigor a tus huesos/edificarán las ruinas antiguas/los cimientos de generación en generación levantarás/reparador de brechas, restaurador de calzadas para habitar/retraes del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo/lo llamas delicia, santo, glorioso de Jehová/no andando en tus propios caminos/te deleitarás en Jehová/te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra/te daré a comer la heredad de Jacob/la boca de Jehová lo ha hablado.

[28]. Donald W. Parry, Harmonizing Isaiah [La Armonización de Isaías]: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies (FARMS) [Fundación para Investigación Clásica y Estudios Mormones] en Brigham Young University, Provo, Utah, EE.UU., 2001, pág. 225.

[29]. Spencer W. Kimball, The Miracle of Forgiveness [El milagro del perdón]: Bookcraft Inc., Salt Lake City, UT, 1969, pág. 96‑97.

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2 respuestas a Capítulo 58: “¿Es éste el ayuno que yo escogí, un día en que el hombre aflija su alma…?”

  1. nicolas dijo:

    En el versículo 2, el Señor describe muchas cosas espirituales que la gente hacía correctamente: “Pues me buscan cada día y quieren saber mis caminos, como nación que hubiese hecho justicia y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden juicios justos y quieren acercarse a Dios”

    Hacian muchas cosas correctamente y justicia…??? por qué entonces Dios les dijó : me buscan y quieren saber mis caminos, como nación que HUBIESE hecho justicia y que no hubiese dejado mi ley.
    En otras palabras, buscaban a Dios y querian saber sus caminos pero habian dejado su ley y de hacer justicia, por tanto no hacian las cosas correctamente y, en el versículo 4 es confirmado eso : “He aquí que para cotiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente…”

  2. mayda acosta dijo:

    gracias por esta explicación me lleno mucho. me encanto esa explicación así poder obedecer mas a Dios y poner en practica cada mensaje de la palabra Para actuar mejor DIOS LOS BENDIGAN Y QUE DIOS LES DES SABIDURÍA PARA SEGUIR GUIANDONOS

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