Capítulo 54: “No escatimes; alarga tus cuerdas y fortalece tus estacas”


Isaías: Los tiempos del cumplimiento, un comentario versículo por versículo por Iván D. Sanderson, está disponible en forma impresa en Deseret Book y Amazon.com y como un e-libro en español y en inglés para Kindle.

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Este capítulo es una profecía del recogimiento y restauración de Israel en los últimos días. Isaías usa la metáfora de una mujer despreciada y dejada como viuda  para representar la posteridad de Israel, azotada y dispersada, pero serán recogidos en los últimos días y serán colmados con grandes bendiciones. El profeta aplica otra metáfora—el antiguo tabernáculo israelita, que fue un templo portátil—para representar a la Sión moderna, el medio por el cual el recogimiento de Israel iba a ser logrado. Los hijos de quienes se habla son la posteridad de Israel que se allegarán a Sión, convertidos y bautizados como miembros de la Iglesia.

Este capítulo es el final de una división mayor en el libro de Isaías, comprendiendo los capítulos 40 al 54, en la que la antigua nación de Israel es descrita en el exilio en el mundo en general, interactuando con gentes y eventos.[1] Así, este capítulo representa el final del largo periodo del exilio y el comienzo glorioso del recogimiento y de la restauración.

Los capítulos 48 al 54 son citados totalmente o en parte en el Libro de Mormón,[2] en el cual se explican y se exponen en detalle. El capítulo 54 es citado en su totalidad por el Señor resucitado a Sus discípulos nefitas; la redacción en el Libro de Mormón, en 3 Nefi capítulo 22, es casi idéntica a la de la versión Reina-Valera. La mención de este capítulo por el Señor  enfatiza su propósito de instrucción para los últimos días, ya que sería diseminado en todo el mundo después de la Restauración como parte del Libro de Mormón. Después de citar este capítulo, Jesús instruyó a los nefitas: “Por tanto, escuchad mis palabras; escribid las cosas que os he dicho; y de acuerdo con el tiempo y la voluntad del Padre, irán a los gentiles”.[3] Tanto los gentiles como los israelitas serían reunidos para participar de las bendiciones de Sión.[4]

En los versículos 1 al 6 Isaías describe a una mujer—estéril, despreciada y dejada como viuda—la cual es una metáfora para la posteridad de Israel que fueron despreciados, heridos y dispersados debido a la iniquidad. El versículo 1 comienza: “Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; prorrumpe en cánticos y da voces de júbilo, la que nunca ha estado de parto, porque más son los hijos de la desolada que los de la casada, ha dicho Jehová”. El Señor resucitado, en el Libro de Mormón, inserta “Entonces se realizará lo que está escrito” al comienzo del versículo 1, que establece el marco de tiempo como los últimos días para el cumplimiento de esta profecía.[5] Aquí el  profeta predice el recogimiento en los últimos días, la rectitud y la productividad de Israel arrepentido y sus prosélitos. Junto con los descendientes literales de Israel, los gentiles aceptarían el evangelio restaurado y les sería dado el derecho de las bendiciones de Abraham, aumentando el número de los que se recogerían.

Isaías usó la misma metáfora anteriormente, en el capítulo 49:

“Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró a éstos? Porque yo había perdido a mis hijos y soy estéril; estoy cautiva y ando errante. ¿Quién, pues, crió a éstos? He aquí, yo fui dejada sola; ¿dónde estaban éstos?”[6]

El apóstol Pablo cita el versículo 1: “Porque está escrito: ¡Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto!, porque más son los hijos de la abandonada, que de la que tiene marido”.[7] La redacción de Pablo verifica el significado intentado por Isaías.

El versículo 2 utiliza otra metáfora importante que fue presentada anteriormente:[8] “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no escatimes; alarga tus cuerdas y fortalece tus estacas”. En la metáfora Isaías compara el Sión predicho de los últimos días al tabernáculo antiguo israelita, que fue un templo portátil. Las estacas y cuerdas se utilizan para estabilizar el poste central y la misma tienda.

Isaías enseña que Sión—la iglesia restaurada en los últimos días—es el instrumento por el cual Israel sería recogido y llegaría a ser justo. Una “estaca”, como se utiliza actualmente, es una unidad de la iglesia en una zona específica geográfica en la que todos los programas, la autoridad del sacerdocio, las ordenanzas y las bendiciones del evangelio restaurado que son necesarias para la exaltación están disponibles para los miembros—incluyendo las bendiciones del templo. Una estaca se compone de varios “barrios”, los cuales son divisiones geográficas locales en que los miembros se reúnen en congregaciones separadas. Una estaca es presidida por una presidencia, consistiendo de un presidente y dos consejeros; éstos administran los asuntos de la estaca con la ayuda de un sumo consejo, integrado por doce sumos sacerdotes. El liderazgo de la estaca está subordinado a las autoridades generales, quienes tienen la autoridad administrativa sobre la iglesia a través del mundo entero. Las autoridades generales y las organizaciones auxiliares que tienen la autoridad administrativa general comprenden la estaca central de Sión, que a la vez es apoyada por las estacas situadas a través del mundo.

La metáfora de Isaías del tabernáculo antiguo Israelita para representar a Sión en los últimos días se introdujo en el capítulo 33 para afirmar que Sión perduraría: “Mira a Sión, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas ni ninguna de sus cuerdas será rota”.[9]

“Sión” y “Jerusalén” en este pasaje son sinónimos; ambas se refieren al pueblo justo del Señor en los últimos días. Sión en los últimos días de no ser quitada significa que nunca habría otra apostasía general. “Fiestas solemnes” significa fiestas o ceremonias recurrentes en que se realizan ordenanzas sagradas.[10]

El profeta Moroni describió la restauración de los últimos días y parafraseó otra declaración hecha por Isaías:

“¡Y despierta y levántate del polvo, oh Jerusalén; sí, y vístete tus ropas hermosas, oh hija de Sión; y fortalece tus estacas, y extiende tus linderos para siempre, a fin de que ya no seas más confundida, y se cumplan los convenios que el Padre Eterno te ha hecho, oh casa de Israel!” (énfasis añadido)[11]

El Señor, al dirigir la obra de la restauración en los últimos días por medio de la revelación a José Smith, se refirió con frecuencia a la organización y fortalecimiento de estacas. En el mandato de que una estaca sea organizada en Kirtland, Ohio, el Señor dijo:

“Porque he consagrado la tierra de Kirtland en mi propio y debido tiempo para el beneficio de los santos del Altísimo, y para una estaca de Sión.
“Porque Sión debe aumentar en belleza y santidad; sus fronteras se han de ensanchar; deben fortalecerse sus estacas; sí, de cierto os digo, Sión se ha de levantar y vestirse con sus ropas hermosas”.[12]

Nótese el parafrasear de las declaraciones proféticas de Isaías por el Señor, verificando su significado.[13]

Merrill J. Bateman describió el cumplimiento de esta profecía en los últimos días:

“Isaías…habla acerca de la tienda que representa el evangelio de Cristo; menciona que en los últimos días las cuerdas de la tienda se alargarían a través de la tierra y se establecerían estacas en toda la tierra. Hoy día estamos viendo el cumplimiento literal de esa profecía. Al meditar en estos pasajes, he pensado en la asombrosa tarea de apoyar a las Autoridades Generales en llevar el evangelio a toda nación, tribu, lengua y pueblo…. Después de analizar esas visiones de Isaías y Daniel, les suplico, hermanos y hermanas, que nos ayuden mediante su fe y oraciones. Deseo con todo mi corazón ser un siervo para estos hombres, y para el Señor y Salvador, Jesucristo”.[14]

El versículo 2 contiene dos quiasmas reconocidos en el hebreo original, escritos aquí frase por frase para cotejar con la redacción hebrea:[15]

A: Ensancha
B: el sitio de tu tienda,
B: y las cortinas de tus habitaciones
A: sean extendidas;

A: no escatimes; alarga
B: tus cuerdas
B: y tus estacas
A: fortalece.

“Tienda”, “cortinas”, “cuerdas” y “estacas” forman el enfoque central de estos quiasmas sencillos. Palabras claves en las declaraciones introductorias y sus reflexiones son todos verbos de acción: “Ensancha”, “sean extendidas”, “alarga” y “fortalece”.

El versículo 3 predice el crecimiento y florecimiento de Sión en los últimos días: “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda, y tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades desoladas”. ¿Cómo sería que las ciudades de los gentiles—los que no estuvieran dispuestos a aceptar el evangelio restaurado— se quedaran sin habitantes? Algunas posibilidades son que se abandonarían frente al ataque de ejércitos invasores [16] o asoladas por la pestilencia, la radiación o las condiciones adversas económicas del tiempo.[17]

Los versículos 1 al 3 contienen un quiasma:

A: (1) Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; prorrumpe en cánticos y da voces de júbilo,
B: la que nunca ha estado de parto,
C: porque más son los hijos de la desolada que los de la casada, ha dicho Jehová
D: (2) Ensancha el sitio de tu tienda,
E: y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas;
E: no escatimes; alarga tus cuerdas
D: y fortalece tus estacas.
C: (3) Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda,
B: y tu descendencia heredará naciones
A: y habitará las ciudades desoladas.

El Israel de los últimos días se ampliará en gran medida, ocupando lugares habitados antiguamente por otras naciones. Estacas serán establecidas y fortalecidas entre los recogidos. “Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; prorrumpe en cánticos y da voces de júbilo” se complementa con “habitará las ciudades desoladas”. La mujer que antes era estéril, la cual representa a Israel, se alegraría de que las ciudades desoladas de las naciones serían habitadas por sus descendientes. “La que nunca ha estado de parto”  contrasta con “tu descendencia heredará naciones”.

En el versículo 4 el Señor consuela a los recogidos de Israel: “No temas, porque no serás avergonzada, ni te humilles, porque no serás agraviada, porque te olvidarás de la vergüenza de tu juventud y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria”. En el Libro de Mormón se registra: “…Porque te olvidarás del oprobio de tu juventud, y no te acordarás del reproche de tu juventud, y del reproche de tu viudez nunca más te acordarás”.[18] “Tu juventud” representa el tiempo de la maldad de Israel en la tierra prometida mientras que “tu viudez” representa el tiempo en que Israel estaba dispersado entre las naciones de la tierra, abandonado por el Señor.

En el versículo 5, el Señor explica la metáfora: “Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado”.

El versículo 6 ofrece más explicación: “Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dice el Dios tuyo”. Para “repudiada”, el hebreo original presenta  “rechazada” o “detestada”.[19] El Señor llama a Israel nuevamente en los últimos días para ser Su pueblo, a pesar de ser rechazado anteriormente  a causa de la iniquidad.

Los versículos 4 al 6 contienen un quiasma:

A: (4) No temas, porque no serás avergonzada, ni te humilles, porque no serás agraviada,
B: porque te olvidarás de la vergüenza de tu juventud
C: y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.
D: (5) Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre;
E: y tu Redentor,
E: el Santo de Israel;
D: Dios de toda la tierra será llamado.
C: (6) Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová,
B: y como a la esposa de la juventud
A: que es repudiada, dice el Dios tuyo.

En este quiasma la metáfora de una mujer repudiada se usa para explicar el amor y el cariño del Señor hacia Israel, a pesar de su iniquidad anterior. “No temas, porque no serás avergonzada, ni te humilles, porque no serás agraviada”  contrasta con “que es repudiada, dice el Dios tuyo”. Aunque Israel fue rechazado a causa de la transgresión, en los últimos días no se avergonzará.

El versículo 7 resume: “Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias”. Aquí el Señor predice el recogimiento de Israel de las tierras de su larga dispersión.[20] El “breve momento”, que, según el cómputo del hombre, tiene miles de años durante los cuales Israel ha sido alejado, puede reflejar el juicio del Señor de que toda la iniquidad del pasado es de poca importancia después del arrepentimiento completo.[21]

El Señor ofrece consuelo similar al profeta José Smith durante su encarcelamiento en Liberty, estado de Misurí:

“Hijo mío, paz a tu alma; tu adversidad y tus aflicciones no serán más que por un breve momento;
“y entonces, si lo sobrellevas bien, Dios te exaltará; triunfarás sobre todos tus enemigos” (énfasis añadido).[22]

La exaltación prometida a José es semejante de la del Israel arrepentido de los últimos días.

El Señor continúa Su consuelo a Israel moderno en el versículo 8: “Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento, mas con misericordia eterna tendré compasión de ti, dice tu Redentor, Jehová”. El Señor explicó a Ezequiel el motivo por el cual escondió Su rostro de Israel: “Conforme a su inmundicia y conforme a sus transgresiones hice con ellos, y de ellos escondí mi rostro”.[23]

En el versículo 9 el Señor dice: “Porque esto me será como las aguas de Noé, porque juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti ni te reprenderé”.[24] El Libro de Mormón omite la frase final, “ni te reprenderé”.[25] El Señor compara Su convenio con Noé, de que desde entonces las aguas de la inundación no más cubrirían toda la tierra [26], al convenio que hizo con Israel arrepentida de no enojarse más.

El versículo 10 declara: “Porque los montes se moverán y los collados serán quitados, mas no se quitará de ti mi bondad, ni el convenio de mi paz se romperá, dice Jehová, el que tiene misericordia de ti”. Las promesas del Señor son más perdurables aún que los montes y colinas. Además de representar características topográficas, “montes” y “collados” también significan naciones, tanto las grandes como las pequeñas.[27] Los convenios del Señor con Israel—hechos con su padre Abraham y sus herederos—de hecho continúan, aunque las naciones grandes y pequeñas surjan y caigan.

El versículo 11 describe aún más el convenio del Señor con Israel: “¡Oh afligida, azotada por la tempestad, sin consuelo! He aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo y sobre zafiros echaré tus cimientos”. Estos materiales preciosos simbolizan un fundamento de verdades eternas inapreciables. Los zafiros son piedras preciosas azules compuestas de corindón, o de óxido de aluminio. “Zafiro” viene de la palabra hebrea sappir.[28]

Al citar el versículo 11, Aileen H. Clyde de la presidencia general de la Sociedad de Socorro describió el simbolismo de estas piedras preciosas:

“En medio de un mundo atribulado, yo dependo de los convenios que he hecho con el Señor, los cuales son verdaderamente como zafiros y son un tesoro de valor inestimable; por medio de ellos tengo un vínculo eterno con mis seres queridos y con Dios; son los principios y ordenanzas del Evangelio de Jesucristo restaurados, que están al alcance tanto de hombres como de mujeres justos mediante el poder del Santo Sacerdocio de Dios: el bautismo, el don del Espíritu Santo, la Santa Cena y los convenios del templo. Éstos son los medios que se nos dan y que libremente hemos escogido para alcanzar la vida eterna”.[29]

El versículo 12 aumenta al simbolismo, describiendo aún más el convenio del Señor: “Tus ventanas haré de piedras preciosas y tus puertas de piedras de carbunclo, y todo tu muro de piedras deleitables”. No sólo bendecirá el Señor a Israel arrepentido con gran abundancia; Él pondrá verdades eternas preciosas como su fundamento y adorno. El carbunclo es una variedad de granate rojo precioso.

El versículo 13 proclama: “Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová, y grande será la paz de tus hijos”.[30] Nótese la relación entre la causa y su efecto: Al ser enseñados los hijos por el Señor da como resultado una gran paz para ellos; inversamente, la gran paz de los hijos resulta de que hayan sido enseñados por el Señor. No hay ninguna otra fuente de paz duradera en el mundo.

Spencer W. Kimball explicó el versículo 13:

“Y qué gran legado prometió Isaías a nuestros hijos: “Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová, y grande será la paz de tus hijos”. Sin duda, cada buen padre desea esta paz para su descendencia. Viene de la vida simple de los santos verdaderos de los últimos días cuando hacen supremos su hogar y su familia.”[31]

Jesús citó el versículo 13 durante Su ministerio mortal: “Escrito está en los profetas: Y todos serán enseñados por Dios. Así que, todo aquel que ha oído al Padre y ha aprendido de él viene a mí”.[32]

Los versículos 11 al 13 contienen un quiasma:

A: (11) ¡Oh afligida, azotada por la tempestad, sin consuelo!
B: He aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo y sobre zafiros echaré tus cimientos.
C: (12) Tus ventanas haré de piedras preciosas
C: y tus puertas de piedras de carbunclo,
B: y todo tu muro de piedras deleitables.
A: (13) Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová, y grande será la paz de tus hijos.

“¡Oh afligida, azotada por la tempestad, sin consuelo!” contrasta con “todos tus hijos serán enseñados por Jehová, y grande será la paz de tus hijos”. Aunque Israel ha sufrido mucho, sus hijos—cuando estén debidamente instruidos del Señor y Sus doctrinas—disfrutarán de gran paz. La paz de la cual disfrutarán los hijos depende del estar fundados en la doctrina verdadera, aquí representada por las piedras preciosas o semipreciosas. La paz debe ser enseñada y aprendida—no ocurre espontáneamente.

El versículo 14 promete: “Con rectitud serás adornada; estarás lejos de la opresión, porque no temerás; y lejos del terror, porque no se acercará a ti.” Por medio de la rectitud, el Señor promete la libertad de la opresión, la alarma y el terror.

En el versículo 15 el Señor promete defender a Su pueblo justo del convenio contra sus opresores: “He aquí, ciertamente se reunirán contra ti, pero no será por parte mía; quien contra ti se reúna, delante de ti caerá”. El Libro de Mormón lo presenta así: “…quien se juntare en contra de ti, caerá por tu causa”.[33]

Jesús, al contar la parábola del trigo y la cizaña, describe el orden en que los inicuos y los justos han de ser recogidos: “Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega, yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi alfolí”.[34] La reunión de grandes ejércitos sucederá primero, seguida por el recogimiento de los justos en Sión. Aunque su intención sería la de luchar contra el pueblo del convenio del Señor, el resultado será su destrucción, cumpliendo así los propósitos del Señor. Su destrucción sería seguida por el recogimiento de los justos en Sión, donde se encuentra la seguridad.

En el versículo 16 el Señor describe Su propósito de levantar los ejércitos cuya intención sería la destrucción de los justos: “He aquí que yo creé al herrero que sopla las brasas en el fuego y que saca la herramienta para su obra; y también he creado al destructor para destruir”.

El versículo 17 resume, declarando que la seguridad es la herencia de los que sirven al Señor: “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y tú condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Ésta es la herencia de los siervos de Jehová, y su rectitud viene de mí, dice Jehová”. “En juicio”, como se usa aquí, significa “un litigio” o “una demanda legal”.[35] El significado es que los que junten ejércitos o formulen demandas legales contra los justos serán confundidos, derrotados y condenados.

En Doctrina y Convenios el Señor repite esta promesa a Sus seguidores en los últimos días: “De cierto, así os dice el Señor, no hay arma forjada en contra de vosotros que haya de prosperar;
“y si hombre alguno alza su voz en contra de vosotros, será confundido en mi propio y debido tiempo”.[36]

En su inspirada oración dedicatoria para el Templo de Kirtland, el profeta José Smith parafrasea el versículo 17 y otras partes del capítulo 54, verificando así su significado:

“Te pedimos, Padre Santo, que establezcas al pueblo que adorará y honorablemente retendrá un nombre y una posición en ésta tu casa, por todas las generaciones y por la eternidad;
“que ninguna arma forjada en contra de ellos prospere; que caiga en su propio foso aquel que lo cave para ellos;
“que ninguna combinación inicua tenga el poder para levantarse y vencer a los de tu pueblo, sobre quienes se ponga tu nombre en esta casa;
“y si se levanta contra este pueblo gente alguna, enciéndase tu enojo en contra de ellos”.[37]

Los versículos 14 al 17 contienen un quiasma:

A: (14) Con rectitud serás adornada; estarás lejos de la opresión,
B: porque no temerás; y lejos del terror, porque no se acercará a ti.
C: (15) He aquí, ciertamente se reunirán contra ti, pero no será por parte mía; quien contra ti se reúna, delante de ti caerá.
D: (16) He aquí que yo creé al herrero que sopla las brasas en el fuego y que saca la herramienta para su obra;
D: y también he creado al destructor para destruir.
C: (17) Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y tú condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.
B: Ésta es la herencia de los siervos de Jehová,
A: y su rectitud viene de mí, dice Jehová.

Los elementos de este quiasma son complementarios; por tanto, el quiasma se puede leer en el orden reflexivo para mayor comprensión: “Con rectitud serás adornada”; “su rectitud viene de mí, dice Jehová”. “Porque no temerás; y lejos del terror, porque no se acercará a ti”; “ésta es la herencia de los siervos de Jehová”. “He aquí, ciertamente se reunirán contra ti, pero no será por parte mía; quien contra ti se reúna, delante de ti caerá”; “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y tú condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio”. “He aquí que yo creé al herrero que sopla las brasas en el fuego y que saca la herramienta para su obra”; “y también he creado al destructor para destruir”.  El Israel moderno—cuando haya sido recogido y restaurado—se establecerá, o se fundará, en los principios de la rectitud del Señor; la liberación del pueblo del terror es también la herencia de los siervos del Señor. Aunque el Señor permitiría a los ejércitos destructivos surgir y destruir para lograr Sus propósitos, son limitados y controlados por el Señor y no prosperarán contra Israel justo.

Notas


[1]. Los Capítulos 2 a 39 describen a Israel en su patria en una condición de maldad; los capítulos 40 a 54 describen a Israel en exilio dispersado por todo el mundo, interactuando con gentes y acontecimientos; y los capítulos 55 a 66 describen su glorioso recogimiento a su patria después de su arrepentimiento y purificación.

[2]. Isaías 48 y 49 se citan en 1 Nefi 20 y 21; Isaías 50 y 51 se citan en 2 Nefi 7 y 8; Isaías 52:1-2 se cita en 2 Nefi 8:24-25; Isaías 52:1-3 se cita en 3 Nefi 20:36-38; Isaías 52:6-7 se cita en 3 Nefi 20:39-40; Isaías 52:7-10 se cita en Mosíah 12:21-24; Isaías 52:8-10 se cita en 3 Nefi 20:32-35; Isaías 52:11-15 se cita en 3 Nefi 20:41-45; Isaías 53 se cita en Mosíah 14; e Isaías 54 se cita en 3 Nefi 22.

[3]. 3 Nefi 23:4.

[4]. Victor L. Ludlow, “Isaiah Chapter Review: 3 Nephi 22/Isaiah 54 [Resúmen del Capítulo de Isaías: 3 Nefi 22/Isaías 54] ”, Book of Mormon Reference Companion [Compañero de Referencias para el Libro de Mormón]: Dennis L. Largey, ed., Deseret Book Company, Salt Lake City, UT, 2003, pág. 397.

[5]. 3 Nefi 22:1.

[6]. Isaías 49:21.

[7]. Gálatas 4:27.

[8]. Véase Isaías 33:20.

[9]. Isaías 33:20.

[10]. F. Brown, S. Driver, y C. Briggs, The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon [Léxico Hebreo e Inglés de Brown, Driver y Briggs]: Hendrickson Publishers, Peabody, MA, 01961-3473, 1996, Número de Strong 2282, pág. 290.

[11]. Moroni 10:31; Compárese Isaías 52:1-2.

[12]. Doctrina y Convenios 82:13-14. Véase también Doctrina y Convenios 68:26; 94:1; 96:1; 104:48; 109:59; 133:9.

[13]. Isaías 52:1-2.

[14]. Merrill J. Bateman, “Alarga las cuerdas de tu tienda”, Liahona, Julio de 1994, pág. 73.

[15]. Donald W. Parry, Harmonizing Isaiah [La Armonización de Isaías]: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies (FARMS) [Fundación para Investigación Clásica y Estudios Mormones] en Brigham Young University, Provo, Utah, EE.UU., 2001, pág. 263.

[16]. Véase Isaías 7:17-25; 8:7-8.

[17]. Véase Doctrina y Convenios 45:31; 5:19; también Daniel 9:27; 11:31; Doctrina y Convenios 84:96-97; 88:85.

[18]. 3 Nefi 22:4.

[19]. Brown et al., 1996, Número de Strong 3988, pág. 549; véase también Isaías 54:6, nota al pie de página 6d.

[20]. Véase 2 Reyes 17:6-8; Isaías 7:8; 8:4; 17:2; 42:24; 43:6; 49:12.

[21]. Véase Hebreos 8:12; 10:16-17; Doctrina y Convenios 58:42.

[22]. Doctrina y Convenios 121:7-8.

[23]. Ezequiel 39:24.

[24]. Los versículos 7 al 9 contienen un quiasma: Te abandoné/ira/misericordia eterna/las aguas de Noé/juré/no me enojaré contra ti.

[25]. 3 Nefi 22:9.

[26]. Véase Génesis 9:13-16.

[27]. Véase Isaías 2:2, 14 y 2 Nefi 12:2, 14; Isaías 11:9; 13:2, 4; 30:25 y su respectivo comentario.

[28]. Ernest Klein, A Comprehensive Etymological Dictionary of the English Language [Un Diccionario Comprensivo Etimológico del Idioma Inglés] : Elsevier Publishing Company, New York, 1971, pág. 705; véase también Brown et al., 1996, Número de Strong 5601, pág. 705.

[29]. Aileen H. Clyde, “Un convenio de amor”, Liahona, Julio de 1995, pág. 31.

[30]. El versículo 13 contiene un quiasma: Todos tus hijos/serán enseñados/por Jehová/grande/la paz/tus hijos.

[31]. Spencer W. Kimball, “The Family Influence [La influencia de la familia]”, Ensign, Julio de 1973, pág. 15.

[32]. Véase Juan 6:45; también Mateo 26:56.

[33]. 3 Nefi 22:15.

[34]. Mateo 13:30.

[35]. Véase Isaías 1:17; 5:7; 51:4.

[36]. Doctrina y Convenios 71:9-10.

[37]. Doctrina y Convenios 109:24-27.

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