Capítulo 49: “También te daré como luz a las naciones”


Isaías: Los tiempos del cumplimiento, un comentario versículo por versículo por Iván D. Sanderson, está disponible en forma impresa en Deseret Book y Amazon.com y como un e-libro en español y en inglés para Kindle.

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En el Capítulo 49 Isaías proclama que él fue llamado por Dios, enseñado y preparado desde su nacimiento para servir como profeta. Aunque Israel no se arrepienta, a Isaías se le promete la gloria del Señor; Dios será su fuerza. También, a Isaías se le dio la  responsabilidad de servir como una luz para las naciones; declararía la salvación hasta el fin de la tierra. Isaías profetiza también que el Mesías sería una luz para las naciones y liberaría a los presos.[1] La parte postrera del capítulo proclama que Israel será recogido en los últimos días—llevado por las naciones, o sea los gentiles, al conocimiento del Señor y Su salvación.

El Capítulo 49 es citado por Nefi en el Libro de Mormón, en 1 Nefi Capítulo 21. Los versículos 22 y 23 son citados e interpretados también por Jacob, el hermano de Nefi, en 2 Nefi Capítulo 6, versículos 6, 7 y 13. Diferencias en la redacción se ponen en letra cursiva donde se citan. Los Capítulos 48 al 54 se citan por completo o en parte en el Libro de Mormón, con explicaciones e interpretaciones en cada caso.[2] La traducción Reina-Valera de 2009 usa “naciones” en el Antiguo Testamento en lugar de “gentiles”, mientras que el Nuevo Testamento y el Libro de Mormón usan “gentiles”.

Los versículos 1 al 6 comprenden un cántico de siervo, el segundo de cuatro que se reconocen en los escritos de Isaías.[3] En un cántico de siervo las características de un siervo del Señor se presentan como un salmo. Como enuncia Isaías en los cuatro cánticos de siervo, Cristo es el mejor ejemplo de un siervo porque sirvió a Su Padre con toda fidelidad, obedeciéndolo en todas las cosas.[4] Varios profetas incluyendo a Isaías[5] también cumplen los criterios de un siervo del Señor.[6] Otros quienes ejemplifican cualidades como las de Cristo como siervos incluyen la casa de Israel cuando sea digno;[7] José Smith, el profeta de la restauración;[8] los santos de los últimos días;[9] y posiblemente otros.  En los versículos 1 al 6 Isaías mismo se describe como un siervo, con los demás representados como símbolos.

En el versículo 1, Isaías proclama: “Oídme, oh islas, y escuchad, pueblos lejanos: Jehová me llamó desde el vientre; desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria”. Isaías fue llamado desde su nacimiento para ser un siervo del Señor; el Señor reconoce por mención de su nombre que a Isaías se le ha dado la autoridad divina. “Oídme, oh islas” puede en parte referirse a los nefitas en el continente americano, quienes poseían los escritos de Isaías y a quienes Cristo visitó después de Su crucifixión y resurrección. Jacob, el hermano de Nefi, atestiguó que se hallaban “sobre una isla del mar”.[10]

El Libro de Mormón registra una declaración introductoria que parece ser parte del texto original de Isaías, que precede al versículo 1:

Y además: ¡Oídme, oh casa de Israel, todos vosotros los que habéis sido separados y echados fuera por causa de la iniquidad de los pastores de mi pueblo; sí, todos vosotros que habéis sido separados y esparcidos, quienes sois de mi pueblo, oh casa de Israel!” [11]

Todos vosotros los que habéis sido separados” se refiere a la alegoría del olivo cultivado y el olivo silvestre por el profeta Zenós—registrada en las planchas de bronce y citada extensamente por Jacob el hermano de Nefi[12]—y mencionada por el apóstol Pablo en el Nuevo Testamento.[13] El esparcimiento de Israel es por causa de la iniquidad de los pastores de mi pueblo”.

El versículo 1 contiene dos quiasmas, el primero de la declaración introductoria  registrada en el Libro de Mormón:

A: (1) Y además: ¡Oídme, oh casa de Israel,
B: todos vosotros los que habéis sido separados y echados fuera por causa de la iniquidad de los pastores de mi pueblo; sí, todos vosotros
C: que habéis sido separados
C: y esparcidos,
B: quienes sois de mi pueblo,
A: oh casa de Israel!

Las palabras de Isaías son dirigidas a Israel esparcido. “¡Oídme, oh casa de Israel! se asemeja a oh casa de Israel”. “Todos vosotros los que habéis sido separados y echados fuera por causa de la iniquidad de los pastores de mi pueblo” complementa quienes sois de mi pueblo” y “vosotros que habéis sido separados” se asemeja a “esparcidos.

El segundo quiasma en el versículo 1 se halla tanto en la Biblia como en el Libro de Mormón:

A: (1) Oídme, oh islas, y escuchad, pueblos lejanos:
B: Jehová me llamó
C: desde el vientre;
C: desde las entrañas de mi madre
B: tuvo
A: mi nombre en memoria.

Isaías, desde su nacimiento, fue llamado por el Señor. “Oídme, oh islas…” complementa “[tuvo] mi nombre en memoria”. “Jehová me llamó” complementa “tuvo [mi nombre…]”; y “desde el vientre” se compara con “desde las entrañas de mi madre”.

El versículo 2 describe simbólicamente la preparación de Isaías como profeta y siervo del Señor: “Y puso mi boca como espada aguda; me cubrió con la sombra de su mano, y me puso por saeta bruñida; me guardó en su aljaba”.

El Señor dio a Isaías poderes extraordinarios del lenguaje—como se manifiesta en la gran calidad de sus escritos y, sin duda, también en su poder de hablar. Su poder en el uso de lenguaje se describe en el símil “puso mi boca como espada aguda”. También, como una “saeta bruñida” el Señor ha preparado a Isaías y lo ha guardado en Su “aljaba”. Además, el Señor ha protegido a Isaías, Su siervo, “con la sombra de su mano”. Estas descripciones metafóricas de los atributos de Isaías como armas de guerra significan que su testimonio contra los impenitentes los penetraría y sellaría su destino cuando sean derramados los juicios del Señor. La autoridad de Isaías como siervo del Señor en hacer tales declaraciones es indiscutible. Algunas de las mismas características describen a otros de los siervos del Señor que se tipifican en este cántico de siervo.

En el versículo 3, el Señor habla a Isaías como representante de Israel: “Y me dijo: Mi siervo eres tú, oh Israel; en ti seré glorificado”. El Señor, finalmente, sería glorificado por Su siervo Israel después que los descendientes de Israel se arrepientan de sus pecados y sean recogidos. Isaías, llamado como profeta de Israel, se presenta como representante de Israel delante del Señor—responsable por los pecados de la gente si falla en cumplir con sus deberes.[14]

El versículo 4 describe el desaliento de Isaías delante del Señor: “Pero yo dije: Por demás he trabajado; en vano y sin provecho he agotado mis fuerzas. Ciertamente mi juicio está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios”.[15] A pesar de su desaliento por la rebeldía de Israel, sabe que el Señor lo juzgará favorablemente aunque él no haya tenido éxito para traer a Israel al arrepentimiento. “Juicio”, como se usa aquí, significa “equidad” o “justicia”.[16] Otros significados para “juicio” que se hallan en los escritos de Isaías incluyen el juicio social,[17] la retribución,[18] buen razonamiento,[19] y un sistema justo de leyes.[20] El desaliento de Isaías que se describió en el versículo 4 representa a los otros siervos quienes serían tipificados en este cántico de siervo.

En el versículo 5 el Señor conforta a Isaías: “Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob. Aunque Israel no sea congregado, aún así seré estimado ante los ojos de Jehová, y mi Dios será mi fortaleza”.[21] Aunque Israel se negara a responder a sus ruegos, Isaías es asegurado de la aceptación del Señor por sus esfuerzos.

En el versículo 6, el Señor le da a Isaías instrucciones adicionales: “Y dijo: Poco es que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob y para restaurar a los preservados de Israel; también te daré como luz a las naciones, para que seas mi salvación hasta el extremo de la tierra”. El significado de la última frase es “hasta la parte más lejana de la tierra”.[22] La obra de Isaías de restaurar a Israel es juzgado por el Señor como demasiado “ligero” o fácil para él; el Señor le da la tarea adicional de servir como una luz a las naciones, o sea a los gentiles, que son los pueblos de la tierra en general.[23] Los escritos de Isaías serían un testimonio poderoso de Dios y Su plan de salvación, tanto a los descendientes de Israel como a todos los demás pueblos.

Junto con el llamado de Isaías para ser siervo del Señor, otros quienes igualen parte de esta descripción también serían llamados. El apóstol Pablo, al citar este versículo, acepta el mandato para ser una luz a los gentiles como un deber de los primeros cristianos: “Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas salvación hasta los confines de la tierra.”.[24]

El Señor, en Doctrina y Convenios, proclama que Sus seguidores de los últimos días deben ser una luz a los gentiles: “Así que, benditos sois si perseveráis en mi bondad, siendo una luz a los gentiles, y por medio de este sacerdocio, un salvador para mi pueblo Israel. El Señor lo ha dicho”.[25] El mandato a un siervo del Señor para ser “una luz a los gentiles” se aplica al Señor mismo; a Sus antiguos profetas israelitas por medio de sus escrituras; a Sus primeros seguidores cristianos; a José Smith, el profeta de la restauración;  y a los santos de los últimos días.

Los versículos 1 al 6 contienen un quiasma:[26]

A: (1) Oídme, oh islas,
B: y escuchad, pueblos lejanos:
C: Jehová me llamó desde el vientre; desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.
D: (2) Y puso mi boca como espada aguda; me cubrió con la sombra de su mano, y me puso por saeta bruñida; me guardó en su aljaba.
E: (3) Y me dijo: Mi siervo eres tú, oh Israel;
F: en ti seré glorificado.
G:  (4) Pero yo dije: Por demás he trabajado;
G: en vano y sin provecho he agotado mis fuerzas.
F: Ciertamente mi juicio está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.
E: (5) Ahora pues, dice Jehová,
D: el que me formó
C: desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob. Aunque Israel no sea congregado, aún así seré estimado ante los ojos de Jehová, y mi Dios será mi fortaleza. (6) Y dijo: Poco es que tú seas mi siervo
B: para levantar las tribus de Jacob y para restaurar a los preservados de Israel; también te daré como luz a las naciones,
A: para que seas mi salvación hasta el extremo de la tierra.

Este quiasma se centra en los sentimientos de Isaías de desilusión y desaliento por causa de que sus esfuerzos no han resultado en el arrepentimiento entre los de la casa de Israel. “Por demás he trabajado” se asemeja a “en vano y sin provecho he agotado mis fuerzas”. A pesar de su desaliento, él toma consuelo al saber que su trabajo ha sido inspirado y ha sido dirigido por Dios. Entonces el Señor expande el llamado de Isaías a la tierra entera y a sus habitantes: “Oídme, oh islas” se complementa con “para que seas mi salvación hasta el extremo de la tierra”. “Pueblos” se complementa con “las tribus de Jacob”, “los preservados de Israel” y “las naciones”, proporcionando un significado expandido.  Sutilmente oculto en este quiasma está el mensaje del Señor a Isaías de que los esfuerzos diligentes de Isaías Lo glorificarían: “Ciertamente mi juicio está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios” se complementa con “en ti seré glorificado”. El arrepentimiento y la rectitud de Israel en los últimos días traerían la honra y gloria a Isaías así como al Señor.

En el versículo 7 el Señor declara que aunque Isaías sea despreciado por los hombres, el Señor lo había escogido: “Así ha dicho Jehová, el Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado del hombre, al abominado de la nación, al siervo de gobernantes: Reyes lo verán y se levantarán; príncipes también, y adorarán, a causa de Jehová, que es fiel, el Santo de Israel, el cual te escogerá”.[27] El Libro de Mormón dice: “…al abominado de las naciones…”.[28] El Señor alude a la posición de Isaías como un consejero en el corte del rey Ezequías, donde fue concedido gran honor; este es un símbolo para la honra que se le daría a Isaías en las últimos días por medio de sus escritos. “El Santo suyo” significa Él a quien Isaías estima como santo—el Señor, quien aquí se dirige a Isaías en la tercera persona.

Los versículos 6 y 7 contienen un quiasma:

A: (6) Y dijo:
B: Poco es que tú seas mi siervo
C: para levantar las tribus de Jacob
C: y para restaurar a los preservados de Israel;
B: también te daré como luz a las naciones, para que seas mi salvación hasta el extremo de la tierra
A: (7) Así ha dicho Jehová, el Redentor de Israel….

El Señor le dio a Isaías el mandato adicional de ser una luz a las naciones, por el cual Israel sería restaurado. “Y dijo” complementa “así ha dicho Jehová, el Redentor de Israel”. “Poco es que tú seas mi siervo” corresponde a “también te daré como luz a las naciones”. Por causa de los quiasmas superpuestos “Así ha dicho Jehová” y “a causa de Jehová, que es fiel” en el versículo 7 son equivalentes a “y dijo” en el versículo 6, que establece la referencia para el pronombre.

El versículo 8 declara: “Así ha dicho Jehová: En el tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré y te daré por convenio del pueblo, para establecer la tierra, para hacer heredar las desoladas heredades”—. El Libro de Mormón registra: “…¡En el tiempo propicio os he escuchado, oh islas del mar, y en el día de salvación os he ayudado! Y os conservaré, y a mi siervo os daré por convenio del pueblo…”.[29] Los escritos de Isaías servirían como convenio para el pueblo, que significa que ellos restaurarían a los dispersados de Israel el conocimiento del convenio de Abraham. El uso de “mi siervo” en la redacción del Libro de Mormón significa a la vez Isaías, el Señor, el profeta de la restauración y otros, descritos en el cántico de siervo de los versículos 1 al 6. “Establecer la tierra” significa que los dispersados de Israel serán restaurados a sus tierras prometidas—a sus heredades desoladas.[30]

El Libro de Mormón especifica que el Señor está hablando a los dispersados de Israel—en este caso representados por la descendencia de Lehi, que consideraban que habitaban una isla del mar.[31] Nefi indica que había más grupos entre los dispersados, además de los Nefitas y sus hermanos, los lamanitas: “Pero grandes son las promesas del Señor para los que se hallan en las islas del mar; por tanto, ya que dice islas, debe haber más que ésta, y también las habitan nuestros hermanos”.[32]

Al ser recogidos en los últimos días, los de las islas del mar serían designados para “heredar las desoladas heredades”. Esta declaración se compara con otra hecha por Isaías en otra parte de sus escritos, en el Capítulo 54: “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda, y tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades desoladas”.[33]

Pablo parafraseó una parte del versículo 8: “Porque dice [Isaías]: En tiempo aceptable te he oído, y en el día de salvación te he socorrido; he aquí ahora es el tiempo aceptable; he aquí ahora es el día de salvación”.[34] Ahora es el día de salvación para cualquiera a quien se le enseña el evangelio, oyendo las buenas noticias por vez primera. “Te he socorrido” sería por la influencia del Espíritu Santo, las respuestas de oraciones y otras bendiciones tanto espirituales como temporales.

En el versículo 9, el Señor le dice a Isaías que su testimonio escrito sería decisivo en el recogimiento de Israel: “para decir a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Manifestaos. En los caminos serán apacentados y en todas las cumbres tendrán sus pastos”. Aquí la metáfora de los fieles como un rebaño es invocada; las necesidades espirituales de los penitentes se proporcionarán desde lo alto. El carácter de su recogimiento se alude aquí: su liberación de la oscuridad espiritual y de la esclavitud resulta de su aprendizaje concerniente al evangelio verdadero. “En todas las cumbres” significa los templos, en donde se dan las bendiciones de la exaltación. “En los caminos serán apacentados” significa que los recogidos serían nutridos espiritualmente por su adherencia al evangelio, o el camino estrecho y angosto.

Las tribus perdidas están perdidas en dos maneras distintas: Primero, el mundo en general no conoce su identidad verdadera; y segundo, la mayoría de ellos mismos son ignorantes de su identidad y herencia. Llegan a ser recogidos espiritualmente cuando estos dos obstáculos son vencidos al recibir el mensaje del evangelio restaurado. Aprenden de su linaje a través del estudio de las escrituras y por medio de la revelación—al recibir sus bendiciones patriarcales.

Los versículos 8 y 9 contienen un quiasma:

A: (8) Así ha dicho Jehová:
B: En el tiempo aceptable te oí, oh islas del mar,
C: y en el día de salvación te ayudé;
D: y te guardaré
D: y a mi siervo os daré
C: por convenio del pueblo,
B: para establecer la tierra, para hacer heredar las desoladas heredades,
A: (9) para decir a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Manifestaos….

Este quiasma—con la redacción añadida del Libro de Mormón—indica que los descendientes de Lehi son aquellos que heredarían las heredades desoladas de las cuales se han hablado. “En el tiempo aceptable te oí, oh islas del mar” se asemeja a “para establecer la tierra, para hacer heredar las desoladas heredades”. “En el día de salvación te ayudé” se compara con “por convenio del pueblo” y “te guardaré” correlata con “y a mi siervo os daré”.

Se informa de que Brigham Young frecuentemente decía que cuando los santos regresarían al Condado de Jackson, Missouri, que allí no habría ni siquiera un “perro amarillo para menearse la cola”.[35] Esta desolación puede ser lo que es indicado por Isaías en el versículo 8, cuando él profetiza “…para hacer heredar las desoladas heredades”.

El versículo 10 describe grandes bendiciones espirituales y consuelo que les serían dadas a los recogidos de Israel, otra vez invocando la metáfora de los fieles como un rebaño: “No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará y los conducirá junto a manantiales de aguas”. “Manantiales de aguas” significa la revelación e inspiración desde los cielos.[36] el Señor cuidará del justo como un pastor cuida a su rebaño.

Juan el Revelador parafrasea el versículo 10, aplicando su significado espiritual a los que logran el grado más alto en el reino celestial: “Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos ni calor alguno”.[37]

En el versículo 11 el Señor declara: “Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán elevadas”. “Montes” es una metáfora que significa “naciones”;[38] “camino” y “calzadas” significan “camino a la rectitud”, o sea el plan de salvación.[39] El Señor preparará caminos, o sea medios para el recogimiento y retorno del Israel dispersado.[40]

En el versículo 12, el Señor continúa: “He aquí, éstos vendrán de lejos; y, he aquí, otros del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim”. El Libro de Mormón dice: “Y entonces, oh casa de Israel, he aquí…”.[41] “Sinim” viene del hebreo Ciyniym, que significa “China”.[42] Este significado viene últimamente del chino qin, que significa “hombre”. La primera dinastía china fue la dinastía Qin, que gobernó del 221 aC al 206 aC.[43] No se sabe si Isaías quiso significar literalmente que parte de los recogidos de Israel vendrían de China, o si quiso dar a entender en sentido figurativo “un lugar muy lejano”. El marco de tiempo para la dinastía Qin, sin embargo, favorece la posibilidad de que habría israelitas en China. Los puntos cardinales de la brújula, junto con Sinim, representan las tierras a las que las tribus de Israel fueron llevadas cautivas.[44]

Los versículos 9 al 12 contienen un quiasma:

A: (9) Para decir a los presos: Salid;
B: y a los que están en tinieblas: Manifestaos.
C: En los caminos serán apacentados
D: y en todas las cumbres tendrán sus pastos.
E: (10) No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá;
F: porque el que tiene de ellos misericordia los guiará
F: y los conducirá junto a manantiales de aguas..
E: (11) Y convertiré en camino todos mis montes,
D: y mis calzadas serán elevadas.
C: (12) Y entonces, oh casa de Israel, he aquí, éstos vendrán de lejos;
B: y, he aquí, otros del norte y del occidente,
A: y éstos de la tierra de Sinim

Los recogidos de Israel vendrían de una gran diversidad de lugares lejanos, dirigidos y guiados por el Señor. “Para decir a los presos: Salid” se complementa con “éstos de la tierra de Sinim”; los presos que saldrían incluirán aquellos de la tierra de Sinim. “Y a los que están en tinieblas: Manifestaos” es equivalente a “he aquí, otros del norte y del occidente”, que describe el estado espiritual de los recogidos.

El versículo 13 describe el gran gozo que se manifestará, tanto en los cielos como por toda la tierra, al recogimiento de Israel: “Cantad alabanzas, oh cielos, y regocíjate, oh tierra; y prorrumpid en cantos de alabanzas, oh montes, porque Jehová ha consolado a su pueblo y de sus pobres tendrá misericordia”.[45] El Libro de Mormón presenta: “¡Cantad, oh cielos, y alégrate, oh tierra, porque serán asentados los pies de los que están en el oriente! ¡Prorrumpid en alabanzas, oh montes! porque ellos no serán heridos más…”.[46] “Montes” como se usa aquí y por todo el libro de Isaías significa “naciones”.[47]Serán asentados los pies de los que están en el oriente” significa que el sendero sobre el cual seguirán sus pies—o sea, el camino estrecho y angosto—sería establecido nuevamente en sus vidas.

En Doctrina y Convenios, José Smith usa palabras semejantes para describir el gran gozo que se manifestará por causa de que las ordenanzas de salvación para los muertos se hacen disponibles:

“Hermanos, ¿no hemos de seguir adelante en una causa tan grande? Avanzad, en vez de retroceder. ¡Valor, hermanos; e id adelante, adelante a la victoria! ¡Regocíjense vuestros corazones y llenaos de alegría! ¡Prorrumpa la tierra en canto! ¡Alcen los muertos himnos de alabanza eterna al Rey Emanuel que, antes de existir el mundo, decretó lo que nos habilitaría para redimirlos de su prisión; porque los presos quedarán libres!” (énfasis añadido).[48]

Una razón para la alegría expresada por los recogidos de Israel sería que las ordenanzas de salvación estarían disponibles para ellos y sus antepasados.

El versículo 13 contiene un quiasma:

A: (13) Cantad alabanzas, oh cielos, y regocíjate, oh tierra,
B: porque serán asentados los pies de los que están en el oriente,
C: y prorrumpid en cantos de alabanzas,
C: oh montes,
B: porque ellos no serán heridos más;
A: porque Jehová ha consolado a su pueblo y de sus pobres tendrá misericordia.

Isaías explica en este quiasma por qué los cielos y la tierra se regocijarán. “Cantad alabanzas, oh cielos, y regocíjate, oh tierra” se complementa con “porque Jehová ha consolado a su pueblo y de sus pobres tendrá misericordia”. “Porque serán asentados los pies de los que están en el oriente correlata con “porque ellos no serán heridos más”; y “prorrumpid en cantos de alabanzas” se complementa con “oh montes”.

El versículo 14 describe el desaliento de los justos al enfrentarse con la adversidad: “Pero Sión dijo: Jehová me ha desamparado, y mi Señor se ha olvidado de mí”. “Jehová” viene del hebreo Yahovah,[49] mientras “mi Señor” implica un gobernante político. En este caso los dos son equivalentes quiásticamente. El Libro de Mormón dice: “Mas he aquí, Sión ha dicho: El Señor me abandonó, y de mí se ha olvidado mi Señor; pero él mostrará que no”.[50], [51] El rechazo por el Señor de la queja injustificable de Sión es presentado en el Libro de Mormón. “Sión” como se usa aquí significa un sitio del recogimiento espiritual, además de ser un sinónimo para la Jerusalén justa de los últimos días.[52]

El versículo 15 provee la respuesta consoladora del Señor: “¿Acaso se olvidará la mujer de su niño de pecho y dejará de compadecerse del hijo de su vientre? Pues, aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti”. El Libro de Mormón presenta: “Porque, ¿puede una mujer olvidar a su niño de pecho al grado de no compadecerse del hijo de sus entrañas? ¡Pues aun cuando ella se olvidare, yo nunca me olvidaré de ti, oh casa de Israel!”.[53] El Señor ama y recuerda de los justos de Israel, aún más que una mujer cuida y ama a su hijo.

En el versículo 16, el Señor continúa Su explicación: “He aquí que en las palmas de mis manos te tengo grabada; delante de mí están siempre tus muros”. Aquí el Señor predice Su sacrificio expiatorio—aludiendo a que Él sería crucificado, dando su vida por el penitente. Las heridas en las palmas de Sus manos, que permanecerían después de Su resurrección como un testimonio de haber sido crucificado[54]—son muestras de Su amor inmensurable hacia toda la humanidad.

Juan, en el Nuevo Testamento, registró lo sucedido al aparecerse el Señor resucitado delante de Sus apóstoles:

“Pero Tomás, uno de los doce, llamado el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.
“Le dijeron, pues, los otros discípulos: ¡Hemos visto al Señor! Y él les dijo: Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y meto mi dedo en el lugar de los clavos y meto mi mano en su costado, no creeré.
“Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y dijo: ¡Paz a vosotros!
“Luego le dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo y mira mis manos; y acerca acá tu mano y ponla en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
“Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!” (énfasis añadido).[55]

El Libro de Mormón asimismo relata lo sucedido cuando el Señor resucitado apareció a los Nefitas:

“Y aconteció que los de la multitud se adelantaron y metieron las manos en su costado, y palparon las marcas de los clavos en sus manos y en sus pies; y esto hicieron, yendo uno por uno, hasta que todos hubieron llegado; y vieron con los ojos y palparon con las manos, y supieron con certeza, y dieron testimonio de que era él, de quien habían escrito los profetas que había de venir” (énfasis añadido).[56]

Las señales por las cuales la gente reconoció al Señor les fueron dadas por los profetas en las escrituras—aquí en el versículo 16 y en otros sitios.[57] El testimonio que ellos dieron es, por tanto, legalmente vinculante, siendo que cumplió todos los requisitos expuestos en la profecía antigua. Tomás el escéptico, a su favor, parece haber reconocido este requisito.

El versículo 17 describe la conquista por Israel de sus enemigos y la reedificación de Jerusalén: “Tus hijos se apresurarán; tus destructores y tus asoladores se alejarán de ti”. El Libro de Mormón dice: “Tus hijos se apresurarán contra tus destructores…”.[58] El Libro de Mormón clarifica que “tus hijos” son aquellos que  “se apresurarán” contra sus destructores, rápidamente expulsando a sus enemigos de entre ellos.[59] Tocante a Jerusalén, esta profecía sería cumplida varias veces.

Los versículos 14 al 17 contienen un quiasma:

A: (14) Mas he aquí, Sión ha dijo: Jehová me ha desamparado, y mi Señor se ha olvidado de mí;
B: pero él mostrará que no.
C: (15) Porque, ¿acaso se olvidará la mujer de su niño de pecho y dejará de compadecerse del hijo de su vientre?
D: Pues, aunque se olviden ellas,
D: yo no me olvidaré de ti, ¡oh casa de Israel!
C: (16) He aquí que en las palmas de mis manos te tengo grabada;
B: delante de mí están siempre tus muros.
A: (17) Tus hijos se apresurarán contra tus destructores y tus asoladores se alejarán de ti.

En este quiasma, el sacrificio expiatorio del Señor permanece como el último acto de compasión y amor generoso. “Mas he aquí, Sión ha dijo: Jehová me ha desamparado” contrasta con “tus hijos se apresurarán contra tus destructores”. “Pero él mostrará que no [ha desamparado a Israel]” se compara con “delante de mí están siempre tus muros”; la frase añadida del Libro de Mormón lo hace funcionar este quiasma.Porque, ¿acaso se olvidará la mujer de su niño de pecho y dejará de compadecerse del hijo de su vientre?” se complementa con “he aquí que en las palmas de mis manos te tengo grabada”; y “aunque se olviden ellas” contrasta con “yo no me olvidaré de ti, ¡oh casa de Israel!”.

Los versículos 18 al 23 describen el recogimiento de Israel en los últimos días. En el versículo 18, el Señor se dirige a Sión y a Jerusalén: “Alza tus ojos y mira alrededor; todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como vestidura de adorno, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia”.[60] El Libro de Mormón presenta: “…Todos éstos se han reunido y vendrán a ti!…”.[61] Tal como una novia se adorna con joyas y ornamentos costosos, Sión y Jerusalén recibirían a los recogidos. La declaración “vivo yo, dice Jehová” es lo más solemne y vinculante de juramentos que es posible, bajo cualquier circunstancia.[62]

Los versículos 19 al 21 describen el gran número de gente que sería recogida. El versículo 19 comienza: “Porque tus ruinas, y tus lugares desolados y tu tierra destruida ahora serán demasiado estrechos a causa de los moradores; y los que te devoraban serán alejados”. La tierra que una vez quedó destruida y sin habitante llegaría a ser abarrotada de los recogidos de Israel.

El versículo 20 continúa: “Los hijos que tendrás, después de haber perdido a los primeros, dirán otra vez a tus oídos: Estrecho es para mí este lugar; apártate, para que yo more en él”. Sión y Jerusalén se esforzarán para acomodar a los desterrados de Israel ya recogidos.

El versículo 21 resume: “Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró a éstos? Porque yo había perdido a mis hijos y soy estéril; estoy cautiva y ando errante. ¿Quién, pues, crió a éstos? He aquí, yo fui dejada sola; ¿dónde estaban éstos?” Sión y Jerusalén se maravillan al recogimiento de los hijos del convenio de Abraham.

Los versículos 18 al 21 contienen un quiasma:

A: (18) Alza tus ojos y mira alrededor;
B: todos éstos se han reunido, y vendrán a ti. Vivo yo, dice Jehová,
C: que de todos, como vestidura de adorno, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.
D: (19) Porque tus ruinas, y tus lugares desolados
E: y tu tierra destruida ahora serán demasiado estrechos a causa de los moradores; y los que te devoraban serán alejados.
F: (20) Los hijos que tendrás,
F: después de haber perdido a los primeros, dirán otra vez a tus oídos:
E: Estrecho es para mí este lugar;
D: apártate, para que yo more en él.
C: (21) Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró a éstos?
B: Porque yo había perdido a mis hijos y soy estéril; estoy cautiva y ando errante.
A: ¿Quién, pues, crió a éstos? He aquí, yo fui dejada sola; ¿dónde estaban éstos?

Este quiasma explica que los recogidos de Israel serían tan numerosos que llenarían la tierra de su herencia y requerirían otras tierras en las cuales morarían. “Alza tus ojos y mira alrededor” corresponde a “¿Quién, pues, crió a éstos? He aquí, yo fui dejada sola; ¿dónde estaban éstos?” “Todos éstos se han reunido, y vendrán a ti” correlata con “Porque yo había perdido a mis hijos y soy estéril; estoy cautiva y ando errante”; y “tus ruinas, y tus lugares desolados” complementa “para que yo more en él”.

Los versículos 22 y 23 describen el papel de las naciones, o los gentiles, en la restauración de Israel. El versículo 22 comienza: “Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo alzaré mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi estandarte; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán llevadas en hombros”.[63] El Señor establecería primero Su reino en los últimos días entre las naciones gentiles, que participarían de las bendiciones del Señor, llegarían a ser Sus siervos, y serían Sus abanderados. El evangelio restaurado sería predicado por ellos a los dispersados de Israel a través del mundo, de donde serían recogidos.

El versículo 23 continúa la descripción: “Y reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra se postrarán ante ti y lamerán el polvo de tus pies; y sabrás que yo soy Jehová, porque no serán avergonzados los que esperan en mí”. Los que confían en el Señor a través de la tribulación y la persecución no se avergonzarán.

Los versículos 22 y 23 se citan por Jacob, el hermano de Nefi.[64] Entonces Jacob expone:

“Por tanto, los que luchen contra Sión y contra el pueblo del convenio del Señor lamerán el polvo de sus pies; y el pueblo del Señor no será avergonzado. Porque los del pueblo del Señor son aquellos que lo esperan; pues todavía esperan la venida del Mesías”.[65]

Aquí, Jacob nos dice que los enemigos del pueblo del convenio y de Sión en sentido figurado lamerán el polvo de sus pies, en tanto que los reyes y las reinas de las naciones gentiles nutrirán a aquellos que sean recogidos.

Nefi explicó el significado de este pasaje:

“Y después que nuestra posteridad haya sido dispersada, el Señor Dios procederá a efectuar una obra maravillosa entre los gentiles, que será de gran valor para nuestra posteridad; por tanto, se compara a que serán nutridos por los gentiles y llevados en sus brazos y sobre sus hombros”.[66]

La “obra maravillosa” de que habló Nefi es la restauración del evangelio y la venida del Libro de Mormón en los últimos días.[67]

Los versículos 22 y 23 contienen un quiasma:

A: (22) Así ha dicho Jehová el Señor:
B: He aquí, yo alzaré mi mano a las naciones,
C: y a los pueblos levantaré mi estandarte;
D: y traerán
E: en brazos a tus hijos, y tus hijas serán llevadas en hombros.
E: (23) Y reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas;
D: con el rostro inclinado a tierra
C: se postrarán ante ti y lamerán el polvo de tus pies;
B: y sabrás que yo soy Jehová,
A: porque no serán avergonzados los que esperan en mí.

Este quiasma prevé que el recogimiento de Israel sería facilitado por las naciones, o gentiles, de las cuales los recogidos de Israel recibirían el evangelio y las bendiciones pertenecientes. “Alzaré mi mano a las naciones” es complementado por “sabrás que yo soy Jehová”, indicando que los hijos de Israel llegarían a conocer el Señor por el ministerio de las naciones. “Traerán” es complementado por “con el rostro inclinado a tierra”; y “en brazos a tus hijos, y tus hijas serán llevadas en hombros” es complementado por “reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas”.

Los versículos 24 al 26 describe la destrucción de los inicuos y la derrota de los opresores del pueblo del Señor. El versículo 24 comienza: “¿Será quitado el botín al poderoso? O, ¿serán liberados los cautivos legítimos?” El Libro de Mormón dice: “¿Pues será quitada la presa al poderoso?…”.[68] En estas preguntas retóricas Isaías presenta un escenario poco probable.

El versículo 25 describe la intervención del Señor: “Pero así dice Jehová: Aun los cautivos le serán quitados al poderoso, y el botín será arrebatado al tirano; y yo contenderé con el que contienda contigo, y yo salvaré a tus hijos”. La traducción de José Smith presenta:

“Pero así dice Jehová: Aun los cautivos le serán quitados al poderoso, y el botín será arrebatado al tirano; porque el Dios poderoso liberará a su pueblo del convenio. Porque así dice el Señor: yo contenderé con ellos que contienden contigo, y yo salvaré a tus hijos”.[69]

El Señor luchará las batallas de los justos, que serán protegidos y serán justificados, no importa cuán terrible sea su enemigo.

El Señor proporciona explicación adicional para Sus seguidores en los últimos días:

“Porque he aquí, no exijo de sus manos que peleen las batallas de Sión, pues como dije en un mandamiento anterior —y así cumpliré— yo pelearé vuestras batallas.
“He aquí, yo he enviado al destructor para deshacer y asolar a mis enemigos; y de aquí a muy pocos años no quedarán para profanar mi heredad, ni para blasfemar mi nombre en las tierras que he consagrado para el recogimiento de mis santos”.[70]

El versículo 26 explica detalladamente: “Y a los que te oprimen haré comer su propia carne, y con su propia sangre serán embriagados como con vino; y conocerá toda carne que yo, Jehová, soy tu Salvador y tu Redentor, el Fuerte de Jacob”. El Señor proclama en este versículo que los inicuos serían destruidos por los inicuos, por guerras internas.[71] Los títulos “Salvador” y “Redentor” reflejan el papel del Señor en proveer la salvación para los muertos por medio de la resurrección y las bendiciones del perdón de nuestros pecados.[72] La frase “conocerá toda carne que yo, Jehová, soy tu Salvador y tu Redentor” refleja el significado de la frase “ante mí se doblará toda rodilla y jurará toda lengua”.[73] Lejos de ser una promesa de salvación universal para todos los que confiesan el nombre del Señor, más plenamente condena al pecador según lo descrito por Alma, hijo:

“Sí, en el postrer día, cuando todos los hombres se presenten para ser juzgados por él, entonces confesarán que él es Dios; y los que vivan sin Dios en el mundo entonces confesarán que el juicio de un castigo eterno sobre ellos es justo…”.[74]

El Señor analiza el asunto a Sus seguidores en los últimos días:

“Por tanto, de cierto digo: Cuídese el inicuo, y el rebelde tema y tiemble, y selle sus labios el incrédulo, porque el día de la ira les sobrevendrá como torbellino, y toda carne sabrá que yo soy Dios” (énfasis añadido).[75]

Los versículos 25 y 26 contienen un quiasma:

A: (25) Pero así dice Jehová:
B: Aun los cautivos le serán quitados al poderoso,
C: y el botín será arrebatado al tirano;
D: y yo contenderé
D: con el que contienda contigo,
C: y yo salvaré a tus hijos.
B: (26) Y a los que te oprimen haré comer su propia carne, y con su propia sangre serán embriagados como con vino;
A: y conocerá toda carne que yo, Jehová, soy tu Salvador y tu Redentor, el Fuerte de Jacob.

El Señor peleará las batallas de Sus seguidores y los recogidos de Israel serán salvos y protegidos mientras que los inicuos serán destruidos. “Así dice Jehová” complementa “conocerá toda carne que yo, Jehová, soy tu Salvador y tu Redentor”. “Aun los cautivos le serán quitados al poderoso” complementa “y a los que te oprimen haré comer su propia carne, y con su propia sangre serán embriagados como con vino”; y “el botín será arrebatado al tirano” se complementa con “yo salvaré a tus hijos”, indicando que los cautivos y el botín del terrible son los hijos de Israel en su estado dispersado.

Notas

[1]. Véase Doctrina y Convenios 128:22.

[2]. Isaías 48 y 49 se citan en 1 Nefi 20 y 21; Isaías 50 y 51 se citan en 2 Nefi 7 y 8; Isaías 52:1-2 se cita en 2 Nefi 8:24-25; Isaías 52:1-3 se cita en 3 Nefi 20:36-38; Isaías 52:6-7 se cita en 3 Nefi 20:39-40; Isaías 52:7-10 se cita en Mosíah 12:21-24; Isaías 52:8-10 se cita en 3 Nefi 20:32-35; Isaías 52:11-15 se cita en 3 Nefi 20:41-45; Isaías 53 se cita en Mosíah 14; e Isaías 54 se cita en 3 Nefi 22.

[3]. Victor L. Ludlow, Isaiah: Prophet, Seer, and Poet [Isaías: Profeta, Vidente, y Poeta]: Deseret Book Company, Salt Lake City, Utah, 1982, pág. 358-360. Los cuatro cánticos de siervo se hallan en Isaías 42:1-4, 49:1-6; 50:4-9 y 52:13 al 53:12.

[4]. Véase Juan 6:38.

[5]. Véase Isaías 49:5; Amós 3:7; Apocalipsis 10:7.

[6]. Ludlow, 1982, pág. 358-360.

[7]. Véase Isaías 41:8-10 y su respectivo comentario.

[8]. Véase Doctrina y Convenios 1:17, 29; 19:13; 28:2; 35:17-18.

[9]. Véase Doctrina y Convenios 1:6; 42:63; 44:1; 68:5-6; 133:30, 32.

[10]. Véase 2 Nefi 10:20; véase también Isaías 24:15; 42:4, 10; 51:5; 60:6, 9 y su respectivo comentario.

[11]. 1 Nefi 21:1.

[12]. Véase Jacob 5:1-77.

[13]. Véase Romanos 11:16-25.

[14]. Véase Jacob 1:19.

[15]. Los versículos 2 al 4 contienen un quiasma: Mi boca como espada aguda / me cubrió/me dijo/mi siervo eres tú/oh Israel; en ti seré glorificado/yo dije/por demás he trabajado; en vano y sin provecho he agotado mis fuerzas/mi juicio está delante de Jehová.

[16].  Véase Isaías 1:21; 30:18; 32:1; 33:5; 41:1; 53:8.

[17]. Véase Isaías 1:17; 5:7; 42:4; 59:8, 15.

[18]. Véase Isaías 1:17; 3:14; 4:4; 34:5.

[19].  Véase Isaías 1:17; 28:7; 40:14, 27; 42:3; 59:8.

[20]. Véase Isaías 1:17; 51:4; 54:17.

[21]. Los versículos 4 y 5 contienen un quiasma: Por demás he trabajado/ciertamente mi juicio está delante de Jehová/mi juicio/de Jehová/mi Dio  para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob/aún así seré estimado ante los ojos de Jehová/mi Dios será mi fortaleza.

[22]. F. Brown, S. Driver, y C. Briggs, The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon [Léxico Hebreo e Inglés de Brown, Driver y Briggs]: Hendrickson Publishers, Peabody, MA, 01961-3473, 1996, Strong’s Number 7097, pág. 892.

[23]. Brown et al., 1996, Strong’s Number 1471, pág. 156.

[24]. Hechos 13:47.

[25]. Doctrina y Convenios 86:11.

[26]. Compárese Donald W. Parry, Harmonizing Isaiah [La Armonización de Isaías]: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies (FARMS) [Fundación para Investigación Clásica y Estudios Mormones] en Brigham Young University, Provo, Utah, EE.UU., 2001, pág. 263.

[27]. El versículo 7 contiene un quiasma superpuesto: Jehová/Redentor/el Santo/al menospreciado del hombre/al abominado de la nación/reyes lo verán y se levantarán/príncipes también, y adorarán/Jehová.

[28]. 1 Nefi 21:7.

[29]. 1 Nefi 21:8.

[30]. Donald W. Parry, Jay A. Parry y Tina M. Peterson, Understanding Isaiah [Entendiendo a Isaías]: Deseret Book Company, Salt Lake City, Utah, 1998, pág. 429.

[31]. 2 Nefi 10:20.

[32]. 2 Nefi 10:21.

[33]. Isaías 54:3.

[34]. 2 Corintios 6:2.

[35]. J. Golden Kimball, Octubre de 1930, Conference Report [Informe de la Conferencia], pág. 59.

[36]. Véase Isaías 12:3; 35:6-7; 55:10-11; 58:11.

[37]. Apocalipsis 7:16.

[38]. Véase Isaías 2:2, 14 y 2 Nefi 12:2, 14; Isaías 11:9; 13:2, 4; 30:25 y su respectivo comentario.

[39]. Véase Isaías 11:16; 19:23; 35:8; 40:14 y su respectivo comentario.

[40]. Dennis L. Largey, ed., Book of Mormon Reference Companion: Isaiah Chapter Review [Resúmen del Capítulo de Isaías], 1 Nefi 21/Isaías 49, pág. 351.

[41]. 1 Nefi 21:12.

[42]. Brown et al., 1996, Número de Strong 5515, pág. 692; véase también Bible Dictionary [Diccionario Bíblico]—Sinim.

[43]. The World Book Encyclopedia [La Enciclopedia del Libro Mundial]—“Ch’in Dynasty [dinastía Ch’in]”.

[44]. Véase 2 Reyes 17:6-8; Isaías 7:8; 8:4; 17:2; 42:24; 43:5, 6; 54:7.

[45]. El versículo 13 contiene un quiasma reconocido en el hebreo original: Ha consolado/su pueblo/sus pobres/misericordia. Parry, 2001, pág. 263.

[46]. 1 Nefi 21:13.

[47]. Véase el versículo 11 y su respectivo comentario.

[48]. Doctrina y Convenios 128:22.

[49]. F. Brown, S. Driver, y C. Briggs, The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon [Léxico Hebreo e Inglés de Brown, Driver y Briggs]: Hendrickson Publishers, Peabody, MA, 01961-3473, 1996, Número de Strong 3068, pág. 217-218.

[50]. 1 Nefi 21:14.

[51]. El versículo 14 contiene un quiasma reconocido en el hebreo original: Me ha desamparado/Jehová/mi Señor/se ha olvidado de mí. Parry, 2001, pág. 263.

[52]. Véase Isaías 3:16; 51:3, 11; 52:1; 60:14; 61:3; 66:8.

[53]. 1 Nefi 21:15.

[54]. Véase Zacarías 13:6; Doctrina y Convenios 45:51-52.

[55]. Juan 20:24-28.

[56]. 3 Nefi 11:15.

[57]. Véase Isaías 22:23-25 y su respectivo comentario.

[58]. 1 Nefi 21:17.

[59]. Dennis L. Largey, ed., Book of Mormon Reference Companion: Isaías Resume del Capítulo, 1 Nefi 21/Isaías 49, pág. 350.

[60]. El versículo 18 contiene un quiasma reconocido en el hebreo original: Como vestidura de adorno/serás vestida/de ellos serás ceñida/como novia. Parry, 2001, pág. 263.

[61]. 1 Nefi 21:18.

[62]. Véase Isaías 45:23 y su respectivo comentario.

[63]. El versículo 22 contiene dos quiasmas reconocidos en el hebreo original: Alzaré mi mano/naciones/pueblos/levantaré mi estandarte. Traerán/en brazos a tus hijos/tus hijas en hombros/serán llevadas. Parry, 2001, pág. 263.

[64]. 2 Nefi 6:6-7.

[65]. 2 Nefi 6:13.

[66]. 1 Nefi 22:8.

[67]. Véase Isaías 29:14 y su respectivo comentario.

[68]. 1 Nefi 21:24.

[69]Joseph Smith’s “New Translation” of the Bible [Una “Nueva Traducción” de la Biblia por José Smith] : Herald Publishing House, Independence, Missouri, 1970, pág. 208-209.

[70]. Doctrina y Convenios 105:14-15.

[71]. Dennis L. Largey, ed., Book of Mormon Reference Companion: Isaiah Chapter Review [Resúmen del Capítulo de Isaías], 1 Nefi 21/Isaías 49, pág. 352.

[72]. Parry et al., 1998, pág. 437.

[73]. Isaías 45:23.

[74]. Mosíah 27:31.

[75]. Doctrina y Convenios 63:6.

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Una respuesta a Capítulo 49: “También te daré como luz a las naciones”

  1. Jose G Taborda Rodrigues dijo:

    Hay Mucha Sabiduría En Este Libro Me Gusta Para Tener Mas Fe En Dios Todo Poderoso y Añadir Mas Ssbiduria A Mi Vida

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