Capítulo 45: “Así dice Jehová a su ungido, a Ciro”


Isaías: Los tiempos del cumplimiento, un comentario versículo por versículo por Iván D. Sanderson, está disponible en forma impresa en Deseret Book y Amazon.com y como un e-libro en español y en inglés para Kindle.

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La primera parte del Capítulo 45 presenta las instrucciones del Señor a Ciro, quien liberaría a los cautivos de Judá y financiaría la reedificación del templo y de la ciudad de Jerusalén. Este capítulo continúa la profecía comenzada en los tres versículos finales del Capítulo 44. Los Judíos fueron llevados cautivos por los babilonios en el año 587 aC. Posteriormente, Babilonia fue conquistada por Ciro,  un persa, quien desvió las aguas del Éufrates lejos de la ciudad y marchó con sus ejércitos en el cauce seco del río debajo de las murallas de la ciudad.[1] Las escrituras de Isaías—escritas más de 130 años antes del tiempo de Ciro y aún así conteniendo su nombre, aquí y en el capítulo anterior[2]—deben haber tenido un papel muy importante en la liberación de Judá y en convencer a Ciro de hacer estas cosas. El capítulo concluye con el testimonio del Señor que solamente Él es Dios, el Creador de los cielos y la tierra. Él proporcionará los medios para la salvación de toda la humanidad. Al final, toda rodilla se doblará delante de Él y toda lengua confesará[3] que Él es Dios.

En los versículos 1 al 7 el Señor habla a Ciro, explicando que aunque Ciro no lo conociera, el Señor proporcionó grandes bendiciones para él. El versículo 1 proclama: “Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo de la mano derecha para someter naciones delante de él”—[4] El Señor declara que Él había sostenido a Ciro en sus conquistas anteriores. El versículo 1 continúa: “y desatar lomos de reyes; para abrir puertas delante de él, y las puertas no se cerrarán”— “Su ungido” viene del hebreo, significando “príncipe mesiánico”.[5] Por tanto, Ciro como un conquistador militar es un símbolo de Cristo en Su papel como destructor de los inicuos antes de Su Segunda Venida. También, la liberación de los judíos de su cautiverio babilónico por medio de Ciro es un símbolo de la liberación de la humanidad de la esclavitud del pecado y de la muerte por medio de Cristo. “Abrir puertas” significa “abrir puertas dobles”,[6] como las puertas protectivas de una ciudad sitiada. La frase “desatar lomos de reyes” significa que el Señor desarmaría, o en sentido figurado quitaría las armas de los cinturones de reyes, para facilitarle a Ciro su conquista. Esta declaración significa el opuesto de “ceñid los lomos”,[7] o “preparaos para la batalla”. El método utilizado por el Señor para intervenir a favor de Ciro es revelado en esta frase.

En el versículo 2, el Señor proclama que aún apoyaría a Ciro: “Yo iré delante de ti y enderezaré lo torcido; romperé puertas de bronce y haré pedazos cerrojos de hierro”— El Gran Rollo de Isaías dice “Yo iré delante de ti, y haré planos los montes…”.[8] Conquistas militares de “montes”, significando “naciones”,[9] serían hechos fáciles para Ciro; el Señor prepararía la vía para él.

El versículo 3 promete: “y te daré los tesoros escondidos y las riquezas de lugares secretos, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, el que te llama por tu nombre”. “Los tesoros escondidos” significa “riquezas en lugares secretos”, en particular Babilonia.[10] El Señor proclama que Él es el Dios de Israel—un pueblo detenido cautivo por Ciro y sus antecesores, los babilonios quienes Ciro había conquistado— y llama a Ciro por nombre por medio del profeta Isaías.

El Señor, en revelación moderna a José Smith, proclama que Él controla los destinos de los ejércitos: “Pues, ¿no tengo yo las aves de los cielos, y también los peces del mar y las bestias de las montañas? ¿No he hecho yo la tierra? ¿No dirijo los destinos de todos los ejércitos de las naciones de la tierra?”[11]

En el Libro de Mormón, el Señor resucitado proclama que Él, Jesucristo, es el Dios de Israel y de toda la tierra:

“Levantaos y venid a mí, para que metáis vuestras manos en mi costado, y para que también palpéis las marcas de los clavos en mis manos y en mis pies, a fin de que sepáis que soy el Dios de Israel, y el Dios de toda la tierra, y que he sido muerto por los pecados del mundo” (énfasis añadido).[12]

A los nefitas, a quienes Cristo apareció, les fue dada una oportunidad incomparable para saber que Él es el Dios de Israel, tal como se le proclamó a Ciro por medio del profeta Isaías.

Los versículos 1 al 3 contienen un quiasma:

A: (1) Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo de la mano derecha para someter naciones delante de él
B: y desatar lomos de reyes;
C: ; para abrir puertas delante de él, y las puertas no se cerrarán:
D: (2) Yo iré delante de ti
D: y enderezaré lo torcido;
C: romperé puertas de bronce y haré pedazos cerrojos de hierro;
B: (3) y te daré los tesoros escondidos y las riquezas de lugares secretos, para que sepas que yo soy Jehová,
A: el Dios de Israel, el que te llama por tu nombre.

El mensaje de este quiasma es que Ciro sería privilegiado al conquistar a muchas naciones y adquirir sus riquezas. “A Ciro, al cual tomé yo de la mano derecha” complementa “que te llama por tu nombre”; “desatar lomos de reyes” es complementado por “te daré los tesoros escondidos y las riquezas de lugares secretos”, proporcionando una explicación del significado; y “Yo iré delante de ti” se compara con “enderezaré lo torcido”.

En el versículo 4, el Señor proclama el motivo por haberle llamado a Ciro por su nombre: “A causa de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse un título, aunque no me conocías”. Ciro fue nombrado para llevar a cabo un asunto de gran importancia para los siervos del Señor, los descendientes de Israel.

Los versículos 3 y 4 contienen un quiasma:

(3) y te daré los tesoros escondidos y las riquezas de lugares secretos,
A: para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel,
B: el que te llama por tu nombre.
C: (4) A causa de mi siervo Jacob,
C: y de Israel mi escogido,
B: te llamé por tu nombre; te puse un título,
A: aunque no me conocías.

Este quiasma explica por qué el Señor le reveló a Isaías el nombre de Ciro muchos años antes de su tiempo. “Para que sepas” contrasta con “aunque no me conocías”; y “el que te llama por tu nombre” corresponde a “te llamé por tu nombre”. El Señor reveló el nombre de Ciro a Isaías para que Ciro supiera que el Señor lo había designado para liberar a los cautivos de Israel. Por causa de que  este quiasma se superpone con el de los versículos 1 al 3, las frases “que te llama por tu nombre” y “te llamé por tu nombre” son equivalentes a “Ciro” en el versículo 1.

En los versículos 5 y 6 el Señor proclama que Él es Dios y que no hay otros dioses. El versículo 5 comienza: “Yo soy Jehová, y no hay ningún otro; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me has conocido”—[13] “Yo te ceñiré” significa que el Señor había preparado a Ciro para la batalla.[14] Esto lo hizo el Señor aunque Ciro no lo había conocido a Él ni a Su plan de salvación.

En el versículo 6, el Señor explica que Él, el Señor, sería glorificado a través de toda la tierra por causa de los actos de Ciro: “para que se sepa desde el nacimiento del sol hasta donde se pone que no hay nadie más que yo; yo soy Jehová, y no hay ningún otro.” El Dios de Israel es el único Dios verdadero.

En el versículo 7, el Señor proclama que Él es el Creador: “Yo formo la luz y creo las tinieblas; hago la paz y creo la adversidad. Yo, Jehová, hago todo esto”. Con “creo las tinieblas” el Señor se refiere a Él habiendo separado la luz de las tinieblas: “Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas”.[15]

Con “creo las tinieblas”, el Señor se refiere también al habernos proporcionado la habilidad de escoger entre el bien y el mal. Moroni lo explica: “Pues he aquí, mis hermanos, os es concedido juzgar, a fin de que podáis discernir el bien del mal; y la manera de juzgar es tan clara, a fin de que sepáis con un perfecto conocimiento, como la luz del día lo es de la obscuridad de la noche (énfasis añadido)”.[16]

En el versículo 8, el Señor predice la restauración del evangelio y la venida del Libro de Mormón: “Rociad, cielos, desde arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia; háganse brotar juntamente. Yo, Jehová, lo he creado”. El Señor declara a Ciro que, como parte de Su papel como Creador, Él establece y reestablece la verdad y la rectitud sobre la tierra.

“Rociad, cielos, desde arriba” significa que mensajeros celestiales vendrían a restaurar el conocimiento y el poder divinos a la tierra. Compárese la profecía de Juan el Revelador de la restauración:

“Y vi a otro ángel volar por en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación, y tribu, y lengua y pueblo,
“diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que ha hecho el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.[17]

“Ábrase la tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia” se refiere a la venida del Libro de Mormón. Compárense las palabras de Isaías que predicen este evento:

“Entonces serás humillada [Ariel, o los nefitas]; hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz desde la tierra como la de uno que evoca a los espíritus, y tu habla susurrará desde el polvo” (énfasis añadido).[18]

El registro de los nefitas, escondido en la tierra en la antigüedad por Moroni, salió de la tierra como el habla de los que han sido muertos desde hace mucho tiempo.

Los versículos 7 y 8 contienen un quiasma:

A: (7) Yo formo la luz y creo las tinieblas; hago la paz y creo la adversidad. Yo, Jehová, hago todo esto.
B: (8) Rociad, cielos, desde arriba,
C: y las nubes destilen la justicia;
D: ábrase la tierra,
D: y prodúzcanse la salvación
C: y la justicia;
B: háganse brotar juntamente.
A: Yo, Jehová, lo he creado.

En este quiasma el Señor proclama que Él es el Creador y la fuente de todo lo bueno. “Yo, Jehová, hago todo esto” es equivalente a “Yo, Jehová, lo he creado”; “ábrase la tierra” se complementa con “y prodúzcanse la salvación”. El Libro de Mormón, como si hablara desde el polvo de la tierra, traería a luz de aquí en adelante el conocimiento de la salvación.

El versículo 9 decreta angustias sobre aquellos que se rebelan contra Dios: “¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡Un tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo moldea: Qué haces?, o: ¿Tu obra no tiene manos?” En el Gran Rollo de Isaías se lee “…¿Tu obra no tiene manos humanas?”[19] ¿Acaso nosotros, como creaciones de Dios, negamos su existencia y decimos que no hay Creador? Aún los tiestos—fragmentos de ollas de arcilla—proveen ricos indicios de las civilizaciones, o manos humanas, que las creó.  Tanto como pudieran los tiestos discutir entre sí, así nosotros podríamos discutir si hay un Creador divino.

El versículo 10 provee una comparación clara: “¡Ay del que dice al padre: ¿Qué engendraste?, y a la mujer: ¿Qué diste a luz?!” El cuestionar si Dios nos creó es tanto como presentar tales preguntas tontas a nuestros padres terrenales.

El versículo 11 describe la omnisciencia del Señor, dirigiéndose otra vez a Ciro: “Así dice Jehová, el Santo de Israel y su Hacedor: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos y acerca de la obra de mis manos”. El Señor sabe todo acerca de sus creaciones; aquí Él desafía a Ciro— a quien Él creó—que le preguntara algo que le convencería que el Señor es el Creador de todo, inclusive la familia humana.

El versículo 12 explica más: “Yo hice la tierra y creé sobre ella al hombre. Mis manos, o sea yo, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé”.[20] El Señor es el Creador de los cielos y la tierra. El Señor reitera en la revelación moderna: “Yo, el Señor, extendí los cielos y formé la tierra, hechura de mis propias manos; y todas las cosas que en ellos hay son mías”.[21] La tierra y su contenido son del Señor, porque Él es su Creador. Tenemos un deber de mayordomía sobre las creaciones del Señor, más bien que el dominio pleno. Anteriormente en el Capítulo 42, Isaías proclamó, refiriéndose a Dios el Padre : “Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos y el que los despliega, el que extiende la tierra y sus frutos, el que da aliento al pueblo que mora sobre ella y espíritu a los que por ella andan”.[22]

El versículo 13 declara la misión de Ciro, ahora con el Señor cambiando gramaticalmente a la tercera persona singular: “Yo lo levanté [a Ciro] en justicia y enderezaré todos sus caminos; él edificará mi ciudad y soltará a mis cautivos, no por precio ni por soborno, dice Jehová de los ejércitos”. El Señor le manda a Ciro liberar a los israelitas cautivos y reedificar su ciudad, no esperando ganancia financiera. Los presos o los esclavos fueron un activo financiero y normalmente fueron cambiados o liberados por algún valor u otra ventaja; aquí Ciro es instruido por el Señor a no buscar ninguna recompensa financiera.

En el versículo 14 el Señor continúa Sus instrucciones a Ciro, ahora con el Señor regresando gramaticalmente a la segunda persona singular: “Así dice Jehová: El trabajo de Egipto, y las mercaderías de Etiopía y de los sabeos, hombres de gran estatura, se pasarán a ti y serán tuyos; irán en pos de ti; pasarán con grilletes y te harán reverencia; te suplicarán, diciendo: Ciertamente Dios está contigo, y no hay otro fuera de Dios”. Egipto, Etiopia, y una tribu árabe llamada los Sabeos[23] proporcionarían su trabajo y materiales a Ciro. Todos reconocerían que el Señor estaba con Ciro. Estando “con grilletes” significa que el Señor sustituiría el estatus involuntario de los judíos por naciones y tribus denominadas, compensando así la consideración financiera.

Los versículos 12 al 14 contienen un quiasma:

A: (12) Yo hice la tierra y creé sobre ella al hombre. Mis manos, o sea yo, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé.
B: (13) Yo lo levanté en justicia y enderezaré todos sus caminos;
C: él edificará mi ciudad y soltará a mis cautivos,
D: no por precio ni por soborno,
E: dice Jehová de los ejércitos.
E: (14) Así dice Jehová:
D: El trabajo de Egipto, y las mercaderías de Etiopía y de los sabeos, hombres de gran estatura, se pasarán a ti y serán tuyos; irán en pos de ti;
C: pasarán con grilletes y te harán reverencia; te suplicarán, diciendo:
B: Ciertamente Dios está contigo,
A: y no hay otro fuera de Dios.

En este quiasma el Señor promete a Ciro “el trabajo de Egipto, y las mercaderías de Etiopía” si soltaría a los Judíos. “Yo hice la tierra y creé sobre ella al hombre” complementa “no hay otro fuera de Dios”. “soltará a mis cautivos” contrasta con “se pasarán a ti y serán tuyos”, designando que otros tomarían el lugar de los judíos a quienes Ciro libertaría; y “no por precio ni por soborno” corresponde a “el trabajo de Egipto, y las mercaderías de Etiopía”, designando cómo el Señor pagaría a Ciro por haber libertado a los judíos.

En el versículo 15, el profeta Isaías se regocija: “Verdaderamente tú eres Dios que te ocultas, Dios de Israel, el Salvador”. La benevolencia del Señor en permitir que Jerusalén sea reconstruida bajo las circunstancias descritas en los versículos anteriores es motivo de la alabanza expresada por Isaías. Isaías también se refiere al Señor como el “Dios de Israel” y “el Salvador”, prediciendo el papel central del Señor en la Expiación. El Señor se oculta del mundo en general, manifestándose sólo a los que se acercan a Él en fe y rectitud.

El versículo 16 condena a aquellos quienes adoran dioses falsos: “Avergonzados y también afrentados serán todos ellos; irán con afrenta todos los talladores de imágenes”.

En el versículo 17, el profeta predice la salvación para Israel arrepentido: “Israel será salvo por Jehová con salvación eterna; no os avergonzaréis ni os afrentaréis por los siglos de los siglos”. El Señor describe la salvación de Israel en la revelación moderna: “Y desde allí irán a todas las naciones los que yo quisiere, y les será dicho lo que han de hacer; porque tengo reservada una gran obra, pues Israel será salvo y lo guiaré por donde yo quiera, y ningún poder detendrá mi mano”.[24]

La frase “por los siglos de los siglos” también se usa por Pablo en el Nuevo Testamento[25] y una vez aparece en Doctrina y Convenios.[26] En las escrituras inglesas esta frase se presenta como “mundo, o “mundos, sin fin.” En los tres casos el significado es igual. La frase se refiere a la obra de Dios el Padre, la cual no cesa por toda la eternidad, de crear y poblar mundos sin número, tal como  lo explicó a Moisés:

“Y he creado incontables mundos, y también los he creado para mi propio fin; y por medio del Hijo, que es mi Unigénito, los he creado…
“Pero sólo te doy un relato de esta tierra y sus habitantes. Porque he aquí, hay muchos mundos que por la palabra de mi poder han dejado de ser. Y hay muchos que hoy existen, y son incontables para el hombre; pero para mí todas las cosas están contadas, porque son mías y las conozco”.[27]

El versículo 18 proclama: “Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la estableció; no la creó en vano, sino para que fuese habitada la formó: Yo soy Jehová, y no hay ningún otro”. El Señor, el Creador de los cielos y la tierra, es el único Dios. Creó la tierra por un propósito específico—para ser habitada por Sus hijos.

Nefi parafraseó el versículo 18: “He aquí, el Señor creó la tierra para que fuese habitada; y ha creado a sus hijos para que la posean”.[28]

Los versículos 15 al 18 contienen un quiasma:

A: (15) Verdaderamente tú eres Dios que te ocultas, Dios de Israel, el Salvador.
B: (16) Avergonzados y también afrentados serán todos ellos; irán con afrenta todos los talladores de imágenes.
C: (17) Israel será salvo
D: por Jehová
C: con salvación eterna;
B: no os avergonzaréis ni os afrentaréis por los siglos de los siglos.
A: (18) Porque así dijo Jehová, que creó los cielos…

En este quiasma Isaías identifica a Jehová como lo mismo quien vendría para salvar a Su pueblo. “Tú eres Dios que te ocultas, Dios de Israel, el Salvador” se asemeja a “porque así dijo Jehová, que creó los cielos”. La frase  “Yo soy Jehová, y no hay ningún otro” en el versículo 18 también es equivalente quiasmáticamente.[29]

En el versículo 19, el Señor proclama: “No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud”.[30] El Señor no obra en secreto; más bien, se manifiesta a Sus profetas a través de los siglos.[31] Tampoco los descendientes de Jacob Lo buscan en vano; el Señor trata sólo en la verdad y rectitud. En el prefacio de Doctrina y Convenios, el Señor declaró: “Y de nuevo, de cierto os digo, oh habitantes de la tierra: Yo, el Señor, estoy dispuesto a hacer saber estas cosas a toda carne; porque no hago acepción de personas, y quiero que todo hombre sepa…”.[32]

Los versículos 20 al 25 proclaman que Israel sería recogido y salvado por medio de la Expiación de Cristo. El versículo 20 declara: “Reuníos y venid; acercaos todos los sobrevivientes de entre las naciones. No tienen conocimiento los que erigen el madero de su imagen tallada, y los que ruegan a un dios que no salva”. El Gran Rollo de Isaías dice “…acercaos y venid, todos los sobrevivientes de entre las naciones …”.[33] “Reuníos y venid” es el llamado del Señor a todo Israel en los últimos días. “Los sobrevivientes de entre las naciones” aquellos que han dejado atrás las malas prácticas y creencias del mundo, procurando reunirse espiritualmente con Sión. Los idólatras no tienen conocimiento.

El versículo 21 continúa: “Declarad y hacedlos acercarse; sí, deliberen juntos. ¿Quién hizo oír esto desde tiempos antiguos y lo tiene dicho desde entonces, sino yo, Jehová? Y no hay más Dios que yo, Dios justo y Salvador; no hay otro fuera de mí”.[34] El Señor ha declarado estas cosas desde los tiempos antiguos; Él es justo y proveerá la vía hacia la salvación. No hay otro dios además de Él.

En el versículo 22 el Señor proclama que la salvación viene sólo mediante Él: “Volveos a mí y sed salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay ninguno más”. “Todos los confines de la tierra” significa pueblos aún de cada parte remota de la tierra.[35]

En el versículo 23, el Señor atestigua: “Por mí mismo hice juramento; de mi boca salió palabra en justicia y no será revocada. Que ante mí se doblará toda rodilla y jurará toda lengua”. Pablo cita este versículo en el Nuevo Testamento: “Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios”.[36]

La palabra “genuflexión” viene del latín, como se representa en este versículo. Genu significa “rodilla”, y flectere significa “doblarse”.[37] La declaración del Señor “Vivo yo, dice el Señor” es el más solemne y obligatorio de los juramentos que es posible bajo cualquier circunstancia.[38]

Alma hijo, después de su conversión milagrosa, expuso este pasaje de Isaías. Lejos de ser una promesa de salvación universal para todos los que confiesan el nombre del Señor, más plenamente condena al pecador:

“Sí, toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará ante él. Sí, en el postrer día, cuando todos los hombres se presenten para ser juzgados por él, entonces confesarán que él es Dios; y los que vivan sin Dios en el mundo entonces confesarán que el juicio de un castigo eterno sobre ellos es justo; y se estremecerán y temblarán, y se encogerán bajo la mirada de su ojo que todo lo penetra” (énfasis añadido).[39]

El reconocimiento por los inicuos que el Señor es Dios no implica el arrepentimiento, el perdón ni el ser discípulo.

Los versículos 24 y 25 sintetizan. El versículo 24 dice: “Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová están la justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados”. En el Señor, cada uno de nosotros puede encontrar rectitud y fortaleza; pero todos aquellos quienes estén furiosos o enojados con el Señor serán avergonzados.  Nefi expuso sobre estos principios:

“Y así vemos que los mandamientos de Dios se deben cumplir. Y si los hijos de los hombres guardan los mandamientos de Dios, él los alimenta y los fortifica, y provee los medios por los cuales pueden cumplir lo que les ha mandado…”.[40]

El versículo 25 concluye: “En Jehová será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel”. “Justificado” significa habiendo sido juzgado y hallado digno de las bendiciones del Señor y de la exaltación.

Los versículos 22 al 25 contienen un quiasma:[41]

A: (22) Volveos a mí y sed salvos, todos los confines de la tierra,
B: porque yo soy Dios, y no hay ninguno más.
C: (23) Por mí mismo hice juramento; de mi boca salió palabra en justicia y no será revocada.
D: Que ante mí se doblará toda rodilla
D: y jurará toda lengua.
C: (24) Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová están la justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados.
B: (25) En Jehová
A: será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel.

El mensaje de este quiasma es que en el Salvador, todos los confines de la tierra pueden ser salvos y todos reconocerán que El es Dios. “Sed salvos” es lo mismo que “será justificada”; “todos los confines de la tierra” amplifica “toda la descendencia de Israel”; “por mí mismo hice juramento” hace pareja con “ciertamente en Jehová”; y “de mi boca salió palabra” es equivalente a “se dirá de mí”. “Se doblará toda rodilla” se complementa con “jurará toda lengua”.

Notas


[1]. Pat Alexander (Editor organizante), The Lion Encyclopedia of the Bible [Enciclopedia León de la Bíblia]: Lion Publishing Co., 1987 ed., pág. 296. Véase también Franklin L. West, Discovering the Old Testament [Descubriendo el Antiguo Testamento]: Deseret Publishing Co., Salt Lake City, Utah, 1959, pág. 442.

[2]. Véase Isaías 44:28.

[3]. Véase Romanos 14:11; Filipenses 3:10; Mosíah 27:31; Doctrina y Convenios 88:104.

[4]. El versículo 1 contiene un quiasma: Delante de él/desatar/abrir/delante de él.. En Donald W. Parry, Harmonizing Isaiah [La Armonización de Isaías]: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies (FARMS) [Fundación para Investigación Clásica y Estudios Mormones] en Brigham Young University, Provo, Utah, EE.UU., 2001, pág. 262.

[5]. F. Brown, S. Driver, y C. Briggs, The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon [Léxico Hebreo e Inglés de Brown, Driver y Briggs]: Hendrickson Publishers, Peabody, MA, 01961-3473, 1996, Número de Strong 4899, pág. 603.

[6]. Isaías 45:1, nota al pie de página 1e.

[7]. Véase Himnos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1992, Himno Número 17, “¡Oh, está todo bien!”, versículo 2.

[8]. Compárese Parry, 2001, pág. 182.

[9]. Véase Isaías 2:2, 14 y su respectivo comentario; véase también 2 Nefi 12:14.

[10]. Brown et al., 1996, Número de Strong 2822, pág. 365; véase también Isaías 45:3, nota al pie de página 3a.

[11]. Doctrina y Convenios 117:6.

[12]. 3 Nefi 11:14.

[13]. Los versículos 4 y 5 contienen un quiasma: Aunque no me conocías/Jehová/no hay Dios/fuera de mí/aunque tú no me has conocido..

[14]. Véase versículo 1 y su respectivo comentario.

[15]. Génesis 1:4.

[16]. Moroni 7:15.

[17]. Apocalipsis 14:6-7.

[18]. Isaías 29:4.

[19]. Parry, 2001, pág. 183.

[20]. Los versículos 11 y 12 contienen un quiasma: Jehová, el Santo de Israel/y su Hacedor/preguntadme/acerca de mis hijos/acerca de la obra de mis manos/mandadme/Yo hice la tierra y creé sobre ella al hombre.

[21]. Doctrina y Convenios 104:14.

[22]. Isaías 42:5; see Isaías 40:28; 41:20; 42:5; 44:24; Moises 1:33; 4:2.

[23]. Bible Dictionary [Diccionario bíblico]—Sabeans.

[24]. Doctrina y Convenios 38:33.

[25]. Véase Efesios 3:21.

[26]. Véase Doctrina y Convenios 76:112.

[27]. Moises 1:33, 35.

[28]. 1 Nefi 17:36.

[29]. El versículo 18 contiene un quiasma que traslapa lo de los versículos 15 al 18: Jehová, que creó los cielos/formó la tierra/la estableció/no la creó en vano/sino para que fuese habitada/Yo soy Jehová.

[30]. El versículo 19 contiene un quiasma: No hablé en secreto/no dije/en vano me buscáis/Yo soy Jehová/hablo justicia/anuncio rectitud.

[31]. Véase Amós 3:7.

[32]. Doctrina y Convenios 1:34-35.

[33]. Parry, 2001, pág. 185.

[34]. Los versículos 20 y 21 contienen un quiasma: Reuníos y venid / acercaos /todos los sobrevivientes/que erigen el madero de su imagen tallada/ruegan a un dios que no salva/declarad/hacedlos acercarse/deliberen juntos.

[35]. Véase Isaías 42:10; 43:6; 52:10.

[36]. Romanos 14:11.

[37]. Ernest Klein, A Comprehensive Etymological Dictionary of the English Language [Un Diccionario Comprensivo Etimológico del Idioma Inglés] : Elsevier Publishing Company, New York, 1971, pág. 308.

[38]. Véase Isaías 49:18 y su respectivo comentario.

[39]. Mosíah 27:31.

[40]. 1 Nefi 17:3.

[41]. Compárese Parry, 2001, pág. 262.

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2 respuestas a Capítulo 45: “Así dice Jehová a su ungido, a Ciro”

  1. walter abrego dijo:

    la parte : el Señor proclama que Él es el Creador: “Yo formo la luz y creo las tinieblas; hago la paz y creo la adversidad. no me queda muy clara
    ya que siento confusa la interpretacion

    • Francisco Edgar Guevara dijo:

      45:7 “luz… tinieblas”. GEE Creación, crear Esta frase hace eco al relato de la creación: “Y dijo Dios: sea la luz: y fue la luz. Y… Dios dividió la luz de la oscuridad”(gen 1: 3-4). Jehová dice que Él está por encima de la luz y la oscuridad, habiéndolos Él creados (Ezeq. 32:8). El Señor ha dispuesto todas las cosas las cuales se mueven en su majestad y poder a través del universo cósmico. Ha establecido la luz y la retira a su voluntad para hacer prevalecer la oscuridad.
      “hago la paz y creo la adversidad”. El Señor puede establecer condiciones de tranquilidad pacífica, o él puede mostrar el poder de su brazo poderoso para traer un gran juicio de adversidad y destrucción a los malvados. El Señor quiere que sus hijos recuerden que “Yo el Señor hago todas estas cosas”. Alma 5:40; GEE Adversidad.
      Sin duda el Señor no es el que origina el mal o adversidad; aquello se hace claro en Moro. 7: 12: “Aquello que es malo viene del Diablo”. Pero mal puede significar también “mala suerte, prueba o dificultad”. Como dice la nueva versión internacional, “Yo traigo prosperidad y creo desastres”. Job dio expresión a esta idea de la dualidad del poder de Dios cuando dijo: “¿Recibiremos de Dios el bien y el mal no recibiremos?” (Job 2: 10). Como la nueva versión internacional dice: “¿Vamos aceptar lo bueno de Dios y no desastres?” El punto de 45:6-7 parece ser que Dios está a cargo: él tiene poder sobre todas las cosas y dirige los asuntos de los hombres a su bien final. 
      Es interesante que las sagradas escrituras digan que el Señor no puede actuar injustamente o “dejaría de ser Dios.” (Alma 42:13, 22, 25; Mormón 9:19.). Por tanto, Dios literalmente no “crea la adversidad o el mal” ni hace nada injusto. Cuando su brazo de destrucción descienda sobre una persona, un pueblo o una nación, siempre es por el mal que han hecho. El castigo es por tanto un juicio justo. Sin embargo, se puede atribuir un gran “mal” a la persona, pueblo o nación sobre quien cae el juicio de Dios.
      D. Parry, J. Perry; T. Peterson. 1998, pág. 393.

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