Capítulo 41: “No temas, porque yo estoy contigo”


Isaías: Los tiempos del cumplimiento, un comentario versículo por versículo por Iván D. Sanderson, está disponible en forma impresa en Deseret Book y Amazon.com y como un e-libro en español y en inglés para Kindle.

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Algunas de las profecías y doctrinas importantes que se incluyen en este capítulo son las siguientes: El Señor liberará a su pueblo de la esclavitud por medio de la intervención de Persia, la cual dominará a Babilonia; el Señor levantará a un hombre justo, Ciro, para lograr la liberación del pueblo de Israel; el Señor denuncia la idolatría; los ídolos no son nada; Israel, siendo sostenida por el Señor, trillará las naciones; y los enemigos de Israel huirán delante de ella. En la restauración de los últimos días, la revelación permitirá a los humildes y devotos el ver, saber, considerar, y comprender las doctrinas de salvación del Señor. La adoración de los ídolos es denunciada como vana e insensata.

Algo que nos ayuda a entender este capítulo es que junto con el 42 contiene un ejemplo a gran escala del paralelismo sinónimo. Tal como el quiasma, el conocimiento del paralelismo sinónimo nos ayuda a entender mejor; de no ser así el significado de algunos pasajes sería confuso. Los versículos 1 al 20 del capítulo 41 son paralelos sinónimamente con el Capítulo 41:21 al Capítulo 42:17.[1]

En el versículo 1, el Señor presenta un litigio en el que los méritos de la idolatría serán juzgados como en un tribunal, y se convocará a los participantes. Dice: “Guardad silencio ante mí, oh islas, y renueven fuerzas los pueblos; acérquense y entonces hablen; vengamos juntos a juicio”. Más tarde, el Señor es identificado como Él que está hablando, en el versículo 4. “Juicio”, como se usa aquí, significa “equidad” o “justicia”.[2]

El versículo 1 es paralelo sinónimamente con los versículos 21 al 24, los cuales son examinados a continuación. Este conjunto de versículos describe un litigio en el cual los idólatras son desafiados a demostrar que sus ídolos tienen poder alguno. El versículo 21 continúa la idea comenzada en el versículo 1: “Presentad vuestra causa, dice Jehová; exponed vuestros fuertes razonamientos, dice el Rey de Jacob”. Los versículos 22 y 23 describen la incapacidad de los ídolos para prever el futuro, describir el pasado, o hacer el bien o el mal. El versículo 24, que se dirige a los ídolos, concluye: “He aquí que vosotros no sois nada, y vuestras obras son vanidad; abominación es el que os escoge”.

En el versículo 2, el Señor presenta una pregunta retórica: “¿Quién despertó al justo del oriente, lo llamó para que le siguiese, entregó delante de él naciones y le hizo gobernar sobre reyes? Los entregó a su espada como polvo, y a su arco como hojarasca arrebatada”. El hombre justo es Ciro, quién permitió a los Judíos regresar a Jerusalén de su cautividad en Babilonia.[3] “Los entregó a su espada como polvo” y “a su arco como hojarasca arrebatada” describen la facilidad con la que la espada de Ciro pasaría por las naciones para conquistarlas.

El principio del cumplimiento de esta profecía está registrado:

“Y en el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová…Jehová despertó el espíritu de Ciro, rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra por todo su reino, y también por escrito, diciendo:

“Así dice Ciro, rey de Persia: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y él me ha encargado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. El que de entre vosotros pertenezca a su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba allá”.[4]

El versículo 3 continúa la descripción de Ciro por el Señor: “Los persiguió; pasó en paz por un camino por donde sus pies nunca habían pisado”. Ciro persiguió y conquistó las naciones en áreas previamente desconocidas para él; “pasó en paz” significa que fue protegido por el Señor.

Los versículos 2 y 3 son paralelos sinónimamente con los versículos 25 y 26, prediciendo el ascenso de Ciro quien conquistaría áreas extensas y que luego liberaría a los Judíos de la esclavitud en Babilonia. El versículo 25 comienza, “Del norte desperté a uno, y vendrá…”.

En el versículo 4, el Señor hace y contesta otra pregunta retórica: “¿Quién hizo y realizó esto, llamando a las generaciones desde el principio?” Él contesta: “Yo Jehová, el primero, y con los postreros; yo soy aquél”.[5] El Señor es responsable de liberar a los judíos de Babilonia. “El Primero y El Último” es un título del Señor usado en varios lugares en las Escrituras.[6]

El versículo 4 es sinónimo con los versículos 27 y 28, los cuales declaran que el Señor es poderoso y los ídolos son impotentes.

El versículo 5 dice: “Las islas vieron y tuvieron temor; los confines de la tierra temblaron, se acercaron y vinieron”. Las naciones, desde las islas hasta los confines de la tierra, tendrían gran temor debido al avance de los Persas; se congregaron y prepararon para defenderse contra los invasores. Aquí “los confines de la tierra” significa toda la tierra.[7]

Los versículos 1 al 5 contienen un quiasma:

A: (1) Guardad silencio ante mí,
B: oh islas, y renueven fuerzas los pueblos; acérquense y entonces hablen; vengamos juntos a juicio.
C: (2) ¿Quién despertó al justo del oriente,
D: lo llamó
E: para que le siguiese,
F: entregó delante de él naciones y le hizo gobernar sobre reyes?
G: Los entregó a su espada como polvo,
G: y a su arco como hojarasca arrebatada.
F: (3) Los persiguió; pasó en paz
E: por un camino por donde sus pies nunca habían pisado.
D: (4) ¿Quién hizo y realizó esto, llamando a las generaciones desde el principio?
C: Yo Jehová, el primero, y con los postreros; yo soy aquél.
B: (5) Las islas vieron
A: y tuvieron temor; los confines de la tierra temblaron, se acercaron y vinieron.

“Guardad silencio ante mí” es equivalente a “se acercaron y vinieron”. “Oh islas, y renueven fuerzas los pueblos; acérquense y entonces hablen” se complementa con “las islas vieron”, así designando qué naciones fueron llamadas al litigio. “¿Quién despertó al justo del oriente…?” corresponde con “Yo Jehová”, profetizando el ascenso de Ciro, quien les haría volver a los judíos de Babilonia a su tierra. “Los entregó a su espada como polvo” se asemeja a “a su arco como hojarasca arrebatada”, lo que describe la facilidad con la que Ciro avanzó sobre las naciones existentes del mundo.

El versículo 6, el cual es paralelo sinónimamente con el versículo 27, describe actos de servicio: “Cada cual ayuda a su prójimo y dice a su hermano: ¡Sé fuerte!”. Esta frase describe las actividades de las naciones que se preparaban para hacer frente a los formidables ejércitos bajo el mandato de Ciro; sin embargo, por causa del paralelismo con el versículo 27, también describe los preparativos de los judíos para volver a Jerusalén. El versículo 27 predice que el Señor mandaría a Jerusalén un portador de buenas nuevas. Los actos de servicio no culminaron en la construcción de un ídolo, según lo descrito en el versículo 7.

En el versículo 7, el cual es paralelo sinónimamente con los versículos 28 y 29, el tema cambia abruptamente a la idolatría: “El artífice anima al orfebre, y el que aplana con martillo dice al que bate en el yunque, acerca de la soldadura: ¡Está bien! Y lo afirma con clavos para que no se mueva”.[8] El versículo 29 dice que los ídolos “…todos son vanidad, y las obras de ellos nada son. ¡Viento y vanidad son sus imágenes fundidas!”

En los versículos 8, 9 y 10 el Señor proclama que Israel, a causa de Su convenio con Abraham, es escogido para servir al Señor. Estos versículos son paralelos sinónimamente con los versículos 1 al 9 del capítulo 42 en los cuales Dios el Padre proclama a Su Hijo, Jesucristo, como Su siervo. Tanto el Señor Jesucristo como los descendientes justos de Abraham funcionarían como siervos de Dios el Padre y traerían bendiciones de salvación a la familia humana entera.[9]

El versículo 8 contrasta las naciones idólatras con Israel: “Pero tú, oh Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham, mi amigo”.[10] Israel sería liberado de Babilonia a causa de las promesas dadas a Abraham y a Jacob.

El versículo 9 continúa con una explicación dada por el Señor de porqué Israel sería recogida de su dispersión: “Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí y no te deseché”.[11] Así como Israel sería recogido de Babilonia, también se llevaría a cabo el recogimiento de Israel en los últimos días.

El versículo 10 nos da la promesa del Señor que Él estaría con Israel durante los recogimientos predichos: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te ayudaré; siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. La “diestra” quiere decir la mano derecha, la misma que levantamos cuando hacemos convenios;[12] en este caso los convenios son hechos por el Señor con Abraham.

Las palabras de este versículo forman la base de un himno favorito, “Que firmes cimientos:”

Pues ya no temáis, y escudo seré,
que soy vuestro Dios y socorro tendréis;
y fuerza y vida y paz os daré,
y salvos de males vosotros seréis.[13]

El élder Joseph  B. Wirthlin, aplicando el mensaje del versículo 10 a nuestro propio tiempo, enseñó:

“Vivimos en tiempos peligrosos y la influencia de Satanás es a veces desenfrenada y abrumadora. Recordemos la promesa que Dios hizo a los que mantienen viva la hoguera de su testimonio para alejar a los lobos que nos amenazan. Esta es Su promesa:
“’No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te ayudaré; siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia’”.[14]

En los versículos 11 al 16, Isaías proclama que Israel sería sostenida por el Señor y dominaría a sus enemigos. Estos versículos son paralelos sinónimamente a los versículos 10 al 13 del Capítulo 42, que predicen que a su recogimiento, Israel cantaría alabanzas al Señor en los diversos países de los cuales se les recogería.

El versículo 11 describe la dispersión y la derrota de los enemigos de Israel: “He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y humillados; los que contienden contigo serán como nada y perecerán”.

El versículo 12 continúa con la descripción: “Los buscarás y no los hallarás, los que tienen contienda contigo; aquellos que te hacen la guerra serán como nada y como cosa que no es”. Los enemigos de Israel serían derrotados y dejarían de existir. Esta profecía  concerniente a Babilonia, que había tomado cautivo a Judá, llegó a ser realidad y asimismo la profecía concerniente a los opresores de Israel en el tiempo del recogimiento de Israel en los últimos días.

En el versículo 13, el Señor proporciona mayor seguridad: “Porque yo, Jehová, soy tu Dios, quien te sostiene de la mano derecha y te dice: No temas, yo te ayudaré”. Cuando nos unimos con el Salvador y Su amor perfecto, podemos apreciar la realidad de esta promesa del Señor.[15]

El versículo 14 continúa: No temas, gusano de Jacob, oh vosotros hombres de Israel; yo te socorreré, dice Jehová, tu Redentor, el Santo de Israel”. “Gusano de Jacob” significa “tú manso y humilde Jacob”.[16] “Redentor” y “el Santo de Israel” son títulos de Jesucristo.

Los versículos 13 y 14 contienen un quiasma:

A: (13) Porque yo Jehová soy tu Dios, que quien te sostiene de la mano derecha
B: y te dice: No temas, yo te ayudaré.
C: (14) No temas, gusano de Jacob,
C: oh vosotros hombres de Israel;
B: yo te socorreré, dice Jehová,
A:  tu Redentor, el Santo de Israel.

En este quiasma Isaías testifica que el Redentor, el Santo de Israel, es Jehová. Este quiasma traslapa con otro más grande, el cual incluye los versículos 8 al 16, dando una correlación entre los elementos compartidos.

El versículo 15 describe a Israel como un instrumento en las manos de Dios, para trillar las naciones del mundo: “He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, cortante, lleno de dientes; trillarás montes y los molerás, y convertirás los collados en tamo”. “Montes” y “collados” significan “naciones” y “naciones menores”.[17] Israel cosecharía los campos de la tierra—blancos ya para la siega—en los últimos días, recogiendo a los justos.[18]

El versículo 16 continúa la descripción: “Los aventarás, y se los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino. Pero tú te regocijarás en Jehová; te gloriarás en el Santo de Israel”. Las naciones cosechadas son vistas metafóricamente como hojas o paja para ser “aventadas”, con el trigo guardado y la paja dispersada por el viento. Es de notar que los desastres naturales, como los huracanes y torbellinos, desempeñarán un papel importante en la destrucción de los inicuos.

Los versículos 8 al 16 contienen un quiasma:

A: (8) Pero tú, oh Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham, mi amigo. (9) Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí y no te deseché.
B: (10) No temas, porque yo estoy contigo;
C: no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalezco;
D: siempre te ayudaré; siempre te sustentaré
E: con la diestra de mi justicia.
F: (11) He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y humillados;
G: los que contienden contigo serán como nada y perecerán.
H: (12) Los buscarás
H: y no los hallarás
G: los que tienen contienda contigo;
F: aquellos que te hacen la guerra serán como nada y como cosa que no es.
E: (13) Porque yo, Jehová, soy tu Dios, quien te sostiene de la mano derecha y te dice:
D: No temas, yo te ayudaré.
C: (14) No temas, gusano de Jacob, oh vosotros hombres de Israel; yo te socorreré, dice Jehová, tu Redentor,
B: el Santo de Israel.
A: (15) He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, cortante, lleno de dientes; trillarás montes y los molerás, y convertirás los collados en tamo. (16) Los aventarás, y se los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino. Pero tú te regocijarás en Jehová; te gloriarás en el Santo de Israel.

La declaración introductoria consta de los versículos 8 y 9 en su totalidad, que testifican que Israel es el siervo del Señor. Estos versículos son equivalentes a los versículos 15 y 16, los cuales forman la reflexión. Los versículos 15 y 16 no forman un quiasma entre si pero son una serie de declaraciones paralelas que describen el papel de Israel como siervo. De Israel se dice que “trillarás montes [naciones] y los molerás, y convertirás los collados [naciones menores] en tamo. Los aventarás, y se los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino…”. “Yo estoy contigo” es sinónimo de “el Santo de Israel”. “La diestra de mi justicia”, que significa la mano del convenio del Señor, contrasta con “de la mano derecha”, que significa la mano de Jacob, recibiendo la ayuda del Señor.

Los versículos 17 al 20, los cuales representan un cambio de tema, son paralelos sinónimamente a los versículos 14 al 17 del Capítulo 42. Durante la restauración en los últimos días, el Señor proporcionará revelación abundantemente a los pobres de espíritu que oren y se humillen delante de Él. El Señor devastará a los opresores de Israel; aquellos que confían en ídolos se avergonzarán.

En el versículo 17, el Señor comienza: “Los afligidos y menesterosos buscan agua, pero no hay; se secó de sed su lengua; yo, Jehová, les responderé; yo, el Dios de Israel, no los desampararé”. Compárense estas palabras de Jesús, registradas por Juan:

“Respondió Jesús y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva.
“La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?
“¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, y sus hijos y sus ganados?
“Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua volverá a tener sed;
“mas el que bebiere del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que brote para vida eterna”.[19]

Las palabras “agua viva” tienen el mismo significado espiritual que el agua buscada por los afligidos y menesterosos descritos en el versículo 17. En ambos casos, el Señor se refiere metafóricamente al mensaje del evangelio y sus ordenanzas de salvación.

En el versículo 18, el Señor continúa: “En las cumbres abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; convertiré el desierto en estanques de agua, y la tierra seca en manantiales de agua”. El Señor hará que el mensaje del evangelio salga por revelación de los cielos, aquí representado metafóricamente por el agua.[20] Este versículo predice la restauración del evangelio en los últimos días, el establecimiento de Sión en el desierto—en los valles de los montes—y el Señor derramando revelación abundante sobre Su pueblo. “Valles”, “desierto” y “tierra seca” también significan, metafóricamente, los pueblos de la tierra que viven sin la guía o inspiración del Señor.

El versículo 19 continúa la metáfora, describiendo el resultado del agua que fluye en el desierto: “Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos; pondré en el yermo cipreses, olmos y álamos juntamente”. Estos siete tipos de árboles representan gentes traídas al conocimiento y que participan de las bendiciones de la salvación.

Esta metáfora de Isaías también tiene un significado literal. Compárese la declaración anterior de Isaías, en el Capítulo 35:

“Se alegrarán el desierto y el erial; y el yermo se regocijará y florecerá como la rosa.
“Florecerá profusamente y también se regocijará con alegría y cantará con júbilo…”.[21]

Esta profecía predice el establecimiento de Sión en el desierto del oeste de Norteamérica, con agua bajada de las montañas para hacer productiva la tierra.[22]

El versículo 20 proporciona la clave espiritual para la metáfora: “para que vean, y sepan, y consideren y entiendan todos que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo ha creado”. En este versículo está claro que los árboles representan gentes—llevadas a ver, saber, considerar y entender las bendiciones del Señor, el Creador de todo.[23]

Los versículos 17 al 20 contienen un quiasma:

(17) Los afligidos y menesterosos buscan agua, pero no hay; se secó de sed su lengua;
A: yo, Jehová, les responderé;
B: yo, el Dios de Israel, no los desampararé.
C: (18) En las cumbres abriré ríos,
D: y fuentes en medio de los valles;
E: convertiré el desierto en estanques de agua,
F: y la tierra seca en manantiales de agua.
G: (19) Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos;
G: pondré en el yermo cipreses, olmos y álamos juntamente,
F: (20) para que vean,
E: y sepan,
D: y consideren
C: y entiendan todos
B: que la mano de Jehová hace esto,
A: y que el Santo de Israel lo ha creado.

“En las cumbres abriré ríos” se compara con “entiendan todos”; “fuentes en medio de los valles” se compara con “consideren”; “estanques de agua” es equivalente a “sepan”; y “manantiales de agua” se asemeja con “vean”. Estas comparaciones indican claramente el significado espiritual de la metáfora. “Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos” complementa “pondré en el yermo cipreses, olmos y álamos juntamente”. La intención de este quiasma es de mostrar que los dones del Espíritu serían abundantes durante la restauración en los últimos días, para que los que oren humildemente vean,  sepan,  consideren y entiendan. La declaración central es una parábola, la cual describe una variedad de árboles—representando una diversidad de gentes—que crecen en el desierto a causa del agua proveído, lo cual simboliza las bendiciones recibidas por causa del derramamiento de revelación.

En los versículos 21 al 29 el tema cambia otra vez para denunciar aún más la idolatría. La denuncia consiste en una acusación o litigio. Los versículos 21 al 24 son paralelos sinónimamente al versículo 1 de este mismo capítulo, el cual comienza el litigio convocando a los participantes.

El versículo 21 desafía: “Presentad vuestra causa, dice Jehová; exponed vuestros fuertes razonamientos, dice el Rey de Jacob”. En estas dos declaraciones paralelas, el Señor demanda que los que adoran ídolos aporten evidencia creíble de que los ídolos tienen algún poder.

El versículo 22 detalla más el desafío: “Tráiganlos y declárennos lo que ha de suceder; dígannos lo que ha sucedido desde el principio, y lo consideraremos en nuestro corazón, para que sepamos también su final; y hacednos entender lo que ha de venir”. El Señor demanda que los ídolos profeticen, si son capaces.

El versículo 23 demanda: “Declaradnos lo que ha de venir después, para que sepamos que vosotros sois dioses; haced algo, sea bueno o malo, para que lo temamos y lo veamos juntamente”.[24] Los ídolos no tienen poder de predecir el futuro—ni para hacer nada, ya sea bueno o malo.

En el versículo 24 el Señor atestigua que los ídolos son nada: “He aquí que vosotros no sois nada, y vuestras obras son vanidad; abominación es el que os escoge”. Dirigiéndose a los ídolos, el Señor declara que son nada. Además, el que elige adorar ídolos es abominable delante del Señor.

En el versículo 25 el Señor declara la profecía acerca de Ciro: “Del norte desperté a uno, y vendrá; del nacimiento del sol invocará mi nombre; y pisoteará príncipes como a lodo, como pisotea al barro el alfarero”. Este versículo predice el avance de Ciro el rey elamita desde el norte, destruyendo las naciones delante de él. “Del nacimiento del sol” se refiere al nacimiento de Ciro en Elam, que se encuentra en el este. “Invocará mi nombre” describe su cumplimiento de los designios del Señor aunque él fuere un déspota despiadado y un idólatra.[25]

El versículo 25 es paralelo sinónimamente a los versículos 2 y 3, los cuales también predicen el ascenso de Ciro, que permitiría a los Judíos regresar a Jerusalén de su esclavitud en Babilonia.

El versículo 26 es paralelo sinónimamente a los versículos 4 y 5. El versículo 26 presenta preguntas retóricas con respecto al poder del Señor, en contraste a los ídolos mudos: “¿Quién lo declaró desde el principio, para que lo supiéramos; o de tiempo atrás, para que dijéramos: Es justo? Ciertamente no hay quien lo declare; sí, no hay quien lo anuncie; ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras”. Ningún ídolo ha profetizado, ni ha dicho las cosas desde el principio como el Señor lo hace. Nadie oye palabras del Señor habladas por ídolos; ningún ídolo ha predicho la conquista de Ciro ni su rectitud al permitir el regreso de los judíos a Jerusalén.

El versículo 27, que es paralelo sinónimamente al versículo 6, presenta la alternativa del Señor: “He aquí, yo soy el primero que he declarado estas cosas a Sión, y a Jerusalén daré un portador de buenas nuevas”. El Señor ha enseñado estas cosas a Sión (a los justos) desde el principio, y enviará a un mensajero a Jerusalén para llevarles las buenas nuevas del regreso de los Judíos y del evangelio.  En este versículo “Sión” significa tanto un sitio para el recogimiento espiritual de los últimos días como la Jerusalén justa de los últimos días, el sitio para el recogimiento físico de la Israel penitente.[26] El versículo 6 aclara que las buenas nuevas de las cuales se han hablado son acerca del retorno de los Judíos de  Babilonia, y como un símbolo, el recogimiento de Israel en los últimos días.

El versículo 28 dice: “Miro, y no hay nadie; y entre ellos ningún consejero hay; les pregunto, y no responden palabra”. La traducción de José Smith presenta “no hay nadie aún entre los hombres…”.[27] La estupefacción prevalece entre los ídolos y los hombres que los adoran.

El versículo 29 resume: “He aquí, todos son vanidad, y las obras de ellos nada son. ¡Viento y vanidad son sus imágenes fundidas!”.[28] Los ídolos son vanidad e insensatez.

Notas


[1]. Victor L. Ludlow, Isaiah: Prophet, Seer, and Poet [Isaías: Profeta, Vidente, y Poeta]: Deseret Book Company, Salt Lake City, Utah, 1982, pág. 349-356.

[2].  Véase Isaías 1:21; 30:18; 32:1; 33:5; 49:4; 53:8.

[3]. Véase Isaías 44:28 y 45:1.

[4]. 2 Crónicas 36:22-23; véase también Esdras 1:1-11.

[5]. El versículo 4 contiene un quiasma: ¿Quién hizo y realizó esto?/desde el principio/Yo/Jehová/el primero/con los postreros.

[6]. Véase Isaías 44:6; 48:12 (1 Nefi 20:12); Apocalipsis 1:11, 17; 22:13; Alma 11:39; Doctrina y Convenios 110:4.

[7]. Véase Isaías 5:26; 26:15; 40:28; 41:9.

[8]. El versículo 7 contiene un quiasma: El artífice/orfebre/martillo/yunque/soldadura/lo afirma con clavos.

[9]. Véase Doctrina y Convenios 109:57-58.

[10]. Véase 2 Crónicas 20:7; también Santiago 2:23.

[11]. Los versículos 8 y 9 contienen un quiasma: Tú, oh Israel/siervo/Jacob, a quien yo escogí/descendencia/ Abraham/amigo/ te/tomé/siervo/te escogí.

[12]. Véase Deuteronomio 33:2; Isaías 62:8.

[13]. Himnos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1992, Himno Número 40, “Qué firmes cimientos”, estrofa 3.

[14]. Joseph B. Wirthlin, “Hogueras espirituales  de testimonio”, Liahona, Enero de 1993, pág. 41.

[15]. W. Craig Zwick, “El Señor tu Dios te sostendrá de la mano”, Liahona, Noviembre de  2003, pág. 34-36.

[16]. Brown, et al., 1996, Número de Strong 8438, pág. 1068; véase también Isaías 41:14, nota al pie de página 14a.

[17]. Véase Isaías 2:2, 14 y 2 Nefi 12:2, 14; Isaías 11:9; 13:2, 4; 30:25 y comentario perteneciente.

[18]. Véase Juan 4:35; también Doctrina y Convenios 4:4; 6:3; 11:3; 12:3; 14:3; 33:3,7.

[19]. Juan 4:10-14.

[20]. Véase Isaías 12:3; 35:6-7; 55:10-11; 58:11.

[21]. Isaías 35:1-2.

[22]. LeGrand Richards, “La Segunda Venida de Cristo”, Liahona, Agosto de 1978, pág. 117.

[23].  Véase Isaías 40:28; 42:5; 44:24; 45:12; Moises 1:33; 4:2.

[24]. Los versículos 22 y 23 contienen un quiasma: Declárennos lo que ha de suceder/dígannos lo que ha sucedido/lo consideraremos en nuestro corazón/sepamos su final/hacednos entender lo que ha de venir/declaradnos lo que ha de venir después.

[25]. Véase Isaías 10:15 (2 Nefi 20:15).

[26]. Véase Isaías 3:16; 33:5, 14, 20; 34:8; 37:32; 40:9; 51:3.

[27]. Joseph Smith’s “New Translation” of the Bible [Una “Nueva Traducción” de la Biblia por José Smith]: Herald Publishing House, Independence, Missouri, 1970, pág. 207.

[28]. Los versículos 23 al 29 contienen un quiasma: Declaradnos lo que ha de venir/dioses/vosotros sois nada, y vuestras obras son vanidad/del norte desperté a uno/no hay quien lo declare/Sión/Jerusalén/no hay nadie/todos son vanidad/las obras de ellos nada son/viento/vanidad son sus imágenes fundidas.

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2 respuestas a Capítulo 41: “No temas, porque yo estoy contigo”

  1. mariangela dijo:

    me encanta isaias y que Dios los bendiga me fue de mucha ayuda x un sueno o una voz me desperto dormida y encontre repuesta aqui gracias por ser instrumento de bendicion para otro

  2. josefina gonzalez dijo:

    josefina: el Señor los bendiga por tan poderosas palabras del libro de Isaias, me detuve significativamente en el versiculo diez por ser un versiculo vigente en la actualidad donde tenemos que tener fortaleza y no temer a tantas adversidades y situaciones que todos los dias se nos presenta y si no creemos que Dios nuestro Padre Dios está con nosotros se nos hara dificil continuar con nuestro camino. Cuando leo el versiculo diez el alma me vuelve al cuerpo porque solo en leerla y creerla somos mas que vencedores porque nos esta dejando la promesa de que a pesar de lo que suceda nuestro DIOS va estar con nosotros. Gloria a Dios.

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