El Capítulo 40 está dividido en varias partes. La primera parte, la cual incluye los versículos 1 al 5, es familiar para nosotros gracias a las palabras y música de la obra El Mesías de Händel. En esta primera parte Isaías presenta varias profecías importantes acerca de la venida de Cristo, el conocimiento de las cuales consolaría al pueblo. La segunda parte, que comprende los versículos 6 al 9, presagia lo que haría Juan el Bautista para preparar la vía para el Señor. Esta segunda parte compara el estado frágil mortal de la humanidad con la permanencia de la palabra de Dios, que perdurará para siempre. La tercera parte, que comprende los versículos 10 y 11, desarrolla la metáfora del Mesías como el Buen Pastor. Los versículos que describen al Buen Pastor también son celebrados en la obra El Mesías por Händel. La cuarta parte, comprendiendo los versículos 12 al 26, describe la omnipotencia y la omnisciencia de Dios, contrastando Su poder con la impotencia de los ídolos mudos y la completa insensatez de los hombres que los adoran. La quinta y parte final, que comprende los versículos 27 al 31, testifica que los que siguen al Señor serán fortalecidos.
Este capítulo marca el principio de una división mayor en el Libro de Isaías, compuesta de los capítulos 40 al 54, en la cual la nación antigua de Israel se describe como exiliada en el mundo, interactuando con eventos y la gente.[1]
El versículo 1 dice: “Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios”. El significado hebreo original es que los del pueblo deben arrepentirse, para que sean consolados por los siervos del Señor.[2]
El versículo 1 sirve como introducción para los cuatro versículos que lo siguen, en los cuales se presentan profecías que describen la venida del Señor Jesucristo. ¿Por qué sería consolado el pueblo? Por causa del conocimiento de estas cosas importantes que anunciarán la venida del Salvador. ¿Por qué debemos arrepentirnos? Porque la venida del Señor se acerca.
El versículo 2 dice: “Hablad al corazón de Jerusalén y decidle a voces que su lucha ha terminado, que su iniquidad es perdonada, que ya ha recibido de la mano de Jehová el doble por todos sus pecados”.[3] El significado hebreo traducido como “su lucha” es “arduo servicio”.[4] Por causa del sacrificio infinito del Señor, los pecados podrían ser perdonados mediante el arrepentimiento—tanto individual como colectivamente. Bajo la ley de Moisés, la restitución requería doble remuneración: “En todo caso de fraude…aquel a quien los jueces condenen pagará el doble a su prójimo”.[5] En el tiempo de la restauración de Judá en los últimos días preparatorio a la Segunda Venida del Señor, Judá habrá pagado la deuda entera por sus pecados bajo la ley. Esta frase también sirve como advertencia de que, debido al grado del conocimiento dado a todo Israel, si abandonaba este conocimiento superior las consecuencias serían severas.
Otro posible significado para el mensaje de consuelo presentado en los versículos 1 y 2 es que si Jerusalén hubiera aceptado a Juan el Bautista y su misión preparatoria, sus pecados habrían sido perdonados.
En Doctrina y Convenios, el Señor enseña más sobre esto: “Porque de aquel a quien mucho se da, mucho se requiere; y el que peque contra mayor luz, mayor condenación recibirá”.[6] Compárense las palabras de Jesús en el Nuevo Testamento: “Pero aquel que no la sabía, e hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco, porque a todo aquel a quien se le haya dado mucho, mucho se demandará de él; y al que se le haya encomendado mucho, más se le pedirá”.[7]
El versículo 3 predice la misión preparatoria de Juan el Bautista: “Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino de Jehová; enderezad calzada en el yermo para nuestro Dios”.[8] La “calzada”, que es una metáfora para el conocimiento del plan de salvación,[9] iba a ser preparada adelante de Jesucristo, el Mesías que vendría.
Juan el Bautista iría delante del Mesías para restaurar el conocimiento verdadero del plan de salvación. El cumplimiento de esta profecía es reconocido en el Nuevo Testamento:
“Porque éste [Juan el Bautista] es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo:
Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.
“Y Juan estaba vestido de pelo de camello y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.
“Entonces acudían a él Jerusalén, y toda Judea y toda la provincia de alrededor del Jordán;
“y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados”.[10]
Nefi citó las enseñanzas de su padre, Lehi, concernientes a Juan el Bautista:
“Y también les habló acerca de un profeta que habría de preceder al Mesías, para preparar la vía del Señor;
“sí, y que saldría y proclamaría en el desierto: Preparad el camino del Señor y enderezad sus sendas, porque entre vosotros se halla uno a quien no conocéis; y más poderoso es que yo, y de quien no soy digno de desatar la correa de su zapato. Y mi padre habló mucho tocante a esta cosa.
“Y mi padre dijo que bautizaría en Betábara, del otro lado del Jordán; y también dijo que bautizaría con agua; que aun bautizaría al Mesías con agua;
“y que después de haber bautizado al Mesías con agua, vería y daría testimonio de haber bautizado al Cordero de Dios, que quitaría los pecados del mundo”.[11]
El Señor aplica el mismo mandato a sus seguidores en los últimos días para “enderezar sus sendas” como parte de la Restauración, preparatorio a la Segunda Venida del Señor: “Sí, abrid vuestra boca y será llena, y decid: Arrepentíos, arrepentíos y preparad la vía del Señor, y enderezad sus sendas; porque el reino de los cielos está cerca”.[12]
El Señor da una explicación adicional a los santos de los últimos días:
“Escuchad y oíd una voz como de uno enviado de lo alto, uno potente y poderoso, cuyas salidas son hasta los cabos de la tierra; sí, cuya voz se dirige a los hombres: Preparad la vía del Señor, enderezad sus sendas….
“Sí, una voz que proclama: Preparad la vía del Señor, disponed la cena del Cordero, aparejad para el Esposo”.[13]
“Enderezad calzada en el yermo para nuestro Dios” predice la función preparatoria de Juan el Bautista y, como un símbolo, predice el establecimiento de Sión en el desierto antes de la Segunda Venida del Señor. Anteriormente, en el capítulo 35 Isaías predijo:
“Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará por allí ningún impuro; y será para los que anden por él, pues por más torpes que sean no se extraviarán”.[14]
El significado del camino es de índole espiritual, siendo “el camino angosto” que tiene “una puerta estrecha”. Compárense las palabras de Jesús, registradas por Mateo: “Porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.[15]
La vía abierta por el Señor para que los hijos de Israel pasaran por el Mar Rojo es un símbolo físico para la vía espiritual—la vía estrecha y angosta.[16] La vía del Señor será clara para los viajeros y , aunque sean torpes, no les será difícil seguirla mientras sean obedientes.[17]
Al igual que como Juan el Bautista huyó al desierto para escapar la persecución, los mormones fueron obligados a huir de su amada ciudad—Nauvoo, Illinois—debido a la persecución. El profeta José Smith había sido muerto. Su sucesor, Brigham Young, siguiendo las instrucciones dadas a él por el Señor[18] y anteriormente por José Smith, dirigió a los santos de los últimos días a la Gran Cuenca, un lugar inhabitado en el oeste norteamericano en donde establecieron una sociedad en la cual podrían practicar la religión cristiana restaurada y fortalecerse aún más, lejos de sus adversarios.
Los versículos 1 al 3 son acompañados por música en El Mesías de Händel, Parte 1 Número 2—Recitativo para tenor, “Consolad a mi pueblo”.
Concerniente a Juan el Bautista, el Señor reveló lo siguiente a José Smith:
“Porque se bautizó mientras estaba aún en su niñez, y cuando tenía ocho días de edad, el ángel de Dios lo ordenó para este poder, con el objeto de derribar el reino de los judíos y enderezar las sendas del Señor ante la faz de su pueblo, a fin de prepararlo para la venida del Señor, en cuya mano se halla todo poder” (énfasis añadido).[19]
El versículo 4 describe en una metáfora la restauración del evangelio, incluyendo el orden social unido que se practicaría entre los creyentes, el cual se establecería antes de la venida del Mesías: “Todo valle será alzado, y todo monte y collado serán bajados; y lo torcido será enderezado, y lo áspero será allanado”. El significado hebreo por “lo áspero” es “cordilleras”.[20] Este versículo no solamente describe la misión de Juan el Bautista de preparar la vía para el ministerio terrenal del Señor Jesucristo; también es un símbolo que describe el papel de José Smith, el profeta de la restauración en los últimos días. Este pasaje también puede referirse a cambios topográficos que sucederían antes de la Segunda Venida del Señor a consecuencia de terremotos catastróficos,[21] pero claramente no es el significado que se aplica a la misión de Juan el Bautista o a la restauración del evangelio en los últimos días.
Santiago, el hermano de Jesús,[22] interpreta el significado: “El hermano que es de condición humilde, regocíjese en su exaltada posición; pero el que es rico, en su condición humilde, porque él pasará como la flor de la hierba”.[23] Está claro que la frase de Santiago “él pasará como la flor de la hierba” se refiere a este versículo en este capítulo de Isaías. En el versículo 6 que sigue, Isaías dice: “Una voz que decía: Da voces. Y él respondió: ¿Qué tengo que decir a voces? Toda carne es hierba, y toda su bondad como flor del campo”.[24] Según esta profecía el papel de Juan el Bautista sería el de introducir el orden social unido entre sus partidarios, aunque esto no se describe en el Nuevo Testamento.
Santiago, en el versículo citado, amplía el concepto de que Dios no hace acepción de personas y contestaría la oración de cualquiera que le pide con fe.[25] Es notable que al leer un versículo anterior en el primer capítulo de Santiago, José Smith fue inspirado a acercarse al Señor en oración, lo cual dió como resultado la restauración del evangelio.[26]
En Doctrina y Convenios el Señor describe cómo los santos en los últimos días deben establecer la ley de consagración para proveer para sus necesidades temporales, usando palabras similares a las de Santiago: “Pero es preciso que se haga a mi propia manera; y he aquí, ésta es la forma en que yo, el Señor, he decretado abastecer a mis santos, para que los pobres sean exaltados, y los ricos sean humildes (énfasis añadido)”.[27]
Doctrinas falsas, o calzadas “torcidas” que supuestamente llevan a la vida eterna, se enderezarán, y “lo áspero”, que significa doctrinas confusas que son difíciles de entender, se harían más sencillas.
Las palabras del versículo 4 forman el texto de la obra El Mesías de Händel, Parte 1 Número. 3—Aire por tenor, “Todo valle será alzado”.
El versículo 5 concluye la serie de conceptos mesiánicos que proporcionarían consuelo al pueblo del Señor: “Entonces se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá, porque la boca de Jehová ha hablado”.
El Señor da más información concerniente al evento predicho:
“He aquí, es mi voluntad que todos los que invoquen mi nombre, y me adoren de acuerdo con mi evangelio eterno, se congreguen y permanezcan en lugares santos,
“y se preparen para la revelación que ha de venir, cuando el velo que cubre mi templo, en mi tabernáculo, el cual esconde la tierra, será quitado, y toda carne me verá juntamente” (énfasis añadido).[28]
El significado es que los que invoquen el nombre del Señor y lo adoren en pureza serán dirigidos a congregarse en lugares santos para su protección, para prepararse para la venida del Señor. Entonces el Señor será revelado, al removerse el velo que cubre Su templo y tabernáculo celestial. Seguramente, será de gran consuelo al pueblo justo del Señor que Jesucristo, su Señor, sea revelado a la tierra entera.
Los versículos 3 al 5 son citados por Lucas en el Nuevo Testamento, también identificando a Juan el Bautista como “voz del que clama en el desierto”.[29]
Las palabras del versículo 5 comprenden el texto del Mesías de Händel, Parte 1 Número 4—coro, “La gloria de Jehová”.
El versículo 5 se cita en una declaración doctrinal importante sobre Cristo por los apóstoles vivientes:
“Testificamos que algún día Él regresará a la tierra. “Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá”. Él regirá como Rey de reyes y reinará como Señor de señores, y toda rodilla se doblará, y toda lengua hablará en adoración ante Él. Todos nosotros compareceremos para ser juzgados por Él según nuestras obras y los deseos de nuestro corazón”.[30]
Los versículos 6 al 8 predicen el mensaje de Juan el Bautista, que se presentó por primera vez en el versículo 3. El versículo 6 comienza: “Una voz que decía: Da voces. Y él respondió: ¿Qué tengo que decir a voces? Toda carne es hierba, y toda su bondad como flor del campo”— Este versículo es parafraseado por Santiago, como se citó anteriormente.[31]
Los versículos 3 al 6 contienen un quiasma:
A: (3) Voz del que clama en el desierto:
B: Preparad el camino de Jehová;
C: enderezad calzada en el yermo para nuestro Dios.
D: (4) Todo valle será alzado,
D: y todo monte y collado serán bajados;
C: y lo torcido será enderezado, y lo áspero será allanado.
B: (5) Entonces se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá, porque la boca de Jehová ha hablado.
A: (6) Una voz que decía: Da voces…
“Voz del que clama en el desierto” es equivalente a “una voz que decía: Da voces…”. En ambos casos, la voz es la de Juan el Bautista. “Preparad el camino de Jehová” complementa “entonces se manifestará la gloria de Jehová”, indicando que la preparación predicha es para la gloriosa Segunda Venida del Señor. “Enderezad calzada en el yermo para nuestro Dios” se complementa con “y lo torcido será enderezado, y lo áspero será allanado, “ que nos enseña que la vía estrecha y angosta hacia la exaltación, que se hizo torcida a causa de la apostasía, es la que debe enderezarse. “Todo valle será alzado” contrasta con “y todo monte y collado serán bajados”. Estas frases significan que aquellos de alta posición o estado temporal serían humillados y los pobres serían levantados bajo el orden social unido del Señor, el cual sería introducido por Juan el Bautista.
El versículo 7 continúa el mensaje que sería dado por Juan el Bautista: “La hierba se seca, la flor se marchita, porque el aliento de Jehová sopla sobre ella; ciertamente el pueblo es hierba”.[32] La última frase de este versículo explica la metáfora. “Espíritu” y “viento” o “aliento” son significados distintos de la misma palabra hebrea.[33] El significado intencionado por Isaías sería que los vientos—o sea, las condiciones mortales en general, causadas o permitidas por el Señor—llevarán a cabo la temporalidad de la condición humana.
Los versículos 5 al 7 contienen un quiasma:
A: (5) Entonces se manifestará la gloria de Jehová,
B: y toda carne juntamente la verá, porque la boca de Jehová ha hablado.
C: (6) Una voz que decía: Da voces.
C: Y él respondió: ¿Qué tengo que decir a voces?
B: Toda carne es hierba, y toda su bondad como flor del campo.
A: (7) La hierba se seca, la flor se marchita, porque el aliento de Jehová sopla sobre ella; ciertamente el pueblo es hierba.
“Se manifestará la gloria de Jehová” se compara con “la hierba se seca, la flor se marchita, porque el aliento de Jehová sopla sobre ella”. Durante nuestro estado mortal temporal, cada uno de nosotros debemos obtener la influencia del Espíritu Santo para poder soportar la gloria de la Segunda Venida del Señor. “y toda carne juntamente la verá” se asemeja con “Toda carne es hierba”, dándonos advertencia de que seremos consumidos en Su venida como la hierba seca a menos que tengamos el Espíritu con nosotros.
El versículo 8 contrasta la temporalidad del hombre en su estado mortal con la permanencia de Dios: “Se seca la hierba, se marchita la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre”. Todo lo que se refiere al hombre mortal es temporal, mientras que Dios y Sus palabras son eternos y durarán para siempre. Nótese las declaraciones paralelas de los versículos 7 y 8: “La hierba se seca, la flor se marchita” se compara primero con “porque el aliento de Jehová sopla sobre ella; ciertamente el pueblo es hierba” en el versículo 7, y después es contrastada con “mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” en el versículo 8. El significado es que mientras que el estado del hombre es mortal y temporal, la palabra de Dios es eterna. Otra vez, es de notar que “espíritu” y “aliento” se traducen de la misma palabra hebrea.[34]
El Apóstol Pedro citó los versículos 6 al 8, ampliando su significado:
“Porque: Toda carne es como la hierba, y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba: Se seca la hierba, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y ésta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada”.[35]
El versículo 9 declara: “Súbete sobre un monte alto, anunciadora de buenas nuevas de Sión; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de buenas nuevas de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡He aquí al Dios vuestro!”[36] “Anunciadora de buenas nuevas” significa “heraldo”;[37] al que trae buenas nuevas concerniente a Sión se le manda subirse a un monte alto. La frase “buenas nuevas” se usa frecuentemente en el Antiguo Testamento; la palabra comparativa que se usa en el Nuevo Testamento es “evangelio”. De igual manera, en la segunda frase de este versículo, al que traería las buenas nuevas del evangelio a Jerusalén se le instruye a levantar su voz fuertemente y sin temor.
Los líderes eclesiásticos cuya responsabilidad es la de predicar las buenas nuevas del evangelio deben, sin miedo, enseñar a la gente cómo prepararse para estar en la presencia de Dios. Este mandato se aplica en particular a los profetas de los últimos días, cuya misión es de preparar al pueblo de Sión, así como al de Jerusalén, para recibir al Mesías que vuelve. “Sión” como se usa en este versículo significa un sitio para el recogimiento espiritual de los últimos días así como es un sinónimo de Jerusalén—en particular, la Jerusalén de los últimos días en la cual la rectitud prevalecería.[38] “Un monte alto” también se refiere al templo, un sitio de preparación para aquellos que predicarían el evangelio.[39]
Las palabras del versículo 9 comprenden el texto del Mesías de Händel, Parte 1 Número 9—Aire para contralto y coro, “Anunciadora de Sión”.
El versículo 10 declara: “He aquí, Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo gobernará por él; he aquí, su recompensa viene con él, y su obra está delante de él”. Este pasaje predice la Segunda Venida del Señor; Su primera venida fue como un bebé en Belén, lo que contrasta notablemente con esta descripción. Su poder militar, así como la aclamación que se le debe a causa de Sus logros impresionantes, será evidente para todos.
El Señor, en Doctrina y Convenios, explica: “Y será revelado el brazo del Señor; y vendrá el día en que aquellos que no oyeren la voz del Señor, ni la voz de sus siervos, ni prestaren atención a las palabras de los profetas y apóstoles, serán desarraigados de entre el pueblo”.[40]
El versículo 11 desarrolla la metáfora del Mesías como el Buen Pastor: “Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo recogerá los corderos y en su seno los llevará; conducirá con ternura a las ovejas que todavía están criando”. En su estado debilitado, las ovejas que recientemente han dado a luz necesitan cuidado adicional.
Durante Su ministerio mortal, Jesús declaró que Él mismo es el Buen Pastor:
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo, y deja las ovejas y huye; y el lobo arrebata y dispersa las ovejas. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas”.[41]
Aquí, en el contexto de ser el Buen Pastor, Jesús predice Su sacrificio infinito en el cual Él daría Su propia vida.
El rey Benjamín exhortó a su pueblo:
“He aquí, os digo que el buen pastor os llama; sí, y os llama en su propio nombre, el cual es el nombre de Cristo; y si no queréis dar oídos a la voz del buen pastor, al nombre por el cual sois llamados, he aquí, no sois las ovejas del buen pastor”.[42]
Las palabras del versículo 11 comprenden el texto del Mesías de Händel, Parte 1 Número 20—Aire para la contralto, “Como pastor apacentará su rebaño”.
La metáfora del Señor como el Buen Pastor también se presenta en Salmo 23. Véase también las palabras del los himnos “Jehová mi Pastor es”[43] y “Ama el Pastor las ovejas”.[44]
El élder Delbert L. Stapley enseñó:
“El testimonio de que Jesús es el Buen Pastor, es una figura retórica la cual era familiar para aquellos que desempeñaban esa labor en Palestina. Jesús sabía que quienes le escuchaban estaban al tanto de la profecía de que un pastor les había sido prometido a los hijos de Israel…. Isaías profetizó que cuando Dios descienda “como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos…”. No podía interpretarse equivocadamente lo que Jesús dijo. Él era su Señor, el Mesías prometido. Comparando a los falsos maestros con ladrones y asalariados a quienes les preocupaba el dinero más que el rebaño, Jesús repudiaba a los pretendientes. No se puede imaginar mayor acusación que ésta”.[45]
Comenzando con el versículo 12, el Señor es descrito como el Creador: “¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y la extensión de los cielos con su palmo, y puso en una medida el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?”[46], [47] El Gran Rollo de Isaías presenta: “¿Quién midió las aguas del mar con el hueco de su mano ….?”[48] El poder del Creador es asombroso e incomprensible para el hombre. Es de notar que “¿Quién…?” es emparejado con una serie de cinco declaraciones paralelas en este versículo, y otras más en los versículos siguientes. El propósito de Isaías al usar las estructuras paralelas es para dar énfasis. “Midió”, “…con su palmo”, “puso en una medida …”, “pesó…con balanza, y con pesas.…” todos describen actividades asociadas con la construcción—el análogo terrenal de la obra santa de la creación.
El versículo 13 continúa las preguntas retóricas de Isaías: “¿Quién dirigió al espíritu de Jehová, o le aconsejó, enseñándole?” El conocimiento infinito del Señor, demostrado en Sus obras creativas, es incomprensible para el hombre. ¿Quién enseñó al Señor? Ciertamente ni el más destacado ni el más sabio entre los hombres. Es de notar que la estructura de este versículo es igual que la del versículo anterior, la cual consiste de una frase que comienza con “¿Quién…”, seguida por dos declaraciones paralelas que continúan las del versículo 12.
El apóstol Pablo parafraseó y amplió el versículo 13:
“¡Oh la profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos! Porque, ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?” [49]
La revelación moderna incluye palabras similares: “Grande es su sabiduría, maravillosas son sus vías, y la magnitud de sus obras nadie la puede saber”.[50]
El versículo 14 continúa: “¿A quién pidió consejo y quién le hizo entender? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó conocimiento o le mostró la senda del entendimiento?” [51] Aquí, Isaías establece que ningún hombre mortal le enseñó al Señor estas cosas; más bien, El fue enseñado por Su Padre Celestial. Nótese, otra vez, la estructura paralela: “¿A quién…?” es la frase con la que se empieza, seguida por cinco frases paralelas equivalentes. “El camino del juicio” y “la senda del entendimiento” simbolizan el plan de salvación.[52] “Juicio”, como se usa aquí, significa “buen razonamiento”.[53]
El versículo 15 describe la magnitud de los logros del Señor: “He aquí que las naciones son como una gota de un balde y consideradas como el polvo en la balanza; he aquí, él levanta las islas como al polvo fino”. La omnipotencia del Señor se atestigua otra vez, y es acentuada por la estructura paralela.
El versículo 16 describe la pequeñez del hombre al tratar de honrar al Señor por Su poder y logros: “Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el holocausto”. A causa de Su grandeza ni siquiera todos los animales del Líbano, ni la madera de todos los grandes bosques del mismo, son suficientes para un holocausto lo adecuadamente grande como para darle la honra debida.
El versículo 17 resume: “Todas las naciones son como nada delante de él; para él cuentan menos que nada y le son vanas”. En vista de la omnipotencia del Señor, los logros de las naciones que pueblan la tierra—junto con todas sus éxitos humanos—son insignificantes. Si el Señor tiene poder para crear la tierra y al hombre sobre ella, seguramente Él tiene poder de cumplir todas Sus promesas.
El versículo 18 presenta un desafío de Isaías a los idólatras: “¿Con quién, pues, compararéis a Dios, o qué imagen le compondréis?” Estas preguntas retóricas afirman que no hay entidad comparable a Dios.
Los versículos 19 y 20 describen los esfuerzos inútiles del idólatra en hacer algo digno de su adoración. El versículo 19 comienza: “El artífice funde la imagen tallada; el orfebre la recubre de oro y le labra cadenas de plata”.
El versículo 20 dice: “El que es muy pobre para tal ofrenda escoge madera que no se pudra; se busca un maestro sabio, para que le haga una imagen tallada que no se mueva”. Aún los pobres que no pueden proporcionar plata ni oro tratan de proporcionar madera duradera para hacer un ídolo.
El versículo 21 comienza con la denuncia exasperada de Isaías: “¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿No os lo han dicho desde el principio? ¿No lo habéis entendido desde la fundación de la tierra?” Estas cuatro preguntas retóricas negativas son estructuralmente paralelas y todas tienen el mismo significado. Su uso demuestra la contienda de Isaías que está perfectamente claro que el Señor—y no ídolos vanos—es nuestro Creador y controla los destinos de los hombres. La idolatría es ignorancia grave.
El versículo 22 nos recuerda la omnipotencia del Señor, resumiendo las declaraciones de Isaías en los versículos 12 al 15: “Él está sentado sobre la bóveda de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina y los despliega como una tienda para morar”. El Señor, sentando sobre la bóveda de la tierra, puede ver todos los habitantes de la tierra a la vez.
El versículo 23 confirma el poder del Señor sobre los gobernantes políticos de la tierra: “Él reduce a la nada a los que gobiernan y a los jueces de la tierra hace como cosa vana”. Los poderosos, cuando se comparan a la omnipotencia del Señor, son como nada.
El versículo 24 explica: “Apenas han sido plantados, apenas han sido sembrados, apenas su tronco ha echado raíz en la tierra, cuando él sopla sobre ellos y se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca”. Sin el cuidado del Señor, los gobernantes políticos son como las plantas que no son atendidas ni nutridas.
En el versículo 25, el Señor presenta otra pregunta retórica: “¿Con quién, pues, me compararéis o me haréis semejante?, dice el Santo”. Aquí, “Santo” quiere decir el Señor, el Santo Dios.
En el versículo 26, Él mismo da la respuesta: “Levantad en alto vuestros ojos y mirad: ¿Quién creó estas cosas? Él saca en orden su hueste; a todas llama por sus nombres; por la grandeza de su vigor y el poder de su fuerza ninguna faltará”.[54] El salmista afirma: “Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres”.[55] Todas las estrellas en el cielo testifican del poder creador del Señor. Él numera las estrellas en los cielos y las conoce por nombre. Cada una de ellas, sin falta, obedece las leyes dadas por el Señor.[56]
El versículo 27 da el desafío de Isaías a Israel: “¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y mi causa pasa inadvertida a mi Dios?” [57] Isaías desafía la declaración de Jacob de que el Señor no es consciente de su camino difícil y de que no tiene en cuenta sus esfuerzos. “Mi camino” [el de Jacob] significa los desafíos y tribulaciones de la vida; “el camino” o “la vía” significa el plan de salvación.[58]
El versículo 28 provee la respuesta de Isaías: “¿No has sabido? ¿No has oído que el Dios eterno, Jehová, el cual creó los confines de la tierra, no desfallece ni se fatiga? Su entendimiento es inescrutable”. “Los confines de la tierra” significa la tierra entera.[59] “El Dios eterno” significa que Dios no tiene principio y, para siempre, no tendrá fin. Está muy claro—declara Isaías—de que El Señor, el Creador de todo,[60] está continuamente consciente, vela por nosotros siempre, y no hay límite para su conocimiento y comprensión.
Los versículos 21 al 28 contienen un quiasma:
A: (21) ¿No sabéis? ¿no habéis oído? ¿ No os lo han dicho desde el principio? ¿no lo habéis entendido desde la fundación de la tierra?
B: (22) Él está sentado sobre la bóveda de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina y los despliega como una tienda para morar
C: (23) Él reduce a la nada a los que gobiernan y a los jueces de la tierra hace como cosa vana.
C: (24) Apenas han sido plantados, apenas han sido sembrados, apenas su tronco ha echado raíz en la tierra, cuando él sopla sobre ellos y se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca. (25) ¿Con quién, pues, me compararéis o me haréis semejante?, dice el Santo
B: (26) Levantad en alto vuestros ojos y mirad: ¿Quién creó estas cosas? Él saca en orden su hueste; a todas llama por sus nombres; por la grandeza de su vigor y el poder de su fuerza ninguna faltará. (27) ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y mi causa pasa inadvertida a mi Dios?
A: (28) ¿No has sabido? ¿No has oído que el Dios eterno, Jehová, el cual creó los confines de la tierra, no desfallece ni se fatiga? Su entendimiento es inescrutable.
En este quiasma Isaías declara que el Señor es el Gran Creador; los ídolos mudos y gobernantes terrenales no merecen ninguna comparación. “¿No sabéis?” se asemeja a “¿No has sabido…?” Primero, Isaías castiga a los idólatras como grupo; entonces él los amonesta individualmente por su grave ignorancia. “Él está sentado sobre la bóveda de la tierra” es equivalente a “mirad: ¿Quién creó estas cosas?”, atestiguando que el Señor es el Creador. “Los que gobiernan”, junto con “apenas han sido plantados” testifican que los líderes mundanos son temporales mientras el reinado y el poder del Señor perdurarán para siempre.
En los versículos 29 al 31, Isaías describe la buena voluntad del Señor al fortalecer a los que lo obedecen. El versículo 29 comienza: “Él da fuerzas al cansado y multiplica las fuerzas del que no tiene vigor”. El Señor fortalece a los fieles.
El Élder Jeffery R. Holland testificó:
“En el curso de mi vida he visto personalmente la realización de la promesa de que ‘el Dios eterno…el cual creó los confines de la tierra…No desfallece, ni se fatiga con cansancio…’. Soy un testigo de que ‘Él da fuerzas al cansado y multiplica las fuerzas del que no tiene vigor…’”.[61]
El versículo 30 describe el estado lastimoso de los inicuos: “Los muchachos se fatigan y se cansan; los jóvenes ciertamente caen”—
El versículo 31 describe la bondad del Señor hacia los que lo obedecen: “pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán”. “Esperar en Jehová” viene del significado hebreo de “tener esperanza para”, o “anticipar” al Señor.[62] Así como a las águilas les crecen plumas nuevas para poder volar de nuevo, el Señor fortalecerá y renovará a los justos que lo sirven.
Con respecto a este pasaje, el Élder Robert D. Hales ha dicho:
“Mis queridos hermanos y hermanas, cuando les sobrevengan en la vida el dolor, pruebas y tribulaciones, acérquense al Salvador. ‘Esperaré, pues, a Jehová…a él aguardaré’.[63] “’Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán‘ (énfasis añadido). La curación viene en el tiempo del Señor y según la manera del Señor; sean pacientes”.[64]
Adherencia a la ley de salud del Señor—que se refiere en Doctrina y Convenios como “la Palabra de Sabiduría”[65]—es una demostración de obediencia por los fieles, a los que se les promete estas mismas bendiciones:
“Y todos los santos que se acuerden de guardar y hacer estas cosas, rindiendo obediencia a los mandamientos, recibirán salud en el ombligo y médula en los huesos;
“hallarán sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, sí, tesoros escondidos;
“y correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar.
“Y yo, el Señor, les prometo que el ángel destructor pasará de ellos, como de los hijos de Israel, y no los matará”.[66]
Las frases paralelas “correrán y no se cansarán” y “caminarán y no se fatigarán” son sinónimas. “Correrán” emparejada con “no se cansarán” y “caminarán” junto con “no se fatigarán” no tienen ningún significado especial aunque aparecen en la Palabra de Sabiduría junto con lo presentado en este versículo.
Compárese una estructura similar en el capítulo 8, que presenta: “Ata el testimonio; sella la ley entre mis discípulos”.[67] En otros dos casos, estos elementos ocurren en orden inverso. En un lugar en Doctrina y Convenios se presentan como “atar la ley y sellar el testimonio”,[68] mientras en otro lugar se presenta “sellar la ley y atar el testimonio”.[69] Porque estas frases son paralelas y sinónimas, el significado no cambia en ninguno de los dos casos.
Los versículos 29 al 31 contienen un quiasma:
A: (29) Él da fuerzas al cansado
B: y multiplica las fuerzas del que no tiene vigor.
C: (30) Los muchachos
D: se fatigan
D: y se cansan;
C: los jóvenes ciertamente caen;
B: (31) pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas;
A: correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán.
El Señor fortalecerá a los humildes y obedientes. “Él da fuerzas al cansado” es equivalente a “correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán”. Adherencia a la Palabra de Sabiduría es un medio por el cual el Señor puede fortalecernos.
Notas
[1]. Los Capítulos 2 a 39 describen a Israel en una condición de maldad; los capítulos 40 al 54 describen a Israel exiliada y dispersada por todo el mundo, interactúando con gente y acontecimientos; y los capítulos 55 al 66 describen su glorioso recogimiento en su patria después de su arrepentimiento y purificación.
[2]. F. Brown, S. Driver, y C. Briggs, The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon [Léxico Hebreo e Inglés de Brown, Driver y Briggs]: Hendrickson Publishers, Peabody, MA, 01961-3473, 1996, Número de Strong 5162, pág. 636.
[3]. Los versículos 1 y 2 contienen un quiasma: Consolad/a mi pueblo/vuestro Dios/hablad al corazón.
[4]. Brown et al., 1996, Número de Strong 6635, pág. 838-839.
[5]. Éxodo 22:9.
[6]. Doctrina y Convenios 82:3.
[7]. Lucas 12:48.
[8]. Los versículos 2 y 3 contienen un quiasma: La mano de Jehová/pecados/voz/clama/desierto/camino de Jehová.
[9]. Véase Isaías 11:16; 19:23; 35:8; 40:14; 49:11 y su respectivo comentario.
[10]. Mateo 3:3-6. Véase también Marcos 1:3-4; Lucas 3:4; y Juan 1:23.
[11]. 1 Nefi 10:7-10.
[12]. Doctrina y Convenios 33:10.
[13]. Doctrina y Convenios 65:1, 3.
[14]. Isaías 35:8.
[15]. Mateo 7:14.
[16]. Véase Éxodo 14:21‑31.
[17]. Véase Isaías 35:8; también Isaías 3:12; 8:11; 26:7-8; 28:7 y su respectivo comentario.
[18]. Doctrina y Convenios 136.
[19]. Doctrina y Convenios 84:28.
[20]. Brown et al., 1996, Número de Strong 7406, pág. 940.
[21]. Doctrina y Convenios 49:23.
[22]. Véase Bible Dictionary—James, Epistle of [Diccionario Bíblico—Santiago, Epístola de].
[23]. Santiago 1:9‑10.
[24]. Isaías 40:6.
[25]. Véase Santiago 1:5‑6.
[26]. Véase José Smith—Historia 1:11 y versículos siguientes.
[27]. Doctrina y Convenios 104:16.
[28]. Doctrina y Convenios 101:22‑23.
[29]. Lucas 3:4-6.
[30]. “El Cristo viviente: El testimonio de los Apóstoles”, Liahona, Abril 2000, pág. 2‑3.
[31]. Santiago 1:10.
[32]. Los versículos 6 y 7 contienen un quiasma que traslapa lo de los versículos 5 al 7: Toda carne es hierba/toda su bondad/la hierba se seca/la flor se marchita/aliento de Jehová/el pueblo es hierba.
[33]. Brown et al., 1996, Número de Strong 7307, pág. 924.
[34]. Brown et al., 1996, Número de Strong 7307, pág. 924.
[35]. 1 Pedro 1:24-25.
[36]. Los versículos 8 y 9 contienen un quiasma: Dios nuestro/Sión/levanta fuertemente tu voz/levántala/a las ciudades de Judá/al Dios vuestro.
[37]. Brown et al., 1996, Número de Strong 1319, pág. 142.
[38]. Véase Isaías 3:16; 33:5, 14, 20; 34:8; 37:32; 41:27; 51:3.
[39]. Donald W. Parry, Jay A. Parry y Tina M. Peterson, Understanding Isaiah [Entendiendo a Isaías]: Deseret Book Company, Salt Lake City, Utah, 1998, pág. 343.
[40]. Doctrina y Convenios 1:14.
[41]. Juan 10:11‑15.
[42]. Alma 5:38.
[43]. Himnos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1992, Himno Número 56, “Jehová mi Pastor es”.
[44]. Himnos, Número 139, “Ama el Pastor las ovejas”.
[45]. Delbert L. Stapley, “Las características de la Iglesia verdadera”, Liahona, Octubre de 1977, pág. 14-16.
[46]. Los versículos 10 y 11 contienen un quiasma: Jehová el Señor/con poder/su brazo/su recompensa/su obra/su brazo/conducirá con ternura.
[47]. El versículo 12 contiene un quiasma reconocido en el hebreo original: Midió/hueco/las aguas/los cielos/palmo/puso…pesó. Parry, 2001, pág. 261.
[48]. Donald W. Parry, Harmonizing Isaiah [La Armonización de Isaías]: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies (FARMS) [Fundación para Investigación Clásica y Estudios Mormones] en Brigham Young University, Provo, Utah, EE.UU., 2001, pág. 159.
[49]. Romanos 11:33-34; véase también 1 Corintios 2:15.
[50]. Doctrina y Convenios 76:2.
[51]. El versículo 14 contiene un quiasma: Pidió/le enseñó/le enseñó/le mostró…del entendimiento. Parry, 2001, pág. 261.
[52]. Véase Isaías 11:16; 19:23; 35:8; 49:11 y su respectivo comentario.
[53]. Véase Isaías 1:17; 28:7; 40:27; 42:3; 59:8.
[54]. El versículo 26 contiene dos quiasmas; el primero es reconocido en el hebreo original: Levantad en alto/ojos/mirad/quién. A todas llama/la grandeza de su vigor/su poder/ fuerza. Parry, 2001, pág. 261.
[55]. Salmo 147:4.
[56]. Doctrina y Convenios 88:25.
[57]. El versículo 27 contiene un quiasma reconocido en el hebreo original: Mi camino/escondido/de Jehová/a mi Dios/pasa/mi causa. Parry, 2001, pág. 261.
[58]. Véase Isaías 26:7-8; 28:7; 42:16 y su respectivo comentario.
[59]. Véase Isaías 5:26; 26:15; 41:5, 9.
[60]. Véase Isaías 41:20; 42:5; 44:24; 45:12; Moises 1:33; 4:2.
[61]. Jeffrey R. Holland, “Las cosas apacibles del reino”, Liahona, Enero de 1997, pág. 95.
[62]. Brown et al., 1996, Número de Strong 6960, pág. 875.
[63]. Isaías 8:17; 2 Nefi 18:17.
[64]. Robert D. Hales, “La curación del alma y del cuerpo”, Liahona, Enero de 1999, pág. 16.
[65]. Véase Doctrina y Convenios 89:1.
[66]. Doctrina y Convenios 89:18‑21.
[67]. Isaías 8:16.
[68]. Doctrina y Convenios 88:84.
[69]. Doctrina y Convenios 109:46.