Capítulo 30: “El día de la gran matanza cuando caigan las torres”


Isaías: Los tiempos del cumplimiento, un comentario versículo por versículo por Iván D. Sanderson, está disponible en forma impresa en Deseret Book y Amazon.com y como un e-libro en español y en inglés para Kindle.

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En el Capítulo 30 Isaías declara que Israel sería dispersada a causa de su rechazo a los profetas. Su confianza en el poder de Egipto para resguardarlos de Asiria sería inútil. Judá e Israel serían heridas, destrozadas y dispersadas por su perversidad. Sin embargo, esta profecía se aplica igualmente a los últimos días: el Señor será benévolo con la Israel penitente en los últimos días, poniéndola como faro encima de la montaña y como pendón en la colina. Un derramamiento de inspiración y bendiciones sobre muchas naciones en los últimos días le seguiría a una gran masacre, la cual ocurrirá cuando las torres caigan. El Señor vendrá en un día de apostasía para juzgar y destruir a los malvados.

Los versículos 1 al 5 son un oráculo de angustia que denigra la rebelión de la nación de Judá e indica que sus esfuerzos por obtener ayuda de Egipto contra la amenaza de Asiria serían de ningún provecho. El versículo 1 comienza: ¡Ay de los hijos rebeldes, dice Jehová, que toman consejo, pero no de mí; que se entrelazan con cubierta, pero no de mi espíritu, añadiendo pecado sobre pecado!” Judá establecería alianzas contrarias a la voluntad del Señor y contra las advertencias de los profetas. El objetivo de Israel al buscar ayuda de Egipto fue el de añadir “pecado a pecado”, o el de poder continuar en sus prácticas licenciosas sin tener que sufrir las consecuencias.

El versículo 2 continúa con la amonestación del versículo 1: “¡Ay de los hijos rebeldes, dice Jehová, que toman consejo, pero no de mí; que se entrelazan con cubierta, pero no de mi espíritu, añadiendo pecado sobre pecado!” El “consejo” al que no consultaron es el profeta. “Pero no de mí” contrasta quiásticamente con “Faraón”;[1] el Señor se disgusta con la mala decisión de Israel.

El versículo 3 comienza con la descripción dada por el Señor de las consecuencias de esta acción: “Pero la fuerza de Faraón será vuestra vergüenza; y el refugio a la sombra de Egipto, vuestro oprobio”. La alianza buscada con Egipto resultaría en la vergüenza y confusión de Judá.

El versículo 4 nos informa en qué tiempo se darían estas consecuencias: “Porque aunque sus príncipes estaban en Zoán, y sus embajadores llegaron a Hanes”— Isaías usa el tiempo pasado gramático como si estuviera contando una visión que el Señor le había mostrado; esta afirmación predice acontecimientos que ocurrirían después del tiempo de esta declaración por Isaías. Zoán es una ciudad grande localizada en el delta del Nilo, mientras Hanes es una ciudad más pequeña situada en la misma región de Egipto. La delegación de Jerusalén se reuniría con los egipcios en estas localidades.

El versículo 5 continúa, listando las consecuencias : “Se avergonzarán todos de un pueblo que no les sirve de nada, ni los socorre ni les trae provecho; antes les será para vergüenza y aun para oprobio”.[2] Egipto no sería capaz (o no sentiría inclinación alguna) de proteger a Judá contra Asiria. En los últimos días, la superpotencia moderna que es equivalente a Egipto—América[3]—no sentiría inclinación alguna de ayudar a Israel cuando el equivalente de Asiria amenazara por atacar. La súplica de Judá a Egipto sería rechazada, puesto que Egipto no podría sacar ventaja alguna si proporcionaba ayuda y protección a Judá.

Los versículos 6 y 7 son una carga de fatalidad para los representantes de Judá que viajan, con sus animales cargados de regalos, hacia Egipto. El versículo 6 declara: “Profecía sobre las bestias del sur: Por tierra de tribulación y de angustia, de donde salen la leona y el león, la víbora y la serpiente ardiente que vuela, llevan sobre lomos de asnos sus riquezas, y sus tesoros sobre jorobas de camellos, a un pueblo que no les será de provecho”. La palabra hebrea traducida como “del sur” es negeb,[4] el nombre del desierto que se sitúa hacia el sur de Judá. Los animales mencionados simbolizan la traición del Egipto antiguo y de su análogo moderno. También representan los peligros del desierto por el cual pasaría la delegación llevando regalos para Egipto, y por lo cual Israel antiguo fue guiado con seguridad por la inspiración del Señor dada a Moisés. Egipto no ayudaría a Judá contra Asiria a pesar de los tesoros proporcionados. La descripción de Isaías de una “tierra de tribulación y de angustia” no es un buen presagio para América, la superpotencia moderna equivalente de Egipto.

Los versículos 3 al 6 contienen una serie de quiasmas ligados en los cuales la declaración central de uno es la declaración introductoria para el próximo.[5] El enfoque de la secuencia entera es “un pueblo que no les será de provecho”. Esta secuencia es similar a una declaración larga, lógica inductiva “si…entonces”, la cual concluye que Egipto no sería de ningún provecho para Judá.

En el versículo 7 el Señor predice: “Y Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto, yo lo he llamado Rahab, la inmóvil”. “Rahab, la inmóvil” significa que no deberían tomar acción alguna para establecer una alianza con Egipto,[6] y más bien confiar en el Señor tal como les instruyó el profeta.

En el versículo 8 el Señor da más instrucciones a Isaías: “Ve ahora, y escríbelo en una tabla delante de ellos, y regístralo en un libro para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre”[7]— lo que indica que esta profecía, en lo que se refiere a la insensatez de depender de Egipto para que los proteja de Asiria, se aplica especialmente a naciones equivalentes en un tiempo posterior. El Señor le manda que lo escriba, para que así estuviera disponible “eternamente y para siempre”, para la dirección de aquellos en ese tiempo futuro.

El versículo 8 es también el principio de un litigio acerca del cual Isaías es instruido a escribir, con la porción que trata de la acusación comprendiendo los versículos 8 al 12. Los versículos 13 al 17 presentan la porción del castigo.

El versículo 9 continúa la frase del versículo anterior: “Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quieren oír la ley de Jehová”—

El versículo 10 continúa la acusación: “que dicen a los videntes: No veáis visiones; y a los profetas: No nos profeticéis lo que es recto; decidnos cosas halagüeñas, profetizad engaños”— En lugar de la verdad que es difícil para los malvados de aguantar,[8] ellos buscan mentiras y engaño. “Cosas halagüeñas” se traduce de una palabra hebrea que significa “cosas que atraen”.[9]

El versículo 11 describe con más detalle el carácter rebelde de la gente: “Dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel”. Esto es un rechazo a sabiendas—no en ignorancia—de la autoridad del Señor sobre Judá e Israel como naciones. Esta condición contrasta con el éxodo de Israel de Egipto cuando el Señor “iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduviesen de día y de noche”.[10] El “camino” y la “senda” referenciados en el versículo 11 son “la puerta estrecha y el camino angosto”.[11]

Los versículos 9 al 11 forman una quiasma:

A: (9) Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quieren oír la ley de Jehová;
B: (10) que dicen a los videntes: No veáis visiones; y a los profetas: No nos profeticéis lo que es recto;
C: decidnos cosas halagüeñas,
C: profetizad engaños;
B: (11) dejad el camino, apartaos de la senda,
A: quitad de nuestra presencia al Santo de Israel.

“No nos profeticéis lo que es recto” es equivalente a “dejad el camino, apartaos de la senda”, que es la puerta estrecha y el camino angosto hacia la salvación. “Decidnos cosas halagüeñas” y “profetizad engaños” comprenden las declaraciones centrales enlazadas. Por otra parte, el estar en el “camino” o “senda” implica que la gente hace caso a los videntes y profetas que ven y profetizan cosas verdaderas.

El versículo 12 resume la acusación: “Por tanto, el Santo de Israel dice así: Porque habéis desechado esta palabra, y habéis confiado en la opresión y en la iniquidad, y en ellas os habéis apoyado”— Judá ha desechado su confianza en la palabra del Señor y ha puesto su confianza en la violencia y la iniquidad.

Los versículos 13 al 17 presentan la porción del castigo del litigio. El versículo 13 comienza: “por tanto, os será este pecado como muro agrietado que va a caer, y como un alto muro, cuya caída viene súbita y repentinamente”. Éste es uno de dos símiles usados por Isaías para ilustrar la caída de las naciones rebeldes de Israel y Judá. Lo repentino de la caída se asemeja a un alto muro que comienza a inclinarse, y luego se hunde precipitadamente. El muro simboliza la protección del Señor alrededor de la gente, la cual sería retirada repentinamente.

El versículo 14 presenta otro símil, el cual ilustra la totalidad de la destrucción: “Y lo quebrará como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen pedazos; tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para sacar fuego del hogar o para sacar agua del pozo”.

El versículo 15 resume la acusación una vez más: “Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En arrepentimiento y en reposo seréis salvos; en la quietud y en la confianza estará vuestra fortaleza. Pero no quisisteis”— “En arrepentimiento y en reposo” enfatizan la importancia del arrepentimiento y el perdón en nuestras vidas, indicando la vía hacia la salvación. Pero el arrepentimiento y el perdón son rechazados por las naciones rebeldes de Israel y Judá.

El versículo 16 ilustra el razonamiento erróneo del impenitente: “sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos; por tanto, vosotros huiréis. Y sobre corceles veloces cabalgaremos; por tanto, serán veloces vuestros perseguidores”. La Israel rebelde piensa que puede escapar de los avances de Asiria huyendo en corceles rápidos. El Señor indica que esto es locura, declarando que sus perseguidores cabalgarían sobre caballos igualmente rápidos.

El versículo 17 forma una transición entre el litigio de los versículos 8 al 16 y una descripción del recogimiento y la exaltación de Israel en los últimos días, que comprende el resto del capítulo. El versículo 17 comienza: “Un millar huirá ante la amenaza de uno solo; ante la amenaza de cinco huiréis vosotros todos, hasta que quedéis como mástil en la cumbre de un monte y como bandera sobre una colina”. Este versículo tiene dobles significados. Primeramente, se refiere a Israel siendo expulsada de un lugar a otro sin ninguna misericordia, un mil de soldados vencidos por un solo guerrero asirio como consecuencia de los asuntos resumidos en el litigio precedente. Pero también significa que finalmente Israel se quedaría gloriosamente “como mástil en…un monte”, o “como bandera sobre una colina. “Monte” y “colina” significan “nación”.[12]

Isaías usó el mismo simbolismo anteriormente, para describir el recogimiento de Israel en los últimos días: “Y alzará estandarte a las naciones lejanas y les silbará desde el extremo de la tierra; y he aquí que vendrán pronto y velozmente”.[13]

En el versículo 18 Isaías alaba la magnanimidad del Señor hacia la Israel arrepentida en los últimos días: “Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado y tendrá de vosotros misericordia, porque Jehová es Dios de justicia; bienaventurados todos los que esperan en él”. El significado de este versículo es que el Señor aguarda el tiempo en el que Su pueblo se arrepienta y llegue a ser justo antes que le conceda Su gracia.

El élder Marion D. Hanks expone el significado del versículo 18:

“Estoy convencido de que Dios ama y jamás dejará de amar a todos sus hijos, que nunca cesará de tener esperanza en nosotros, de tratar de acercarse a nosotros….
“Sin embargo, a través de los años he conocido algunos de los mejores hijos de Dios a quienes les parece muy difícil creer que Él verdaderamente “los ama a ellos”. Saben que Él es la fuente de consuelo, perdón y paz, que deben buscarlo, abrirle la puerta y aceptar Su amor; no obstante, aún en los momentos críticos no pueden creer que las bendiciones que Él ha prometido sean para ellos. Algunas personas han ofendido a Dios y a su propia conciencia, y están sinceramente arrepentidas, pero encuentran el camino de regreso bloqueado porque les falta el deseo de perdonarse a sí mismas, o no creen que Dios les perdonará; a veces es también por la mala voluntad de algunos de nosotros para perdonar sinceramente, olvidar sinceramente, y regocijarnos sinceramente“.[14]

El versículo 19 describe la condición de aquellos quienes esperan por el Señor: “Ciertamente el pueblo morará en Sión, en Jerusalén; nunca más llorarás; ciertamente se apiadará de ti a la voz de tu clamor; al oírla, te responderá”. El Señor escucha y contesta las oraciones de los justos. “Sión” como se usa aquí significa un sitio para el recogimiento espiritual en los últimos días, así como la Jerusalén moderna bajo condiciones justas.[15] La definición de Sión puede sustituirse para tener un  mayor entendimiento: “Ciertamente el pueblo morará en la pureza de corazón, en Jerusalén…”.

Los versículos 17 al 19 contienen un quiasma:

A: (17) Un millar huirá ante la amenaza de uno solo; ante la amenaza de cinco huiréis vosotros todos, hasta que quedéis como mástil en la cumbre de un monte
B: y como bandera sobre una colina.
C: (18) Por tanto, Jehová esperará
D: para tener piedad de vosotros,
E: y por tanto, será exaltado y tendrá de vosotros misericordia,
E: porque Jehová es Dios de justicia;
D: bienaventurados todos los
C: que esperan en él.
B: (19) Ciertamente el pueblo morará en Sión,
A: en Jerusalén; nunca más llorarás….

La declaración introductoria, “mástil en la cumbre de un monte”, se refleja en “Jerusalén”, y “bandera sobre una colina” ise compara con “Sión”, las cuales nos explican el significado intentado por Isaías. “Jehová esperará” contrasta con “[los] que esperan en él”; “tener piedad de vosotros” es equivalente a “bienaventurados todos los”; y “será exaltado” se asemeja a “Jehová es Dios de justicia”. Sión en los últimos días será una bandera, o pendón, sobre una colina, mientras que Jerusalén será como mástil en la cumbre de un monte, y ambas proporcionarán luz al mundo.

El versículo 20 explica que los justos no escaparán de la adversidad: “Aunque os dará el Señor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus maestros nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán a tus maestros”. Nótese el uso por Isaías de pronombres singulares y plurales. Primeramente, el Señor da adversidad y aflicción colectivamente a los habitantes de Sión—pero por otra parte cada persona recibe individualmente las bendiciones de maestros inspirados, indicando que el libre albedrío juega un papel fundamental en cómo respondemos a la adversidad.

Este versículo es la única instancia en las escrituras que describe “pan de congoja” y “agua de angustia”. El Señor dará dirección a los justos—a pesar de andar en la adversidad—por medio de maestros inspirados.

El versículo 21 describe como el Espíritu Santo guía a los justos: “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra, diciendo: Éste es el camino, andad por él, ya sea que vayáis a la derecha o a la izquierda”. El Espíritu Santo dará dirección a los justos mientras anden en la senda de la vida. El girar a la derecha o la izquierda significa desviarse del sendero estrecho y angosto; y entonces el Espíritu nos redirige por medio de la voz suave y apacible.[16] Otra vez, nótese el uso de Isaías de pronombres singulares y plurales.  El Espíritu Santo interactúa con cada uno de nosotros individualmente, pero Sus instrucciones se dan a todos colectivamente.

En el versículo 22, se declara que los justos acabarán con la idolatría: “Entonces profanarás la cubierta de plata de tus esculturas y la vestidura de oro de tus imágenes de fundición; las apartarás como a trapo asqueroso. Les dirás: ¡Salid de aquí!”.[17]Trapo asqueroso” es un signo de inmundicia bajo la Ley de Moisés.[18] Aquí Isaías utiliza un pronombre plural para dirigirse al grupo de los justos en conjunto, pero luego vuelve a los pronombres singulares para prescribir la respuesta de cada individuo.

Isaías, en el capítulo 2, asemeja la idolatría con el materialismo:

“Su tierra está llena de plata y de oro; sus tesoros no tienen fin. También está su tierra llena de caballos, y sus carros son sin número.
“Además, su tierra está llena de ídolos; ante la obra de sus manos se han arrodillado, ante lo que fabricaron sus dedos”.[19]

¿De qué está llena su tierra? Tres declaraciones paralelas equivalentes proveen una respuesta: “plata y oro…tesoros”; “caballos…carros”; “ídolos…la obra de sus manos…lo que fabricaron sus dedos”. La idolatría prevaleciente de los últimos días—la adoración de dioses falsos—sería el materialismo.

Las bendiciones del Señor, tanto las temporales como las espirituales, vendrán a los justos. El versículo 23 testifica: “Entonces dará el Señor lluvia a tu sembrado cuando siembres la tierra y dará pan del fruto de la tierra; y será abundante y sustancioso; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en amplias praderas”. El Señor proveerá ricas bendiciones temporales y espirituales  para el beneficio de Su pueblo justo.

Los versículos 20 al 23 contienen un quiasma:

A: (20) Aunque os dará el Señor pan de congoja
B: y agua de angustia,
C: con todo, tus maestros nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán a tus maestros.
D: (21) Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra, diciendo: Éste es el camino, andad por él,
D: ya sea que vayáis a la derecha o a la izquierda.
C: (22) Entonces profanarás la cubierta de plata de tus esculturas y la vestidura de oro de tus imágenes de fundición; las apartarás como a trapo asqueroso. Les dirás: ¡Salid de aquí!
B: (23) Entonces dará el Señor lluvia a tu sembrado cuando siembres la tierra
A: y dará pan del fruto de la tierra; y será abundante y sustancioso; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en amplias praderas.

La declaración introductoria, “pan de congoja”, contrasta con “pan del fruto de la tierra”. “Agua de angustia” contrasta con “lluvia a tu sembrado”; éstos muestran que aunque seamos afligidos el Señor nos bendecirá. “Tus maestros nunca más te serán quitados” contrasta con “las apartarás [tus imágenes]”, lo que significan que maestros inspirados toman el lugar de los ídolos en la vida de los justos. “Este es el camino, andad por él” se compara con “ya sea que vayáis a la derecha o a la izquierda.” En el primero, el Espíritu Santo define el estrecho y angosto camino para que lo sigamos; el segundo describe la voz suave y apacible de amonestación, que se oye cuando nos desviamos del sendero. El mensaje de este quiasma es que aunque encontremos adversidades y aflicciones en nuestra vida, si nos limpiamos de la idolatría y hacemos caso a las palabras de maestros inspirados, el Señor nos proporcionará la guía del Espíritu mientras caminamos el sendero de la vida.

El versículo 24 continúa: “Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra comerán grano limpio, el cual será aventado con pala y criba”. Las bendiciones espirituales y temporales abundarán para los justos.

Los versículos 25 y 26 son mejor considerados juntos en base de su estructura quiástica, en la cual Isaías predice un evento traumático en los últimos días. Sin embargo, como si para protegernos de las malas noticias, él envuelve la profecía con buenas noticias sobre lo que sucedería como consecuencia del acontecimiento—una gran masacre que acontecería cuando caigan las torres:

A: (25) y sobre todo monte alto, y sobre todo collado elevado, habrá ríos
B: y corrientes de aguas
C: el día de la gran matanza,
C: cuando caigan las torres.
B: (26) y la luz de la luna será como la luz del sol,
A: y la luz del sol será siete veces mayor, como la luz de siete días, el día en que ponga una venda Jehová en la fractura de su pueblo y cure la llaga que él ha causado.

El enfoque central de este quiasma es “el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.” El significado de estas frases vinculadas fue para siempre grabado en la conciencia de todo el mundo el 11 de septiembre del 2001 cuando las Torres gemelas del Centro Mundial Comercial en Nueva York, EE. UU. cayeron bajo un ataque terrorista, que resultó en una gran masacre en la cual miles de personas murieron. Hoy en día, al referirnos a las atrocidades de ese día, hemos adoptado casi universalmente la frase “cuando cayeron las torres” sin importar si sabíamos o no  de la profecía de Isaías.

El versículo 26 describe una abundancia de bendiciones espirituales que resultarían del evento traumático y de las guerras que le seguirían. “Agua” es una metáfora que significa la inspiración y bendiciones celestiales,[20] mientras “montes” y “collados” son metáforas que significan naciones de la tierra, tanto las grandes como las menores.[21] El significado es que las naciones de la tierra serían bendecidas por un derramamiento continuo de revelación y bendiciones.

El versículo 26, usando una metáfora distinta, describe con más detalle la abundancia de inspiración y bendiciones de Dios que se pondrían a la disposición de las naciones de la tierra en ese día. “La luz de la luna” y “la luz del sol”, aumentadas siete veces sobre la tierra después de la caída de las torres y la gran matanza, también simbolizan este derramamiento de revelación y bendiciones. La estructura quiástica nos enseña que las metáforas de los versículos 25 y 26 son las mismas—ambas son consecuencias del evento descrito en el enfoque central. Por lo tanto, Isaías predice un tiempo de gran despertar espiritual. El yugo de ignorancia y superstición que esclaviza a muchas naciones de la tierra será quitado y el sendero estrecho y angosto que lleva a la salvación se dará a conocer a ellas, permitiendo otra fase del recogimiento de los descendientes de Israel en los últimos días.[22] La guía y la inspiración del Señor también aumentarán dramáticamente sobre los justos en ese día, curando la aflicción de su largo exilio[23] y proporcionando consuelo a los que sufrieron grandes pérdidas.

Con respecto a estos acontecimientos trascendentales, el presidente Gordon B. Hinckley, hablando algunas semanas después de las atrocidades del 11 de septiembre, 2001, dijo:

“Estoy familiarizado, al igual que ustedes, con las declaraciones de la revelación moderna de que vendrá el tiempo en que la tierra será limpiada y habrá aflicciones indescriptibles, con llanto, lloro y lamentación.[24]
“Ahora bien, no quiero ser un alarmista; no quiero ser un profeta de calamidades. Soy optimista. No creo que haya llegado el tiempo en el que una total destrucción acabe con nosotros. Ruego fervientemente que no sea así. Hay tanto aún por hacer de la obra del Señor. Nosotros, y nuestros hijos después de nosotros, debemos llevarla a cabo.[25]

Esta profecía de Isaías que predeciría la caída de las torres, seguida por un gran derramamiento de inspiración y bendiciones sobre las naciones de la tierra, no podría haber sido bien entendida de no ser por su cumplimiento. Nefi declaró: “…sin embargo, en los días en que se cumplan las profecías de Isaías, en la época que se realicen, los hombres sabrán de seguro”.[26] Similarmente, muchas otras profecías de Isaías no serán entendidas por completo hasta que se cumplan delante de nuestros ojos.

Los versículos 27 y 28 describen la destrucción que acompañará la Segunda Venida del Señor. El versículo 27 comienza la descripción de ésta: “He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos, con ardiente enojo y en densa humareda, sus labios llenos de ira y su lengua como fuego que consume”—[27]El nombre de Jehová” significa “un símbolo de Su poder vendrá a destruir…la maldad”.[28] Estas grandes destrucciones acontecerán a los inicuos mientras los justos recibirán grandes bendiciones.

El versículo 28 continúa la descripción: “Y su aliento, cual torrente que inunda, llegará hasta el cuello para zarandear las naciones con criba de destrucción; y el freno estará en las quijadas de los pueblos, haciéndolos errar”. El “torrente que inunda” es simbolismo usado en otra parte de los escritos de Isaías para representar un ejército invasor.[29] El freno, o la brida, en las quijadas del pueblo es para prevenir, antes que causar, a la gente de errar.

El versículo 29 describe el gozo de los sobrevivientes justos en ese día: “Vosotros tendréis cántico como en la noche en que se celebra una fiesta solemne; y alegría de corazón, como la del que va con flauta para venir al monte de Jehová, a la Roca de Israel”. A pesar de la destrucción que sucede, los justos— que hacen caso a la palabra del Señor dada por Su profeta viviente—serán protegidos.[30] La palabra hebrea traducida como “en la noche en que se celebra una fiesta solemne” significa “la santificación de un día de fiesta”.[31] El “monte de Jehová” se refiere al templo.[32]

El versículo 30 continúa: “Y Jehová hará oír la majestad de su voz y hará ver el descenso de su brazo, con la indignación de su ira y llama de fuego consumidor, con tormenta, con tempestad y piedras de granizo”. La voz del Señor se oirá al tiempo de la destrucción, al igual que la escucharon los Nefitas cuando declaró el alcance de la destrucción en América al tiempo de la crucifixión, como se registró en el Libro de Mormón.[33] Las expresiones de la ira del Señor, a causa de la cual la destrucción ocurrirá, incluyen el fuego,[34] tormentas, y granizo. Todos describen desastres naturales extraordinarios.

Los versículos 29 y 30 contienen un quiasma:

A: (29) Vosotros tendréis cántico como en la noche en que se celebra una fiesta solemne; y alegría de corazón, como la del que va con flauta para venir al monte de Jehová,
B: a la Roca de Israel.
B: (30) y Jehová
A: hará oír la majestad de su voz….

“Al monte de Jehová” es vinculado a “hará oír la majestad de su voz”, lo que nos dice que la voz del Señor se oirá desde el templo. La “Roca de Israel” es equivalente a “Jehová”, proveyendo un sinónimo.

El versículo 31 declara: “Porque Asiria, que hirió con vara, con la voz de Jehová será quebrantada”. Por medio de la voz del Señor el ejército invasor de Asiria será abatido, de la misma manera que asaltaron a sus víctimas con un palo.

El versículo 32 continúa: “Y sucederá que cada golpe de la vara justiciera que Jehová descargue sobre ella será con panderos y arpas; y en batallas tumultuosas peleará contra ellos”. La palabra hebrea traducida como “batallas tumultuosas” significa “el blandir armas”.[35] La música en el reino de Dios en los últimos días sería una influencia poderosa para lo bueno.

El versículo 33 describe el destino del rey de Asiria—y de igual manera simbólicamente la destrucción de todos los inicuos: “Porque Tofet ya de tiempo está dispuesto y preparado para el rey, profundo y ancho, cuya pira es fuego y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, la enciende”. Tofet era un lugar en el valle del hijo de Hinom, al sur de Jerusalén, donde se ofrecían sacrificios humanos a Moloc.[36] El rey justo Josías profanó, o derribó, el altar idólatra.[37] Subsiguientemente, el lugar llegó a ser un sitio para quemar basura.

Notas

[1]. El versículo 2 contiene un quiasma: Egipto/mi boca/fortalecerse/con la fuerza/Faraón/Egipto.
[2]. Los versículos 4 al 5 contienen un quiasma: Príncipes…Zoán… embajadores … Hanes/se avergonzarán/no les sirve de nada/provecho/vergüenza/oprobio.
[3]. Véase Isaías 18 y su respectivo comentario.
[4]. F. Brown, S. Driver, y C. Briggs, The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon [Léxico Hebreo e Inglés de Brown, Driver y Briggs]: Hendrickson Publishers, Peabody, MA, 01961-3473, 1996, Número de Strong 5045, pág. 616.
[5]. Los versículos 5 y 6 contienen un quiasma: Pueblo que no les sirve de nada/profecía sobre las bestias del sur/de tribulación y de angustia/el león, la víbora y la serpiente ardiente que vuela/llevan sobre lomos de asnos sus tesoros sobre jorobas de camellos/a un pueblo que no les será de provecho.
El versículo 6 contiene un quiasma: Por tierra de tribulación y de angustia/la leona y el león/la víbora/la serpiente ardiente que vuela/sobre lomos de asnos…sobre jorobas de camellos/a un pueblo que no les será de provecho.
[6]. Brown et al., 1996, Número de Strong 7674, pág. 992.
[7]. El versículo 8 contiene un quiasma reconocido en el hebreo original: Escribelo/en una tabla/en un libro/regístralo. En Donald W. Parry, Harmonizing Isaiah [La Armonización de Isaías]: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies (FARMS) [Fundación para Investigación Clásica y Estudios Mormones] en Brigham Young University, Provo, Utah, EE.UU., 2001, pág. 260.
[8]. 1 Nefi 16:2.
[9]. Brown et al., 1996, Número de Strong 2513, pág. 325.
[10]. Véase Éxodo 13:20-22.
[11]. Véase Mateo 7:14; Doctrina y Convenios 132:22; también Isaías 3:12; 8:11; 26:7-8; 28:7; 40:3 y su respectivo comentario.
[12]. Véase Isaías 30:25.
[13]. Isaías 5:26.
[14]. Marion D. Hanks, “Escuchemos el llamado del Señor”, Liahona, Agosto de 1979, pág. 105-109.
[15]. Véase Isaías 3:16; 18:7; 24:23; 28:16; 29:8; 31:4, 9; 51:3.
[16]. Véase Doctrina y Convenios 85:6; 1 Reyes 19:12; 1 Nefi 17:45.
[17]. El versículo 22 contiene un quiasma reconocido en el hebreo original: Profanarás/la cubierta/de plata de tus esculturas/la vestidura de oro de tus imágenes de fundición/las apartarás. En Donald W. Parry, Harmonizing Isaiah [La Armonización de Isaías]: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies (FARMS) [Fundación para Investigación Clásica y Estudios Mormones] en Brigham Young University, Provo, Utah, EE.UU., 2001, pág. 260.
[18]. Véase Leviticus 15:19-20.
[19]. Véase Isaías 2:7- 8 y su respectivo comentario.
[20]. Véase Isaías 12:3; 35:6-7; 55:1, 11; 58:11 y su respectivo comentario.
[21]. Véase Isaías 2:2, 14 y 2 Nefi 12:2, 14; Isaías 11:9; 13:2, 4 y su respectivo comentario.
[22].  Véase Isaías 11:15-16.
[23]. Isaías 30:26, Nota al pie de página 26a.
[24]. Véase Doctrina y Convenios 112:34.
[25]. Gordon B. Hinckley, “Los tiempos en los que vivimos”, Liahona, Enero de 2000, pág. 85.
[26]. 2 Nefi 25:7.
[27]. Véase Isaías 1:7, 28; 30:30, 33; 33:11-12 y su respectivo comentario.
[28]. Isaías 30:27, nota al pie de página 27a.
[29]. Véase Isaías 8:7-8; 28:2; 59:19.
[30]. Compárese Éxodo 12:21-23; véase también Isaías 10:25; 26:20 y su respectivo comentario.
[31]. Brown et al., 1996, Número de Strong 2282, pág. 290.
[32]. Véase Isaías 2:3; 56:7; 65:11; 66:20 y su respectivo comentario.
[33]. Véase 3 Nefi 9:1-22.
[34]. Véase referencias para el versículo 27, arriba.
[35]. Brown et al., 1996, Número de Strong 8573, pág. 632.
[36]. Diccionario Bíblico—Tofet.
[37]. 2 Reyes 23:10.

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